Aparte de la saliva que pasa por mi garganta

 Aparte de la saliva que pasa por mi garganta

también pasa el aire 

o la comida masticada que prosigue su camino

hacia nadie sabe donde

y también pasan las palabras, las risas y las quejas

y los gritos de alegría

y los estornudos que vienen de dentro

hacia afuera. 

En fin, que la garganta

es para nosotros un centro neurálgico

de ella, depende que nos alimentemos,

que respiremos, que hablemos,

que nos riamos

que traguemos o no, saliva y comida

y a veces, otras cosas más

que ahora mismo, no quiero mencionar.

Me alucina éste tema

y porque por el mismo sitio

tiene que pasar todo esto

unos irán en una dirección 

y otros irán por la contraria

y coordinar todo éste tráfico a diario

tiene mucho mérito

y ahora mismo 

estoy tragando saliva

y sino me paro a pensarlo

no sabría que la estoy tragando

pero al mismo tiempo

sé que estoy respirando

y me pasa lo mismo que antes

o me paro para sentir el aire como entra y como sale

o me perderé esa sensación tan alucinante

y otro poder que no debe olvidarse

son como las palabras son creadas

nacen entre las cuerdas vocales

acarician las paredes de tu garganta

con la suavidad que les caracteriza

y suben y bajan

y crean remolinos de aire

que moldearan su tono y su volumen.

Nadie ha escrito un poema

sin antes jugar con las palabras

y día a día y noche tras noche

y hacer las pausas que uno se inventa

y siente

y colocar cada palabra una tras otra

y volver a jugar con su sonoridad

que cuadren, que encajen

y que en fin, que suenen a gloria.











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PEDRO SALINAS