LA MALA CONCIENCIA

 

No debería ser así.

No debería sentirme mal

habiendo hecho las cosas bien.

Tengo derecho a sentirme bien

y  sobre todo,

cuando me reafirmo con que lo hice bien.

Me deberían dar una medalla

o un título o una nominación

por haber hecho las cosas bien

y no al revés

y haberme dejado tirado como un perro abandonado

y carcomido por las pulgas de su mala conciencia.

La mala conciencia

es el puto remordimiento que a veces ladra y no muerde

y que en otras, te muerde y se ceba contigo

pero en éste caso en concreto

no sé de donde y porque me viene esa mala conciencia

esa que me reconcome por mis adentros

y que de seguir así, me acabará haciendo papilla.

La mala conciencia se tiene

por haber hecho algo mal

y nunca por haberlo hecho bien

o por haber engañado a alguien que no se lo merecía

o por haber maltratado a gente inocente

y en el que "el sin querer" que siempre se dice a continuación, 

no amortigua ni atenua el posible castigo

o por haber dicho algo que debiste guardar sólo para tí

y en cambio y sea por lo que sea, escogiste soltar lastre

y dar rienda suelta a todo lo que tenías guardado dentro de tí

y sin haber calculado los posibles daños colaterales

que serán muchos

o por lo menos

serán muchos más de los que habías calculado.

Eso sí habías pensado en ellos.

La mala conciencia es una piraña que vive dentro de tí

y cuando a veces la dejas nadar a su libre albedrío

te muerde hasta en el centro de tu propia conciencia 

y sin más, la reconvierte en mala conciencia.


MI IMPACIENCIA


Del 0 al 10 de impaciencia

ahora mismo estoy en el 7.

Hace 10 y hasta los 14 años 

estuve en el ranking del 10.

Por tanto, he mejorado algo,

pero el número sigue con las espadas en alto.

Hace 10 años era como una bestia parda desatada

no dejaba pasar ni un segundo

y ya estaba subido en la chepa

del que me intentaba decir algo

y como no tenía medida

figuradamente le arrancaba la lengua

y después, la cabeza.

Y a otra cosa mariposa, que tengo mucha prisa.

Yo no sabía muy bien

porque me pasaba esto

pero lo cierto era que me estaba pasando.

Quizá tenía algo que ver

con estar en tratamiento psiquiátrico

y con toda esa ristra de pastillas que me tenía que tomar cada

 día.

Estaba un poco iracundo

demasiado perro rabioso

de reflejos ultrarrápidos y supersensibles

y de fácil gatillo

de demasiado gatillo fácil.

Disparaba a todo lo se moviera a mi alrededor

y como fue una época en que me dió por meterme por las redes

sociales

tuve broncas por todos lados

e iba de bronca en bronca y tiro porque me toca. 

En todos los fregados estaba metido

en los imaginables y en los inimaginables

en los más estúpidos y en los más interesantes

y dejando opiniones y como si estuviera marcando terreno

y tal y como hacen los perros con sus meados.

Después y poco a poco

se me fue bajando el suflé

y volví a mi normalidad cotidiana

 y que es la misma a la que ahora tengo. 

Volví al 7 y sigo en el 7

y para lo que me queda en el convento

creo que seguiré instalado en el 7.

Desde luego al 10 no quiero volver

demasiado expuesto

en contínua bronca

siempre pendiente del mínimo movimiento

y la verdad es...

es que ya no estoy para ese tipo de trotes.

Y por eso y entre otras pequeñas cosas

me volví al 7.

Y si ahora mismo no fuera

porque estoy en plena pelea

entre el día y la noche

y porque debo regularizar mi situación antes que nada

y sea como sea, tengo que volver al día

y porque me estoy sintiendo un poco loco de más.

Y eso no me gusta nada de nada

y por que tengo antecedentes sobre éste tema

y éste tema me está empezando a oler a chamusquina

y cuando algo me huele a chamusquina, 

es que la cosa no va a ir muy bien.

Y a lo que iba antes

y si no fuera por ese debate de mierda que tengo dentro de mí

hoy estaría a un nivel de ánimos tocando lo excelso

y rozando el cielo con la punta de mis dedos

 y hasta estaría viviendo a pleno rendimiento

dentro de una nube de ilusión y de ganas de vivir.













MI CARA Y MIS RASGOS


Ahora me levanté a mear y me ví durante un pequeño rato en el espejo del cuarto de baño y en ese mismo momento decidí que tengo que dejarme las patillas largas. No sé lo que hacer para endurecer un poco más mi cara, no sé si coger una navaja y hacerme una raja de un lado al otro de mi cara y asunto solucionado, pero mientras me lo pienso, he decidido dejarme las patillas largas. Por lo menos eso. No sé, pero con esta cara de bueno y de agilipollado que tengo, yo no puedo más con ella, pues a mí me encantan las caras de malos, las caras duras (no digo los caraduras), las caras de gesto hierático e casi impenetrable, parecer un tío que ni siquiera se molesta en mover una pestaña y de mirada tan fría como el acero y de que si alguien le mantiene la mirada y como si lo estuviera retando, te iba a cortar los huevos ipso facto y me los comería aquí mismo con los dedos. En fin, que me gustan las caras con rasgos fuertes, de las que marcan e imponen carácter y que meten miedo y pánico. Y digo cara de bueno, por no decir cara de papahostias y a ver si me entendéis bien, no hablo de belleza o de caras más o menos bonitas o feas, sino de rasgos endurecidos por la misma dureza que tiene la vida.
Y ya sé lo que realmente me está pasando, que sé que mi cara ya no hay quién la cambie y ni siquiera con el paso de los años logra coger un pequeño aire de dureza, por lo menos que se viera una sombra de maldad y de tío perverso y de los queque sólo piensa en lo malo y en lo peor. Mi cara con la edad va cogiendo más arrugas y ojeras, pero en el fondo de mi corazón, sé que mi cara es el misma que antes, es la de siempre o la de toda la vida, solo que ahora va adquiriendo ese matiz a roble envejecido, pero que por desgracia, al final rezuma cara de buena persona y por todos sus poros. Y eso me toca y mucho las pelotas, pues enseguida la gente coge confianzas y poco a poco se me van haciendo los graciosillos o me empiezan a contar todas sus imbecilidades que ha tenido a lo largo de su penosa vida rastrera. Claro que las confianzas no les duran mucho, pues con dos palabras bien dichas y en el momento adecuado, ya tienen que dar marcha atrás con sus excesos de confianzas. Pero a mí me gustaría no tener que hacer ni el mínimo esfuerzo para marcar mi territorio, me gustaría que con una sóla mirada, las personas dijeran: ¡'Cuidado, que este tío muerde!.
Aunque es verdad que a veces hay gente que me dice que tengo cara de tío serio. Bueno la seriedad es una cosa, que por cierto no me disgusta y para nada, pues la seriedad marca ciertamente una prudente distancia, pero sigue sin ser la cara de malo que yo quiero conseguir. Porque para mí lo ideal sería eso, cara de malo, de duro, de serio, de perverso y de malintencionado y después y poco a poco, ya nos iríamos relajando. De todo esto y al parecer, sólo se me concede lo de cara seria y la verdad es que no llego a comprender muy bien, eso de que se me vea cara de serio y porque además, soy todo lo contrario y me paso el día riendo y diciendo una tontería tras otra. Pero en fin, la verdad es que me gusta más el humor inglés, o sea me gusta el humor serio y de poca carcajada. Quizá por eso se me vea cara de serio. Quizá sea eso. Y lo de la raja en la cara lo seguiré valorando, tengo que analizar bien las fuerzas de tensión de mi musculatura facial, para que mi cara quede un poco mejor que la que le quedó a la duquesa de Alba.




















SI ME DEJARA LLEVAR...


Si me dejara llevar...
sería el mejor amigo de los ciclones,
jugaría al billar con las pelotas de algunos,
y de telón fondo pondría al universo entero,
como planeta preferido escogería a Júpiter,
y lo acompañaría de dos lunas...
Así culminaría mi faena creativa,
y al final y como hizo dios...
descansaría al séptimo día.


















NO SOY UN TODO INCLUÍDO

 


No soy un todo incluído,

no, no lo soy

Y que tú

sí tú,

y resulta que un día te presentas en mi casa

y cuando yo te abro la puerta

resulta que ya estás en la cocina

e instalada como si fuera tu propia casa

y como si mi cocina fuera la cabina de mando

en la cual y a partir de ahora

saldrían 100 órdenes por minuto

No sé...

pero es como mear fuera de tiesto

pero muy fuera de tiesto

es como querer decirme a la cara

vale, hasta ahora así has funcionado

pero a partir de ahora será de otra manera muy diferente

y porque la gran diferencia es que ahora estoy yo

y a veces no hace falta ni una sóla palabras

para estar diciéndome que tú me pertences

porque simplemente te lo están diciendo los hechos y a voz en

 grito

Y además, yo tengo alarmas para eso,

huelo a lo lejos, pero muy a lo lejos

quién viene en son de paz

y sin pretensiones de altos vuelos

o quién viene en plan avasallador

y arrasando todo lo que hasta ahora fue mi vida.

Yo soy de esas raras y escasas personas que piensan

sería mejor que cada uno viva en su casa

y sí y claro, echándonos mucho de menos. 

Pero sobre todo que te quede clara una cosa

yo no soy un todo incluído

y no lo seré nunca.















IMPOTENCIA


 Es posible que estemos aquí

porque alguien se olvidó cerrar la puerta

y vino un golpe de viento

y por eso ahora, estamos aquí.

Al final, 

no sabemos tanto de nosotros

y de alguna manera nos sentimos obligados a decir, 

que lo sabemos casi todo de nosotros.

Reconocer nuestra ignorancia

sería el primer paso

el segundo sería

reconocer que no lo sabemos todo

y el tercero

que guardemos en un lugar seguro

lo poco que sabemos. 

Nadie nació sabido

nadie sabía que iba a pasar esto

esto que nos tiene atados de pies y manos

y que algunos como yo, llamamos 

impotencia.















MI MEMORIA ES DE CRISTAL


 La idea no era ésta

la idea o por lo menos, lo que pretendía que fuera mi idea

era una idea totalmente distinta

Yo me veía cabalgando sobre un caballo blanco

y blanco como el blanco de tus ojos

o como esa nube de verano que acaba de pasar.

El caballo lucía grandes alas por cada flanco

que solo movía cuando dábamos un gran salto hacia delante

y para mantener su equilibrio y el mío

y lo hacía con una simbiosos casi perfecta.

Y cabalgábamos por los senderos que nos iba regalando la vida

entre campos verdes salpicados de amapolas

y uno de mis objetivos era

seguir la ruta de la seda

y saltábamos enormes ríos

y de una orilla a la otra

y de la otra a la del río siguiente 

y el verdadero problema viene aquí y ahora

he perdido el número de ríos que atravesamos.

Yo no puedo acudir a mi frágil memoria

cuando me siento tan necesitado

y porque ella es demasiado frágil y quebradiza

y si tiras mucho de ella

y por muy perentoria que sea esa necesidad

carece de esa capacidad

y puede que se caldee y se caliente demás

y en fin,

cada uno sabe hasta donde puede tirar,

pero yo quiero que todos sepáis

que mi memoria es de cristal.














YO ERA


 Yo era, 

simplemente era

y por tanto, ahora no lo soy.

He puesto todos los pros y contras

y nunca me salen las cuentas a mi favor

ni siquiera se aproximan a ese punto intermedio, 

llamado equilibrio.

Tanto sacrificio para tan poco

tanto mal dormir para tanto mal vivir

tanta destrucción sin sentido

y lo digo por mí

y no por los demás

yo valoro lo mío

y que cada uno si quiere y tiene ganas

que valore lo suyo.

Hay para todos

aún tenemos el tiempo suficiente

para decidir como queremos seguir existiendo.

Cada uno conoce su verdad

conoce sus derrotas

sabe donde ha tropezado

que ha hecho mal o bien

donde ha acertado

y donde se ha equivocado.

Sólo hay que poner a cada lado lo bueno y lo malo

y ver hacia donde se inclina la balanza

aunque tampoco es coser y cantar

y porque éstas cosas duelen

¡y como duelen!

Y duelen antes de que sepas que estás pidiendo un tiempo

 muerto

un tiempo de descanso, 

un tiempo añadido

y un tiempo de paz infinita que puede caber dentro de un

 instante

y una vez que ya lo sabes

el dolor se hace ingobernable

y es que a partir de ahí

has perdido el mando de la situación

porque será el dolor quién te llevará

hacia donde él quiera ir.

En fin, yo era

y por tanto, no soy el que era

ni es mi pretensión volver a ser el que era

porque ya es demasiado tarde para volver atrás

y ser el que antes eras

y además y en mi caso, 

nadie me está preguntando

si tengo derecho a esto o a lo otro

esto por desgracia, no funciona así

mi único derecho

es saber en que fecha se me ha comunicado

y para recordarme a mi mismo

que el que se rinde

y aunque sea sólo un poquito

lo hace porque uno ha aceptado que así sea,

ha pasado ese tiempo donde se podían negociar las

 condiciones previas a la rendición

y donde y como me iba a entregar.
















YO ESCOGÍ ÉSTE OFICIO


Yo escogí éste oficio,
digo...el de ser médico,
el de escribir... vino después,
mucho después,
fue tanto después...
que no me acuerdo del tiempo transcurrido
entre un oficio y el otro,
sé que han pasado décadas y puede que siglos,
yo era joven cuando estudié medicina
y ahora soy un viejo escribiendo lo que puedo,
y digo lo que puedo,
y no digo lo que me dejan,
pues hace tiempo que he pasado de imposiciones
y de leyes que me opriman,
yo prefiero los intercambios de lenguas
y el ir descubriendo las cuevas interiores.
Yo soy un ser de calidez extrema
y me gusta arrebujarme como un niño recién nacido
en una noche de luna llena,
me gusta la calidez de lo humano
y esos dedos que recorren mi espinazo
y que al llegar al borde de mi culo se quedan extasiados y
paralizados
y como si esperarán a que yo les diera permiso,
y me encanta retozarme al suave y tibio sol del invierno,
y como un lagarto que busca calentar su frío y delicado cuerpo,
además me encanta encaramarme a la roca más alta
y desde allí otear el horizonte,
me atraen las vistas lejanas y sin limitaciones,
como el rayo verde en una puesta de sol,
como tus ojos verdes en un día de sol,
como los míos,
cuando el otoño se aproxima y me dice ¡aquí estoy!.














YO TE DEBO LUNES

 

Yo te debo lunes,
pero también te debo martes y miércoles
y viernes y domingos...
Te debo días sin límite y sin fin,
días en el que todo se desarrolló de tarde o de noche
o entre la noche y la tarde
días largos e intensos
días espasmódicos y melancólicos,
días tetánicos y llenos de rabia,
días de azul mar y de gris lluvia,
de sol adormecido en nubes de algodón empobrecido,
días de negros nubarrones paseando por el horizonte
e intercalados con destellos claroscuros,
y tal y como éramos tú y yo,
yo era el negro nubarrón que amenazaba el día
y tú en cambio eras el blanco en el que se acostaría la noche
y así fue hasta que vino una galerna de aire, viento y fuego,
y arrasó todo lo construído con nuestras manos,
y ahora, solo queda su esqueleto
y como un monumento a lo que pudo ser y que al final, no pudo ser.













CLUB 21 (Pedro M. Martínez). Blog "Glup 2.0"

Fran Lebowitz me lo ha recordado. Camines lo que camines, New York es demasiado grande para abarcarlo. A mí el Club 21 (1) no me decía nada, su fachada sí me parecía elegante con esos 35 jockeys (2) no sé si brindando o llamando a los paseantes. Miré de pasada su carta y pensé que no era para mi economía.
No fue sino hasta el siguiente viaje, habíamos pasado la mañana comprando camisas entre la Quinta y la Sexta, embriagados por el embrujo de Manhattan. Nos pareció ver a Audrey Hepburn en el escaparate de Tiffany pero no era (aquella señora se parecía bastante, eso sí). Hacía mucho calor en la hora de comer, el azar (¿?) nos dejó frente el 21. ¿Entramos? Vamos allá. Yo llevaba una camisa de manga corta -No puede pasar así-. El club exige un mínimo de respeto indumentario. Aparece el maitre, encantador -no se preocupe, pasen, pasen, le dejamos una chaqueta-. Antes de comer es costumbre tomar un cocktail. -Dos dry Martini (3), por favor-. Como a Teresa le parece fuerte, me tomo los dos antes de una sopa con siete sabores diferentes. Nunca he saboreado nada igual. El segundo plato es igual de extraordinario. -Otro dry Martini, please-. A nuestro lado está sentada una señora que teclea su Mac y no quita ojo al pañuelo con el que Teresa cubre sus hombros. Empiezan a hablar. La señora viene de hacer una entrevista a Ivanka Trump y está contenta. Hablan y hablan y apenas entiendo porque a estas alturas de la ginebra ya no sé en qué idioma se comunican pero alrededor todo es maravilloso, hay pájaros volando y flores esparcidas entre nubes rosas Disney. Se hacen amigas. La señora del Mac nos invita a visitarla en Greenwich (Connecticut) y ese es el comienzo de una historia sorprendente. Lo contaré otro día, ahora estamos hablando del Club 21. Vuelve el maitre -¿todo bien?-, profesional y amable nos invita a conocer el restaurante y en un correcto castellano nos enseña rincones, cuenta historias y el Martini no me impide sentirme muy afortunado. Cuando pago olvido el precio porque entre otras cosas es correcto, asequible, más barato que muchos restaurantes de aquí (4). Volvemos al hotel, encantados, sonrientes, prometiéndonos otra visita al Club 21 en el próximo viaje.
Ahora el virus decide, Fran Lebowitz me lo recuerda y leo en el periódico que el Club 21 cerrará sus puertas definitivamente después de 90 años de historia (5). El mundo que he conocido se va a la mierda.
(2) Las estatuas de los jockeys de la fachada del restaurante Club 21 de Nueva York fueron creadas como elemento decorativo en el siglo XIX. No hace mucho algunas de ellas fueron remodeladas porque los rasgos que representaban a hombres afroamericanos fueron considerados racistas por el estereotipo que habían seguido en su factura. Ahora son políticamente correctas.
(3)¿Cómo preparar un buen Dry Martini?
La elaboración es sencilla: está compuesta por 4 parte de Ginebra, una parte de Vermouth seco, un twist de limón y una aceituna verde.
Para su elaboración debemos verter el Vermouth seco y la Ginebra en una coctelera con abundante hielo, removemos bien la mezcla, y servimos con cuidado en una copa de cóctel, a continuación, perfumamos la copa retorciendo la piel de limón, es lo que se conoce como twist y decoramos con una aceituna verde.
(4) me refiero a mi aquí que estaré gustoso de definirlo si alguien me lo pide.
(6) Dejo para otro día el momento surrealista en el que fui al servicio para cambiar mi camisa por una de las que me había comprado de manga larga. El diálogo o algo parecido con uno de los empleados, un señor de cierta edad, afroamericano, malhumorado, posiblemente mal hablado, él con una escoba, yo con el torso desnudo quitando las etiquetas a la camisa, mirándonos a los ojos y dedicándonos frases interculturales, él decía no sé qué de motherfucker y yo no me quedé atrás aunque en realidad no tenía nada contra su madre ni contra él. La cosa no llegó a mayores, solo los dos fuimos testigos.

















SE ABRE LA VEDA

Sí señores, se abre la veda, pero no para cazar pobres animalitos indefensos que van todos contentos correteando por campos y bosques y tal y como les gusta hacer a nuestros insaciables cazadores y entre ellos está nuestro Rey (el que era Rey y ahora es Rey emérito y especialista en matar Elefantes), sino para cazar políticos chorizos y a capullos que se camuflan de buenas personas. El otro día ví una peli, una película deleznable, que era la que querían ver mis hijos y como buen padre que soy, me tocó chuparla y enterita. Bueno, pues resulta que en EEUU año de 2020 o sea que queda poco (este escrito lleva fecha del 2.013), se vivía tranquilamente, sin violencia de ningún tipo, sin robos, ni asesinatos, ni matanzas de Texas, ni violaciones en masa, ni suicidios colectivos, ni nada de nada o sea violencia igual a cero patatero (cosa que en EE.UU se torna imaginable). Pero tenía su cosa el asunto y éste era, que un día al año se abría la veda y creo que era el día 4 de Julio, día de su independencia (para más inri). Ese día dejaban que se despachara el personal a su libre albedrío y sin filtoros ni límites y ellos soltaban su agresividad más vil y más primaria, armándose hasta los dientes y saliendo posteriormente a la calle y dispuestos a liquidar a todo lo se meneaba. Claro que en esto también hay clases y lo más afectados por las matanzas eran los más pobres y los indigentes, vamos, los que sobaban en la puta calle y porque no les quedaba otra. Y lógicamente, los de la clase más baja y más pobre, estarían totalmente desprotegidos y serían los primeros en caer.
Y bueno el resto de la peli ya os la podéis imaginar. La cosa iba, de como ese siniestro día salían a la calle esos pirados armados hasta los dientes. Violencia a espuertas y tal y como les gusta celebrar a algunos yanquis de esos que aún siguen abogando por las armas. Pues yo planteo un día así en España y por ejemplo podía ser el 6 de octubre, el día de la hispanidad, para que los hispanos demostremos nuestra hombría latina de macho ibérico y así recordaremos, cuando arrasábamos pueblos indígenas allá por las Américas. Buff!! yo me pondría las botas y cogería dos cañones antiguos que hay en la plaza del pueblo, de esos que hay que meter una bola de hierro dentro y los arrastraría con unos caballos tan llenos de rabia como la que yo tengo en éste momento. La idea que a mí me gusta mucho (mi idea ideal), adaptaría ésta película a mi pueblo e iría a la casa de todos los capullos que éste pueblo almacena y no sé...haría que de una puta vez por todas no quedara ninguno vivo. Y asunto arreglado y a otra cosa mariposa.

SE ME AGOLPA TODO

 

Se me agolpa todo,
y todo se me apelmaza.
Se me agolpan las cosas que veo,
y las que toco y siento.
Se me agolpan los recuerdos,
y se me mezclan con mis sueños.
Se me agolpa tu cara, tus pechos,
tu risa, tus labios,
y al mismo tiempo...
se me agolpan paisajes, fotos,
playas y ríos,
y todo se mezcla
en proporciones que desconozco
y al final,
todo se convierte en una bomba de relojería
y que tarde o temprano
acabará explotando
y por insoportable que se hace.
Se me agolpa lo que siento,
y es tanto que no me cabe ni dentro.
Se me agolpan los tres mares en los que he vivido
pero yo sigo buscando cual es mi destino.
Se me agolpan los cánticos repetitivos de los grillos
cuando caminaba por aquél sendero.
Se me agolpan tus olores y se mezclan con los míos,
mientras mis oídos se llenan de zumbidos
y de gritos de auxilio.
Se me agolpan mis mentiras,
y se me clavan y me hacen daño.
Se me agolpa tu mirada,
y el primer beso que nos dimos en los labios.
Se me agolpan tus caricias,
y como con toda tu delicadeza me envolvías
y para que nadie me hiciera daño.
Se me agolpan tus orgasmos
en aquellas largas tardes de verano.
Se me agolpa el mar con su mirada de diosa,
y el viento de todos los tiempos
con su agudo y alegre silbido.
Se me agolpan tantas cosas,
y todas tan distintas,
que temo y cada día lo temo más,
que mi cerebro reviente
o estalle en mil estrellas a la vez.















NOSTALGIA /Rosario Castellanos

Ahora estoy de regreso. Llevé lo que la ola, para romperse, lleva -sal, espuma y estruendo-, y toqué con mis manos una criatura viva; el sil...