No descubro nada nuevo
si te digo que te quiero.
En realidad siempre te quise
te quise antes de nacer,
antes de verte y conocerte
antes de andar a gatas
y antes de que el sol saliera.
Hay amores que jamás se olvidan
se quedan vivos en estado de hibernación
y un día y porque sí
reviven dentro de tí
y nadie puede parar esa rueda de amor.
El amor es tan poroso
como ahora lo son mis viejos huesos
y se expande como un corazón palpitante.

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