YO ESCOGÍ ÉSTE OFICIO


Yo escogí éste oficio,
digo...el de ser médico,
el de escribir... vino después,
mucho después,
fue tanto después...
que no me acuerdo del tiempo transcurrido
entre un oficio y el otro,
sé que han pasado décadas y puede que siglos,
yo era joven cuando estudié medicina
y ahora soy un viejo escribiendo lo que puedo,
y digo lo que puedo,
y no digo lo que me dejan,
pues hace tiempo que he pasado de imposiciones
y de leyes que me opriman,
yo prefiero los intercambios de lenguas
y el ir descubriendo las cuevas interiores.
Yo soy un ser de calidez extrema
y me gusta arrebujarme como un niño recién nacido
en una noche de luna llena,
me gusta la calidez de lo humano
y esos dedos que recorren mi espinazo
y que al llegar al borde de mi culo se quedan extasiados y
paralizados
y como si esperarán a que yo les diera permiso,
y me encanta retozarme al suave y tibio sol del invierno,
y como un lagarto que busca calentar su frío y delicado cuerpo,
además me encanta encaramarme a la roca más alta
y desde allí otear el horizonte,
me atraen las vistas lejanas y sin limitaciones,
como el rayo verde en una puesta de sol,
como tus ojos verdes en un día de sol,
como los míos,
cuando el otoño se aproxima y me dice ¡aquí estoy!.














YO TE DEBO LUNES

 

Yo te debo lunes,
pero también te debo martes y miércoles
y viernes y domingos...
Te debo días sin límite y sin fin,
días en el que todo se desarrolló de tarde o de noche
o entre la noche y la tarde
días largos e intensos
días espasmódicos y melancólicos,
días tetánicos y llenos de rabia,
días de azul mar y de gris lluvia,
de sol adormecido en nubes de algodón empobrecido,
días de negros nubarrones paseando por el horizonte
e intercalados con destellos claroscuros,
y tal y como éramos tú y yo,
yo era el negro nubarrón que amenazaba el día
y tú en cambio eras el blanco en el que se acostaría la noche
y así fue hasta que vino una galerna de aire, viento y fuego,
y arrasó todo lo construído con nuestras manos,
y ahora, solo queda su esqueleto
y como un monumento a lo que pudo ser y que al final, no pudo ser.













CLUB 21 (Pedro M. Martínez). Blog "Glup 2.0"

Fran Lebowitz me lo ha recordado. Camines lo que camines, New York es demasiado grande para abarcarlo. A mí el Club 21 (1) no me decía nada, su fachada sí me parecía elegante con esos 35 jockeys (2) no sé si brindando o llamando a los paseantes. Miré de pasada su carta y pensé que no era para mi economía.
No fue sino hasta el siguiente viaje, habíamos pasado la mañana comprando camisas entre la Quinta y la Sexta, embriagados por el embrujo de Manhattan. Nos pareció ver a Audrey Hepburn en el escaparate de Tiffany pero no era (aquella señora se parecía bastante, eso sí). Hacía mucho calor en la hora de comer, el azar (¿?) nos dejó frente el 21. ¿Entramos? Vamos allá. Yo llevaba una camisa de manga corta -No puede pasar así-. El club exige un mínimo de respeto indumentario. Aparece el maitre, encantador -no se preocupe, pasen, pasen, le dejamos una chaqueta-. Antes de comer es costumbre tomar un cocktail. -Dos dry Martini (3), por favor-. Como a Teresa le parece fuerte, me tomo los dos antes de una sopa con siete sabores diferentes. Nunca he saboreado nada igual. El segundo plato es igual de extraordinario. -Otro dry Martini, please-. A nuestro lado está sentada una señora que teclea su Mac y no quita ojo al pañuelo con el que Teresa cubre sus hombros. Empiezan a hablar. La señora viene de hacer una entrevista a Ivanka Trump y está contenta. Hablan y hablan y apenas entiendo porque a estas alturas de la ginebra ya no sé en qué idioma se comunican pero alrededor todo es maravilloso, hay pájaros volando y flores esparcidas entre nubes rosas Disney. Se hacen amigas. La señora del Mac nos invita a visitarla en Greenwich (Connecticut) y ese es el comienzo de una historia sorprendente. Lo contaré otro día, ahora estamos hablando del Club 21. Vuelve el maitre -¿todo bien?-, profesional y amable nos invita a conocer el restaurante y en un correcto castellano nos enseña rincones, cuenta historias y el Martini no me impide sentirme muy afortunado. Cuando pago olvido el precio porque entre otras cosas es correcto, asequible, más barato que muchos restaurantes de aquí (4). Volvemos al hotel, encantados, sonrientes, prometiéndonos otra visita al Club 21 en el próximo viaje.
Ahora el virus decide, Fran Lebowitz me lo recuerda y leo en el periódico que el Club 21 cerrará sus puertas definitivamente después de 90 años de historia (5). El mundo que he conocido se va a la mierda.
(2) Las estatuas de los jockeys de la fachada del restaurante Club 21 de Nueva York fueron creadas como elemento decorativo en el siglo XIX. No hace mucho algunas de ellas fueron remodeladas porque los rasgos que representaban a hombres afroamericanos fueron considerados racistas por el estereotipo que habían seguido en su factura. Ahora son políticamente correctas.
(3)¿Cómo preparar un buen Dry Martini?
La elaboración es sencilla: está compuesta por 4 parte de Ginebra, una parte de Vermouth seco, un twist de limón y una aceituna verde.
Para su elaboración debemos verter el Vermouth seco y la Ginebra en una coctelera con abundante hielo, removemos bien la mezcla, y servimos con cuidado en una copa de cóctel, a continuación, perfumamos la copa retorciendo la piel de limón, es lo que se conoce como twist y decoramos con una aceituna verde.
(4) me refiero a mi aquí que estaré gustoso de definirlo si alguien me lo pide.
(6) Dejo para otro día el momento surrealista en el que fui al servicio para cambiar mi camisa por una de las que me había comprado de manga larga. El diálogo o algo parecido con uno de los empleados, un señor de cierta edad, afroamericano, malhumorado, posiblemente mal hablado, él con una escoba, yo con el torso desnudo quitando las etiquetas a la camisa, mirándonos a los ojos y dedicándonos frases interculturales, él decía no sé qué de motherfucker y yo no me quedé atrás aunque en realidad no tenía nada contra su madre ni contra él. La cosa no llegó a mayores, solo los dos fuimos testigos.

















SE ABRE LA VEDA

Sí señores, se abre la veda, pero no para cazar pobres animalitos indefensos que van todos contentos correteando por campos y bosques y tal y como les gusta hacer a nuestros insaciables cazadores y entre ellos está nuestro Rey (el que era Rey y ahora es Rey emérito y especialista en matar Elefantes), sino para cazar políticos chorizos y a capullos que se camuflan de buenas personas. El otro día ví una peli, una película deleznable, que era la que querían ver mis hijos y como buen padre que soy, me tocó chuparla y enterita. Bueno, pues resulta que en EEUU año de 2020 o sea que queda poco (este escrito lleva fecha del 2.013), se vivía tranquilamente, sin violencia de ningún tipo, sin robos, ni asesinatos, ni matanzas de Texas, ni violaciones en masa, ni suicidios colectivos, ni nada de nada o sea violencia igual a cero patatero (cosa que en EE.UU se torna imaginable). Pero tenía su cosa el asunto y éste era, que un día al año se abría la veda y creo que era el día 4 de Julio, día de su independencia (para más inri). Ese día dejaban que se despachara el personal a su libre albedrío y sin filtoros ni límites y ellos soltaban su agresividad más vil y más primaria, armándose hasta los dientes y saliendo posteriormente a la calle y dispuestos a liquidar a todo lo se meneaba. Claro que en esto también hay clases y lo más afectados por las matanzas eran los más pobres y los indigentes, vamos, los que sobaban en la puta calle y porque no les quedaba otra. Y lógicamente, los de la clase más baja y más pobre, estarían totalmente desprotegidos y serían los primeros en caer.
Y bueno el resto de la peli ya os la podéis imaginar. La cosa iba, de como ese siniestro día salían a la calle esos pirados armados hasta los dientes. Violencia a espuertas y tal y como les gusta celebrar a algunos yanquis de esos que aún siguen abogando por las armas. Pues yo planteo un día así en España y por ejemplo podía ser el 6 de octubre, el día de la hispanidad, para que los hispanos demostremos nuestra hombría latina de macho ibérico y así recordaremos, cuando arrasábamos pueblos indígenas allá por las Américas. Buff!! yo me pondría las botas y cogería dos cañones antiguos que hay en la plaza del pueblo, de esos que hay que meter una bola de hierro dentro y los arrastraría con unos caballos tan llenos de rabia como la que yo tengo en éste momento. La idea que a mí me gusta mucho (mi idea ideal), adaptaría ésta película a mi pueblo e iría a la casa de todos los capullos que éste pueblo almacena y no sé...haría que de una puta vez por todas no quedara ninguno vivo. Y asunto arreglado y a otra cosa mariposa.

SE ME AGOLPA TODO

 

Se me agolpa todo,
y todo se me apelmaza.
Se me agolpan las cosas que veo,
y las que toco y siento.
Se me agolpan los recuerdos,
y se me mezclan con mis sueños.
Se me agolpa tu cara, tus pechos,
tu risa, tus labios,
y al mismo tiempo...
se me agolpan paisajes, fotos,
playas y ríos,
y todo se mezcla
en proporciones que desconozco
y al final,
todo se convierte en una bomba de relojería
y que tarde o temprano
acabará explotando
y por insoportable que se hace.
Se me agolpa lo que siento,
y es tanto que no me cabe ni dentro.
Se me agolpan los tres mares en los que he vivido
pero yo sigo buscando cual es mi destino.
Se me agolpan los cánticos repetitivos de los grillos
cuando caminaba por aquél sendero.
Se me agolpan tus olores y se mezclan con los míos,
mientras mis oídos se llenan de zumbidos
y de gritos de auxilio.
Se me agolpan mis mentiras,
y se me clavan y me hacen daño.
Se me agolpa tu mirada,
y el primer beso que nos dimos en los labios.
Se me agolpan tus caricias,
y como con toda tu delicadeza me envolvías
y para que nadie me hiciera daño.
Se me agolpan tus orgasmos
en aquellas largas tardes de verano.
Se me agolpa el mar con su mirada de diosa,
y el viento de todos los tiempos
con su agudo y alegre silbido.
Se me agolpan tantas cosas,
y todas tan distintas,
que temo y cada día lo temo más,
que mi cerebro reviente
o estalle en mil estrellas a la vez.















27 de SEPTIEMBRE de 2.013

Y hoy ¿que soy?. Pues muy sencillo, soy una máquina andante de hacer y producir mocos y mocos que en mi idioma médico se llaman, mocos productivos o sea amarillentos, pegajosos y sobre todo, asquerosos. Si señor, los virus siempre acaban jodiendo mis defensas internas y porque las externas ya me las he cargado previamente. Y prosigamos el relato. Después se planta ante tí una bacteria oportunista, de esas que están sólo a la espera de que se produzca una fisura en tus murallas de defensivas y ya está, por ahí se cuela la bacteria y entonces y por fin, empieza la verdadera fiesta. Y su sitio favorito suele ser los senos frontales y etmoidales, los cuatro, no se salva ni uno o sea que me pillo una preciosa sinusitis de caballo. Lo peor de todo es el dolor de cabeza, pero bueno más se perdió en Cuba y aquí estamos y aquí seguimos.
Ayer por la noche y antes de irme a la cama y cuando por fin, la fiebre había remitido un poco, me ví de nuevo al espejo y me dije ¿adonde vas tú con esa pinta de macarra o de maki navaja o de bandolero de sierra morena venido a menos?, con esas patillas tan largas como un día sin pan, que me llegaban hasta el mismísimo ángulo de la mandíbula. Y enseguida me apliqué a la tarea de afeitarme, mientras pensaba que coño me había pasado por la cabeza para hacer semejante desaguisado con mi aspecto físico. Después me quedé un rato viendo mi cara despejada de pelos, patillas y barbas y sentí una alegría infinita al verme como soy oficialmente, con cara de gilipollas pero gustándome y sobre todo, reconociéndome ante el espejo.
Si, la fiebre hace milagros y con un buen brote febril, puedes hacer auténticas estupideces y hasta puedes llegar a tener verdaderos delirios de grandeza. Menos mal que la fiebre remitió a tiempo, sino ya me veía mañana currando con esas patillas de macarra y con toda la razón los pacientes dirían y ¿quién es el médico? ¿Éste no será?. La pinta era buena para currar en un spaguetti wester o ejerciendo de matón a la puerta de una discoteca. Pero bueno, asunto convenientemente corregido y pelillos a la mar.
Me acuerdo que de pequeño y cuando iba en el coche de unos tíos míos y de regreso a Vigo, que a mi querido primito, "Francisquito", (que me llevaba 2 años o ¿eran casi 3?), le daba por jugar a decir palabras largas, mejor dicho ellos tres jugaban a eso, pero sobre todo jugaban a ridiculizarme, pues les encantaba mofarse de que no supiera decir seguido: "supercalifrasquiliespiralidoso", pues siempre me quedaba trabado entre medias. Y más me quedaba, si esas tres hienas estaban pendientes de mí y para reírse en mi cara como verdaderos poseídos. Si yo volviera a reencarnarme, lo primero que haría en mi nueva vida, sería cargarme a estos tres elementos innombrables.
Porque lo que no era normal, era su nivel de mofarse de mí y de ridicularizarme hasta que me asomaban unas lágrimas que por mi orgullo, nunca dejé que me las vieran. Ellos escarbaban dentro de mis vergüenzas y complejos infantiles y no les llegaba con verme rojo, avergonzado, apenado y confundido y como buenos torturadores que eran, les encantaba meter el dedo en la llaga o sea, que eran implacables y por tanto carecían de la mínima piedad hacia su sobrino o primo. Yo no sé si acababa vomitando, porque siempre lo hacía por el mareo que me daba el coche que apestaba a perro sudado y mal lavabo o es que era por que dentro mí indignación se acumulaba de tal manera que final acababa vomitando, por supuesto, lo hacía fuera de aquél coche maloliente que apestaba perro. Uyyy!!! como se me ocurriera mancharles su cochecito con mi vomitona...pues allí mismo y entre los tres bichos, me cortarían los huevos y la cabeza. Y el resto se lo darían para que lo comieran los cerdos y porque estosanimales cuando tienen hambre, se comen lo que le echen.

Y SIN MÁS...

 

Te he buscado por internet,
puse tus iniciales
y sin más...
salió tu cara
y debe ser tu cara de hace años,
mucho más joven
pero no mucho más bella,
ya sabes que a mí me gusta todo lo que rezuma a vejez,
me gustan sus surcos arados
y arañados por gatos imaginarios,
me gusta la piel de sapo y la de trapo,
me gustan las aristas desgastadas y oxidadas,
que cuando las doblas, chirrían.
Mi punto débil es lo alicaído y lo tirando a viejo,
y lo que huele a humedad de oquedad profunda y vacía,
me gusta el negro de tus pupilas,
y me encanta la infinita profundidad que puede tener un instante.
Te he buscado por internet
puse tus iniciales
y sin más...
salió la cara oculta de la luna
y ¡coño!
eras mucho más joven.


















BUSCARSE LA VIDA


 No esperes nada más de mí.

Te anulo,

te he borrado del mapa

y también de mis coordenadas

te he cortado en trozos

te he arrancado la lengua

y con ella

hice una corbata colombiana.

Pasaste por mi vida

como una exhalación

como un espasmo

o como un rayo de sol en un día nublado. 

Ya no me esperes

no me guardes un sitio

ni en la mesa ni en la cama

ni en aquella terraza que tanto nos gustaba

y borra de tu boca

esa sonrisa bobalicona

de princesa desheredada.

Hasta aquí hemos llegado

nos apeamos y nos saludamos

y nada de besos de despedida y 

nada de jugar con los sentimientos encubiertos 

que parecen que son, pero no lo son

y al ahora sí y al ahora no

y nada de hablar de mal de amores

y porque ahora y visto lo visto

cada uno tendrá que aprender a buscarse la vida.









 No esperes nada más de mí.

Te anulo,

te he borrado del mapa

te he cortado en trozos

te he cortado la lengua

y con ella

hice una corbata colombiana.

Pasaste por mi vida

como una exhalación

como un espasmo

o como un rayo de sol en un día nublado. 

Ya no me esperes

no me guardes un sitio

ni en la mesa ni en la cama

ni en aquella terraza que tanto nos gustaba

y borra de tu boca

esa sonrisa bobalicona.

Hasta aquí hemos llegado

nos apeamos y nos saludamos

y nada de besos de despedida y 

nada de jugar con los sentimientos encubiertos 

que parecen que son, pero no lo son

y al ahora sí y al ahora no

y nada de hablar de mal de amores

y porque ahora y visto lo visto

cada uno tendrá que aprender a buscarse la vida.

JOSÉ HIERRO. "Vida"


Después de todo, todo ha sido nada,
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada.
Grito «¡Todo!», y el eco dice «¡Nada!».
Grito «¡Nada!», y el eco dice «¡Todo!».
Ahora sé que la nada lo era todo,
y todo era ceniza de la nada.
No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada).
Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo,
después de tanto todo para nada.

SARA BUHO


 

LARVAS Y OTROS BICHOS RAROS


 No se trata de esto

ni de lo otro.

Se trata de disfrutar de lo que tienes

y de lo demás

ya se encargaron otros

y porque siempre hay gente dispuesta

a meterse en líos ajenos

y para darnos todo un surtido de posibles soluciones.

Y yo no quiero que nadie opine sobre mí

y para que ellos cubran su necesidad de curiosidad.

Dicen la curiosidad mató al gato

y ahora entiendo el sentido de ésta frase.

El curioso invade tu vida

y se mete hasta en tu propia cocina

y todo esto lo hace, sin pedirte permiso

y porque considera que lo tuyo es suyo

y además, piensa que te está haciendo un gran favor

y porque parte de que estás más perdido que un pulpo en un

 garaje

o sea que aún encima te insulta y te desprecia

y porque te considera un incapacitado

que está impedido y necesitado de ayuda.

Lo más jodido de éste tema es que nunca le pediste ayuda 

y menos, que reclamaras su presencia ni psíquica ni física

pero como a ellos les resbalo todo

se presentan en tu casa todos convencidos de lo que están haciendo.

Son como esos que pertenecen a una secta religiosa

y que van de puerta en puerta

y vendiéndote a dios. 

Tú abres tu puerta

y ellos ya saben que estás en pecado mortal

porque al fin y al cabo, todos lo estamos

todos menos ellos

pero su idea, 

es que pases del lado del pecado al lado de la fe,

y en ese tira y afloja te mueves durante dos o tres minutos

y porque al cuarto

ya los estás mandando a la mierda y por pesados e

 insoportables.

Pero al tema que yo iba

es que cada rechazo los fortalece más en su fe cristiana.

Llevarles la contrario es una forma más que tienen para

 recargar su fe cristiana.

Hay teorías por ahí que se basan en la negatividad de los

 hechos 

o en el no, que le estás diciendo en su puta cara.

Me recuerda a aquellas dinamos

que antiguamente usábamos en las bicis

y para darle luz a un foco que a veces iba a la altura del

 manillar

y que en otras, iba un poquito más abajo.

Pues la dinamo tenía una pequeña ruedecita que iba sobre la

 rueda de delante

y a medida que la rueda daba vueltas la ruedecita iba girando

y mandaba toda su energía al foco de adelante

y cuantas más vueltas daba más intensidad de luz conseguías.

Pues a ésta subespecie de larvas

les pasaba una cosa parecida

y a más dificultad para convencerte...más ganas le entraban de

 convencerte por sus cojones.

Eran Mormones o Evangélicos y la mayoría eran yanquis de la

 América más profunda

blanquitos como la leche, un poco o un mucho grimosos

barbilampiños, altos y con demasiada cara de niños

llevaban una corbata tiesa y almidonada tirando a color gris 

pero eso sí, nunca demasiado colorida

su camisa blanca nunca fallaba en esa especie de uniforme

pantalón estilo pitillo, estrecho de piernas

y apretado sobre los huevos y para marcar paquete.

Llegaban en pareja 

y se supone que era para que uno protegiera al otro

y el otro al uno.

Hay que entender que venir de un campo de Minnesota

a mi pueblo de Es Castell requiere tener unos cojones de

 caballo

y más teniendo un nivel de español bastante bajo o deficiente

y para colmo, los soltaban a la calle al segundo día

y aquello debía de ser como para decir, tierra trágame.

Y una vez al mes, creo que era un Domingo

se reunían todos los miembros de la zona o comarca

y para intercambiar pareceres y para hacer recuento de altas y

 bajas.

Pues a nuestra pareja de larvas

 le preguntaba el que venía a ser su jefe

que datos tenéis hoy

y uno de ellos le contestaba que habían conseguido  4

 nuevos miembros

y como anédocta les voy acontar una cosa

al quinto que le intentamos comer el coco se enfadó

 muchísimo con nosotros

y nos cerró la puerta en la cara. 

Y resulta que ese quinto, era yo.














YO ESCOGÍ ÉSTE OFICIO

Yo escogí éste oficio, digo...el de ser médico, el de escribir... vino después, mucho después, fue tanto después... que no me acuerdo del ti...