Ahora todo me huele a sal,
a sal viva,
a sal gruesa y a sal fina,
a sal entre el mar y la luna,
entre lo tuyo y lo mío,
lo tuyo es más oscuro que lo mío
pero es más suave y tierno
y lo mío,
es entrañable y porque ese es mi deseo,
y juntos haremos escamas de sal
y al bajar la marea
quedará sobre la arena una alfombra de cristales de sal,
y seremos duros y tercos como yo lo he sido,
y seremos lúcidos como tus ideas que son tan brillantes
como diamantes,
seremos un tercio tuyo y un tercio mío
y el tercio restante
será todo lo que nos hemos perdido.

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