COSAS QUE PASAN...


 Mi materia es tan humana como es la tuya

mis cables son de cobre y van envueltos en esa especie de

 plástico engominado

que envuelve a cada uno de ellos

y para que no haya cortocircuitos

y porque de ahí, puede saltar la chispa que a su vez,

lo queme todo. 

Y por un cruce de cables se puede quemar un edificio

y no hace falta irse tan lejos

se puede quemar la propia habitación en que ahora habitas

y eso me hace pensar que yo puedo estar ahí y en ese momento

pero que también, puedo no estarlo

aunque es verdad que pocas veces abandono mi puesto de

 trabajo

pero no sé...a veces voy a la compra de cosas inútiles

de cosas que te hacen falta

pero que si no las tuvieras tampoco pasaría nada

y ese pensamiento te mete en un mar de oscuras confusiones

que no sé despejarán hasta el día siguiente

y porque ahí habrás decidido que irás a la compra de cosas

 inútiles

porque a veces lo inútil se hace agradable

y porque la vida está llena de inutilidades

y con ellas y entre ellas has ido funcionando.

No se trata de hacer una compra al cien por cien de inútil

se trata de hacer una compra razonable

 con pocos vicios, 

baja en grasas y en colesterol, 

sin azúcar y sin exceso de sal

y con esos principios vas todo feliz recorriendo pasillos

y hasta que de repente te tropiezas con un capricho

algo que no esperabas encontrarte

pero que te atrae como cien imanes a la vez

algo que puede tomar la forma de una fría coca cola

 o de un aquarius de naranja

que tanto te gustaron en otros tiempos

y mientras ese añejo sabor regurgita de las capas más

 profundas de los intestinos

donde allí se habían guardado y almacenado

tú empiezas a salivar.

Todo esto es tan simple de sentir

que lo más difícil es su explicación, 

pero claro todo esto ¿adonde nos lleva?

a que todos nosotros somos adictos

y yo soy el primero en decir que lo somos

o para no pasarme de frenada

que por lo menos 

¡yo lo soy!.

Los demás que se vean en su propio espejo de adictos,

que siempre les dirá que no,

que no lo son

y para que se vayan a la cama, todos contentos.

La felicidad tonta y atrofiada consiste en eso

en no ver lo evidente

en que muy pocas cosas te afecten

en que siempres serás mejor que el vecino de enfrente

en que si tienes vicios llama a los de antivicios

que ellos borrarán ipso facto

todas las pruebas que te puedan incriminar como un ser

 adicto.

Ellos te envían al pasma de turno

que entre otras cosas te dirá, 

nena será mejor que cambies de vicio

deja la cocaína y pásate al wiski

y ya que estamos ¿cuándo quedamos?

o es que acaso no sabes como se hacen las cosas por aquí.

Y entonces y en definitiva

el adicto será declarado como adicto

si antes ha pasado por tu casa la pasma antivicio

y por lo que sea

no les has caído bien

o porque te consideraron un listillo

al que había que borrarle la sonrisa de su boca

y ésta es y será su forma de castigarte.













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