LA VIOLENCIA Y LA PAZ DE UNO

                                                  Yo me supongo que alguna vez todos nos hemos sentido traicionados y por la simple razón que a mi si me han traicionado y que yo actúe igualmente y a veces el pato lo ha pagado otra persona que no tenía nada con aquél determinado asunto y para traicionar hay que engañar, a veces a ti mismo, otras veces a la otra persona y otras veces a ti y a la otra persona o personas. Yo me acuerdo de mi "primera gran traición", bueno gran traición para mis queridos amigos de aquellas (si a eso se le podía llamar tener amigos) porque realmente yo no había traicionado a nadie, pero bueno eran tiempos sobre los 11 o 12 años y en donde todo se tomaba a la tremenda y los matices no estaban contemplados. Eran tiempos radicales, eran tiempos de "o estás conmigo o estás contra mi" y nada de puntos medios y de explicaciones razonables y bastaba con que uno de los miembros de la pandi le diera por decir que tú eras un puto traidor y después, el bulo se extendería como una mancha de aceite. Y yo estaba en mi casa con mi madre y la casa de al lado era uno de los sitios preferidos para la pandi" y porque el dueño era pasma y de los malos (y eso daba un morbo del carajo) y porque además el pasma casi nunca estaba en su casa...Pero ese día yo los vi danzando por la finca del vecino, pero también los vio mi madre y sin más mi madre dijo que iba a llamar al pasma y yo le pedí y hasta de rodillas ¡qué por favor no llamara!...que los iba a matar a palos, que por favor no lo hiciera que son mis amigos y con los que juego todos los días.

                                                  Pero mi madre era de oídos sordos y si ella decía una cosa era porque lo cumpliría. Y así fue y llamo al pasma o dueño y el menda vino armado con un cinturón enroscado en su mano derecha y empezó a a dar latigazos por todos los lados y cuantos más daba más se crecía y aquello se convirtió en una tortura colectiva y gritos y lloros y más gritos y más lloros y yo encerrado en mi habitación y para no tener que ver semejante tortura. Bueno pues después de que salpicara sangre por todas partes y una vez pasado un tiempo de calma y se suponía de poner las cosas en su puto sitio, alguien de ellos dijo que yo me había chivado y que era un cabrón de mierda y ya está, ya me pusieron el cartel de chivato y la condena también: no me volverían a hablar en su vida y me esperarían durante un año o dos y todos los días a la puerta de mi colegio (que era el mismo que el de ellos) y para darme de hostias hasta en el carnet de identidad....

                                              Bueno, ellos me dieron y sobre todo al principio y yo llegaba a casa lleno de hostias, arañazos y porrazos y mi madre (lógicamente) me preguntaba que me había pasado y yo le contaba que entre 3 me habían puesto bien...pues mi Madre se me quedaba mirando y me espetaba a la Cara: pues hijo no pasa nada y además, así aprenderás antes a defenderte en la vida...mi Madre era pura y dura filosofía...pero algo de razón tenía y yo a la semana siguiente, me seguían dando palos por todos lados, pero de los 3 que habían ido a por mi, a 2 los había dejado finos...y por eso, poco a poco se fue espaciando la cosa y ya pasó a ser una vez a la semana y ya por mi iban 4 ...y entonces empecé a comprender que ellos me temían y de repente una luz me iluminó y una voz siniestra me dijo: tú pelearás como un Jabato y te dejarás la piel en la arena y los huevos del enemigo colgarán de lo más alto. Y así transcurrió mi vida y de hostia en hostia y tiro porque me toca. Bueno, así fue hasta ahora o hasta hace lo que es para mí relativo poco tiempo (harán 20 años y desde que tengo hijos) o creo y esto es lo más probable, desde que logré cambiar mi filosofía de vida y ahora a mi agresividad le doy dosis de la mejor calma y tranquilidad...pero yo sé que subyace, yo sé que está y que subsiste...pero ahora... a la mínima que asoma su Cabeza...se la sumerjo y hasta el fondo del mar.

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YO ESCOGÍ ÉSTE OFICIO

Yo escogí éste oficio, digo...el de ser médico, el de escribir... vino después, mucho después, fue tanto después... que no me acuerdo del ti...