HAY FILOSOFÍAS Y FILOSOFÍAS...

 

Hoy al despertarme me sentí orgulloso de mi mismo

y porque me desperté con sensación de empoderamiento

de que por fin, alguien me había dado la razón

y como no tengo hechos objetivos que ahora, lo demuestren

es de suponer que lo he soñado

y como me ha gustado tantyo su contenido

simplemente, lo dejé crecer

y ahora está sentado conmigo

y practicando intercambios de ideas y pensamientos.

Lo que ahora tengo delante de mí se llama

sensación de bienestar

y porque de alguna manera me he sentido recompensado

en mi solitaria lucha de que el correr se quedara en eso, 

en correr y punto y pelota

y que por fin, 

 se le quitara esa sonrisa bobalicona

que denotaba estar por encima de uno que no corría (como yo, claro).

Pues debió ser uno de mis sueños

el que me dió la razón

y esa razón que igual que los sueños, sueños son

demuestraba que el correr es simplemente correr

y que no hay más filosofía por debajo de ese hecho

tan simple y sencillo

y me apoyaban una serie de razones y de sensaciones

y todas iban en la misma dirección

que el correr está muy bien para el que le guste correr

y al que no le guste, digo yo, 

que tendrá otras opciones.

Fácil de explicar

pero difícil de entender

para los que tuvieron que aceptar

que correr se puede convertir en una adicción más

o la madre de todas tus adicciones

y según se hayan tomado el asunto

y porque la vida se hará a otra velocidad

y eso cambia y mucho

las formas de ver las cosas

y que al mismo tiempo

con unos pantalones de deportes

y un par de zapatillas

te puede cambiar totalmente la vida.

Lo he escuchado tantas veces que hasta me aburre decirlo

mi vida ha cambiado desde que me puse a correr

y entonces yo pienso

tu vida ha cambiado como lo puede hacer cualquier deporte

y ni más ni menos.

Pero hubo intentos de crear ideología

y de querer hacernos creer que el primer paso de la teología de

 la liberación

era correr y a todas horas

y hasta le quisieron poner más historia al asunto

y sacaron a relucir que había una tribu en México

que se pasaba el día corriendo

y eso creían que les iba a dar un peso histórico

a sus argumentos

y hasta hubo algún alucinado

que se hizo su choza cerca de esa tribu

y así todos juntos siguieron corriendo

y como si fuera toda una manada de felices corredores.

Y hasta el día de hoy, no sé nada más de ellos.

Me refiero a los de la tribu y al espontáneo que se les unió

 corriendo.

No sé nada de ellos, ni quiero saber.

Me llega con ver sus intentos

de hacer del correr

su filosofía vital

que conste

que yo no les quiero quitar ese placer

pero sí exijo que me dejen en paz

que corran hasta el fin del mundo

que después, se pierdan

y que sigan corriendo

pero en otra dimensión que no sea la mía.

En ésta, en la que estamos ahora

por mi parte tienen la puerta cerrada

y porque me he cansado de tanta filosofía de chichinabo

y que nos viene a decir que si no corres, eres gilipollas

o eres corto mental

y que simplemente se ha empeñado

en que el correr es para el que desea correr

y tiene ese ansia del correr

y que se atreve a decirte a la cara

que lo mejor del día ha sido a la hora de irse a correr.

Pues sigue corriendo y disfrutando

porque mientras tanto

hay personas que disfrutan paseando

y descubriendo esquinas y rincones a paso lento y sosegado, 

muy despacio y muy tranquilamente

y no por ello,

nos consideramos miembros de una secta.

Hay tantas filosofía de vida

que todas no me caben en los bolsillos

y tendré que recurrir a la mochila de andar por la vida

y al viejo poder de mis sueños

que hoy me han obsequiado con éste maravilloso regalo.












Hoy al despertarme me sentí orgulloso de mi mismo

y porque me desperté con la sensación de empoderamiento

de que por fin, alguien me había dado la razón

y como no tengo hechos objetivos que lo demuestren

es de suponer que lo he soñado

y como me ha gustado son contenido

simplemente, lo dejé crecer

y ahora está sentado conmigo

y practicando intercambios de ideas y pensamientos.

Lo que ahora tengo delante de mí se llama

sensación de bienestar

y porque de alguna manera me he sentido recompensado

en mi solitaria lucha de que el correr se quedara en eso, 

en correr y punto y pelota

y que se le quitara esa sonrisa bobalicona

que denotaba estar por encima de uno que no corría (como yo, claro).

Pues debió ser uno de mis sueños

el que me dió la razón

y esa razón que igual que los sueños, sueños son

demuestran que el correr es simplemente correr

y que no hay más filosofía por debajo de ese hecho

tan simple y sencillo

y me apoyaban una serie de razones y de sensaciones

y todas iban en la misma dirección

que el correr está muy bien para el que le guste correr

y al que no le guste, tendrá otras opciones.

Fácil de explicar

pero difícil de entender

para los que tuvieron que aceptar

que correr se puede convertir en una adicción más

o la madre de todas tus adicciones

y porque la vida se hará a otra velocidad

y eso cambia y mucho

las formas de ver las cosas

y que al mismo tiempo

con unos pantalones de deportes

y un par de zapatillas

te puede cambiar totalmente la vida.

Lo he escuchado tantas veces que hasta me aburre decirlo

mi vida ha cambiado desde que me puse a correr

y entonces yo pienso

tu vida ha cambiado como lo puede hacer cualquier deporte

y ni más ni menos.

Pero hubo intentos de crear ideología

y de querer hacernos creer que el primer paso de la teología de

 la liberación

era correr y a todas horas

y hasta le quisieron poner historia al asunto

y sacaron a relucir que había una tribu en México

que se pasaba el día corriendo

y eso creían que les daba un peso histórico

a sus argumentos

y hasta hubo algún alucinado

que se hizo su choza cerca de esa tribu

y así todos juntos siguieron corriendo.

Y hasta el día de hoy, no sé nada más de ellos.

Me refiero a los de la tribu y al espontáneo que se les unió

 corriendo.

No sé nada de ellos, ni quiero saber.

Me llega con ver sus intentos

de hacer del correr

su filosofía vital

que yo no les quiero quitar ese placer

pero sí exijo que me dejen en paz

que corran hasta el fin del mundo

que después, se pierdan

y que sigan corriendo

pero en otras dimensiones.

En ésta, en la que estamos ahora

por mi parte tienen la puerta cerrada

y porque me he cansado de tanta filosofía de chichinabo

y que nos viene a decir que si no corres, eres gilipollas

o eres un corto mental

que se ha empeñado

en que el correr es para el que desea correr

y tiene ansia de correr

y que se atreve a decirte a la cara

que lo mejor del día ha sido a la hora de correr.

Pues sigue corriendo y disfrutando

porque mientras tanto

hay personas que disfrutan paseando

y descubriendo esquinas y rincones a paso lento, 

despacio, tranquilamente

y no por ello,

nos consideramos una nueva filosofía de vida.

Hay tantas filosofía de vida

que todas no me caben en los bolsillos

y tendré que recurrir a la mochila de andar por la vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

PEDRO SALINAS