No es tan fácil
rellenar tu memoria de buenos momentos
y porque los malos reclaman su espacio
y porque se reivindican con ser parte de tu memoria.
Los malos nunca se rinden fácilmente ante nadie
y si se sienten marginandos por tu memoria
intentarán que en tu memoria domine el caos
y que a partir de ahí
que no haya buenos y malos momentos
y porque todos serán peores de lo que tú
te habías imaginado
y al mismo tiempo, querrán que todo se vuelva neutro
y porque lo neutro es más fácil
de llevártelo adonde tú quieras.
A veces nos matamos para crear nuevas estrategias
que nos acerquen al objetivo previamente marcado
aplicas todo tipo de tácticas que te hagan ganar pequeñas
batallas del día a día
y para que la gran batalla se produzca cuanto antes
sería la batalla final, la definitiva, en la que vas a por todas
y que te entregas en cuerpo y alma
y porque en definitiva,
ya estás notando el sabor de la victoria.
Lo mismo te ves en la cima de una montaña
o andando por un campo de amapolas
o sentado frente al mar y en una hermosa puesta de sol.
En fin que de repente
te ves viajando sin muchas pretensiones
con lo puesto y con lo que te han dejado llevar
y por mundos que aún no conoces
pero que te gustaría conocer
y libre de prejuicios e impuestos
sintiendo la brisa del mar en la cara
desnudándote de todo lo que te sobra
y dejando atrás lo que antes te importaba
y que ahora, ya no te importa tanto
sintiéndote más ligero de equipaje
y que las penas y miserias vuelvan a su sitio.
Quiero ser optimista
necesito el optimismo del ciego que jamás podrá ver
o el de un gusano que en ese momento no sabe
que acabará siendo mariposa.
Necesito pensamientos positivos
que recarguen mi conciencia de cosas buenas
y que a la vez me ayuden
a reconstruírme como esa persona
que siempre he querido ser.

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