HAY CORAZONES...



 Hay corazones humanos, que sólo funcionan por el latir de los pequeños corazones de los gusanos que han crecido dentro de ellos. Hay corazones podridos que huelen más a muerto que a vivo. Hay corazones poetas que se han muerto, porque la poesía hasta ahí no les llegaba y porque un día ella decidió, que allí ya estaba todo hecho y que sería mejor trasladarse a un sitio más fresco, más inspirador, más etéreo, con menos ruídos de latidos y de válvulas abriéndose y cerrándose a todas horas. Entre otras cosas, la poesía al corazón no le preguntó nada y eso que fueron años y años de convivencia y de contarse historias íntimas y entrañables. Ella no vió la cara del pobre corazón y como le desbordaban las lágrimas. O no quiso verlo y porque hay personas que funcionan así y si han tomado esa decisión es que nadie puede influir en ella. Hay corazones rotos que aún siguen por ahí lamiéndose las heridas. Hay corazones amables, sinceros, grandes, hermosos y llenos de sangre positiva y esos son los que merecen la pena. Hay corazones penosos, pero porque han nacido con la pena en su alma y se morirán con una pena más grande.

Hay corazones luchadores y que además saben ponerse en el lado correcto de la historia y si luchan y además saben por lo que luchan, es como si todo les resultara ser más fácil y sencillo. Son los grandes campeones que siempre quisimos ser. Los héroes para unos y para otros son el ejemplo a seguir. Hay corazones que ya nacieron muertos y a los dos o tres días dejaron de funcionar. Hay corazones salidos, que todo lo que miran lo convierten en un acto sexual, donde claro está, el participa y es el gran protagonista que se las acaba follando a todas y que cuando éstas prueben lo que es una buena follada y por todos los agujeros posibles e imposibles, se van a quedar totalmente prendadas. Hay corazones invencibles, que no se amilanan ante nada, ni ante el fuego del dragón, ni ante un terremoto que haga temblar los mismos pilares de la tierra. Hay corazones inquebrantales que de un modo silencioso siempre han estado a tu lado, que nunca te pidieron nada a cambio, que han luchado codo a codo contigo, que al mismo tiempo, te protegían, te cuidaban y que tú también, los cuidabas y protegías  a ellos. Claro que pasado el tiempo, algunos renacen de sus cenizas y entonces, vuelves a conectar con esos algunos que siguen vivos y porque de alguna manera han resucitado. Y todos y absolutamente todos, sus recuerdos hablan de la misma batalla, de la última batalla perdida, de la última que perdimos y de como ahora tendríamos que hacer mejor las cosas como para que ésta vez, seamos aclamados como los vencedores. Son corazones solitarios que no saben vivir fuera del fragor de las batallas.

Hay corazones que se divierten sólos y el tema no es el corregirles en su soledad, sino en que se afiance en ella y que así siga divirtiéndose en solitario. No hace falta que seamos diez para divenrtirnos, dirá ese corazón solitario y sino mirarme a mí, soy uno, estoy íntegro, tengo todos mis cables en su sano juicio y no me gustan las fiestas populares, pero en cambio os puedo asegurar que yo me divierto en la soledad que he creado dentro de mi propia burbuja: un teclado, un flexo, una pantalla y algo para beber y con sólo eso voy más que sobrado para seguir divirtiéndome como un corazón loco.



 









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PEDRO SALINAS