MIS ESTADÍSTICAS NO SON PERFECTAS

Mis estadísticas no son perfectas

no doy con las cifras exactas

no sumo números porque sí

ni resto, ni multiplico, ni divido

ni me siento el porcentaje de nada ni de nadie

ni siquiera soy un cálculo aproximado

de alguien que no conozco

pero que él piensa que si me conoce

si éste conocerse es ser parte de una cifra

que me ha colocado alguien en modo indiferente

y todo según su cálculo matemático

que expresa fríamente en que consiste nuestra relación

soy un mero número, para él

y para mí es el número que me quiere atrapar

entre su telaraña de números

y así marginarme en una esquina cualquiera de su

 indeferencia matemática

Números que para mí, 

no significan nada.

Nunca fuí muy de números

y por eso me molesta tanto

que me identifiquen por un número

prefiero decir mi nombre y apellidos

y que me pregunten por lo que más me gusta

y entonces yo le hablaría

del otoño, de una chimenea en una tarde lluviosa

de como se caldea el ambiente poco a poco

y hasta de como se sufre en una tarde de verano

o le hablaría de la belleza de las palabras

y de los misterios aún no resueltos

y que siguen sin resolver.

El mío, está sin resolver

y por eso, no habrá que irse tan lejos

y estoy aquí

y a veces hablo sin ser yo

y puede que sea el otro el que ahora está hablando

pero los dos no soportamos

que nos consideren cifras de un cálculo no autorizado

yo no les dí permiso

y el otro yo, tampoco

nos declaramos insumisos en éste aspecto

y la suerte que he tenido

es que por una vez 

podamos estar de acuerdo los dos 

nada de números

nada de cifras y cálculos matemáticos

nada de porcentajes estadísticos que se enfrían al día siguiente

y porque al fin y al cabo, 

son sus números

y no son los míos

los míos siempre acaban en cero

y empiezan por el mismo número

y mi vida ha sido un cero patatero

y mi futuro seguirá siendo un cero

y si sentirse un cero 

es igual a decir que no tienes futuro

pues tendré que asumir

que mi futuro es igual a cero.

A mí 

el único núero que me gusta

es el número Pi,

pero me gusta por loco y por desajustado.

Loco y hay que estar muy loco

para haber sobrevivido rodeado de tanta cifra exacta

de tanto número cuasi perfecto

de tanto cálculo matemático

y de tanta probabilidad elevada al cuadrado o al cubo

y han pasado más de 50 años desde que lo conocí por primera

 vez

y ahí sigues y ahí estás de cuerpo presente.

Y yo sigo sin saber

de que cálculos formas parte

tu cifra en números rompió mis esquemas

y por supuesto, los sigues rompiendo

y todo eso en su conjunto

desajusta mis esquemas más vitales.

Yo no se cagarme en tí

un número Pi de veces

o de amarte otro número Pi de veces

o de rebajar mis expetactivas

a cero Pi de veces.

Mi hoja de cálculo es muy sencilla

y paso todas las cifras

 a números que se mueven entre el uno y el cien

y así funciono por porcentajes y cálculo de probabilidades

y yo sé que ahora estoy

en porcentajes muy bajos

y porque el amor ha llamado varias a mi puerta

y yo le dije que sí, pero sólo hasta aquí

le puse límites y murallas que me protegieran

de un posible falso amor

y porque el amor tampoco es tan limpio

como algunos nos lo quieren vender.











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PEDRO SALINAS