GUERRA Y PAZ

 

Con lejía todo se limpia y todo se desinfecta.
Eso decía el anuncio que quedaba a la izquierda de aquella carretera
tenía luces de neón en la parte superior del cartel
que a veces se apagaban
y es de suponer que por lo aburridas que estaban
de
ver siempre la misma carretera.
Hasta mis manos se descaman
por tanta lejía derramada
sobre esta vieja casa de piedra
que por alguna razón se llenó de humedades profundas y negras.
No me gustan los niños soldado
ni las minas personales.
No me gustan las guerras fraticidas
ni las que se encargan de lejos por internet
y que llegan hasta tí
por un cable submarino.
No quiero guerra
y tampoco quiero violencia
explotación o miseria.
Me gustaría ser pacifista
y estar completamente convencido de ello,
pero nada más salir de casa
me pasa rozando una moto
de esas que llevan el tubo de escape comprimido
y me salió un grito de las profundidades del alma
y si llego a tener una metralleta en mis manos
coso al tío de babor a estribor
y lo dejo como un puto colador.
Y os puedo jurar y así lo digo
¡qué no me arrepentiría de ello!.









No hay comentarios:

Publicar un comentario

PEDRO SALINAS