Aparte de la saliva que pasa por mi garganta
también pasa el aire
o la comida masticada que prosigue su camino
hacia nadie sabe donde
y también pasan las palabras, las risas y las quejas
y los gritos de alegría
y los estornudos que vienen de dentro
hacia afuera.
En fin, que la garganta
es para nosotros un centro neurálgico
de ella, depende que nos alimentemos,
que respiremos, que hablemos,
que nos riamos
que traguemos o no, saliva y comida
y a veces, otras cosas más
que ahora mismo, no quiero mencionar.
Me alucina éste tema
y porque por el mismo sitio
tiene que pasar todo esto
unos irán en una dirección
y otros irán por la contraria
y coordinar todo éste tráfico a diario
tiene mucho mérito
y ahora mismo
estoy tragando saliva
y sino me paro a pensarlo
no sabría que la estoy tragando
pero al mismo tiempo
sé que estoy respirando
y me pasa lo mismo que antes
o me paro para sentir el aire como entra y como sale
o me perderé esa sensación tan alucinante
y otro poder que no debe olvidarse
son como las palabras son creadas
nacen entre las cuerdas vocales
acarician las paredes de tu garganta
con la suavidad que les caracteriza
y suben y bajan
y crean remolinos de aire
que moldearan su tono y su volumen.
Nadie ha escrito un poema
sin antes jugar con las palabras
y día a día y noche tras noche
y hacer las pausas que uno se inventa
y siente
y colocar cada palabra una tras otra
y volver a jugar con su sonoridad
que cuadren, que encajen
y que en fin, que suenen a gloria.

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