Hoy al despertarme me sentí orgulloso de mi mismo
y porque me desperté con sensación de empoderamiento
de que por fin, alguien me había dado la razón
y como no tengo hechos objetivos que ahora, lo demuestren
es de suponer que lo he soñado
y como me ha gustado tantyo su contenido
simplemente, lo dejé crecer
y ahora está sentado conmigo
y practicando intercambios de ideas y pensamientos.
Lo que ahora tengo delante de mí se llama
sensación de bienestar
y porque de alguna manera me he sentido recompensado
en mi solitaria lucha de que el correr se quedara en eso,
en correr y punto y pelota
y que por fin,
se le quitara esa sonrisa bobalicona
que denotaba estar por encima de uno que no corría (como yo, claro).
Pues debió ser uno de mis sueños
el que me dió la razón
y esa razón que igual que los sueños, sueños son
demuestraba que el correr es simplemente correr
y que no hay más filosofía por debajo de ese hecho
tan simple y sencillo
y me apoyaban una serie de razones y de sensaciones
y todas iban en la misma dirección
que el correr está muy bien para el que le guste correr
y al que no le guste, digo yo,
que tendrá otras opciones.
Fácil de explicar
pero difícil de entender
para los que tuvieron que aceptar
que correr se puede convertir en una adicción más
o la madre de todas tus adicciones
y según se hayan tomado el asunto
y porque la vida se hará a otra velocidad
y eso cambia y mucho
las formas de ver las cosas
y que al mismo tiempo
con unos pantalones de deportes
y un par de zapatillas
te puede cambiar totalmente la vida.
Lo he escuchado tantas veces que hasta me aburre decirlo
mi vida ha cambiado desde que me puse a correr
y entonces yo pienso
tu vida ha cambiado como lo puede hacer cualquier deporte
y ni más ni menos.
Pero hubo intentos de crear ideología
y de querer hacernos creer que el primer paso de la teología de
la liberación
era correr y a todas horas
y hasta le quisieron poner más historia al asunto
y sacaron a relucir que había una tribu en México
que se pasaba el día corriendo
y eso creían que les iba a dar un peso histórico
a sus argumentos
y hasta hubo algún alucinado
que se hizo su choza cerca de esa tribu
y así todos juntos siguieron corriendo
y como si fuera toda una manada de felices corredores.
Y hasta el día de hoy, no sé nada más de ellos.
Me refiero a los de la tribu y al espontáneo que se les unió
corriendo.
No sé nada de ellos, ni quiero saber.
Me llega con ver sus intentos
de hacer del correr
su filosofía vital
que conste
que yo no les quiero quitar ese placer
pero sí exijo que me dejen en paz
que corran hasta el fin del mundo
que después, se pierdan
y que sigan corriendo
pero en otra dimensión que no sea la mía.
En ésta, en la que estamos ahora
por mi parte tienen la puerta cerrada
y porque me he cansado de tanta filosofía de chichinabo
y que nos viene a decir que si no corres, eres gilipollas
o eres corto mental
y que simplemente se ha empeñado
en que el correr es para el que desea correr
y tiene ese ansia del correr
y que se atreve a decirte a la cara
que lo mejor del día ha sido a la hora de irse a correr.
Pues sigue corriendo y disfrutando
porque mientras tanto
hay personas que disfrutan paseando
y descubriendo esquinas y rincones a paso lento y sosegado,
muy despacio y muy tranquilamente
y no por ello,
nos consideramos miembros de una secta.
Hay tantas filosofía de vida
que todas no me caben en los bolsillos
y tendré que recurrir a la mochila de andar por la vida
y al viejo poder de mis sueños
que hoy me han obsequiado con éste maravilloso regalo.
Hoy al despertarme me sentí orgulloso de mi mismo
y porque me desperté con la sensación de empoderamiento
de que por fin, alguien me había dado la razón
y como no tengo hechos objetivos que lo demuestren
es de suponer que lo he soñado
y como me ha gustado son contenido
simplemente, lo dejé crecer
y ahora está sentado conmigo
y practicando intercambios de ideas y pensamientos.
Lo que ahora tengo delante de mí se llama
sensación de bienestar
y porque de alguna manera me he sentido recompensado
en mi solitaria lucha de que el correr se quedara en eso,
en correr y punto y pelota
y que se le quitara esa sonrisa bobalicona
que denotaba estar por encima de uno que no corría (como yo, claro).
Pues debió ser uno de mis sueños
el que me dió la razón
y esa razón que igual que los sueños, sueños son
demuestran que el correr es simplemente correr
y que no hay más filosofía por debajo de ese hecho
tan simple y sencillo
y me apoyaban una serie de razones y de sensaciones
y todas iban en la misma dirección
que el correr está muy bien para el que le guste correr
y al que no le guste, tendrá otras opciones.
Fácil de explicar
pero difícil de entender
para los que tuvieron que aceptar
que correr se puede convertir en una adicción más
o la madre de todas tus adicciones
y porque la vida se hará a otra velocidad
y eso cambia y mucho
las formas de ver las cosas
y que al mismo tiempo
con unos pantalones de deportes
y un par de zapatillas
te puede cambiar totalmente la vida.
Lo he escuchado tantas veces que hasta me aburre decirlo
mi vida ha cambiado desde que me puse a correr
y entonces yo pienso
tu vida ha cambiado como lo puede hacer cualquier deporte
y ni más ni menos.
Pero hubo intentos de crear ideología
y de querer hacernos creer que el primer paso de la teología de
la liberación
era correr y a todas horas
y hasta le quisieron poner historia al asunto
y sacaron a relucir que había una tribu en México
que se pasaba el día corriendo
y eso creían que les daba un peso histórico
a sus argumentos
y hasta hubo algún alucinado
que se hizo su choza cerca de esa tribu
y así todos juntos siguieron corriendo.
Y hasta el día de hoy, no sé nada más de ellos.
Me refiero a los de la tribu y al espontáneo que se les unió
corriendo.
No sé nada de ellos, ni quiero saber.
Me llega con ver sus intentos
de hacer del correr
su filosofía vital
que yo no les quiero quitar ese placer
pero sí exijo que me dejen en paz
que corran hasta el fin del mundo
que después, se pierdan
y que sigan corriendo
pero en otras dimensiones.
En ésta, en la que estamos ahora
por mi parte tienen la puerta cerrada
y porque me he cansado de tanta filosofía de chichinabo
y que nos viene a decir que si no corres, eres gilipollas
o eres un corto mental
que se ha empeñado
en que el correr es para el que desea correr
y tiene ansia de correr
y que se atreve a decirte a la cara
que lo mejor del día ha sido a la hora de correr.
Pues sigue corriendo y disfrutando
porque mientras tanto
hay personas que disfrutan paseando
y descubriendo esquinas y rincones a paso lento,
despacio, tranquilamente
y no por ello,
nos consideramos una nueva filosofía de vida.
Hay tantas filosofía de vida
que todas no me caben en los bolsillos
y tendré que recurrir a la mochila de andar por la vida.

No hay comentarios:
Publicar un comentario