¿PORQUE LOS SERES HUMANOS SOMOS TAN INJUSTOS?


Claro que cuando alguien me pregunta

¿porque los seres humanos somos tan injustos?

pues pasa que me quedo en pañales y a dos velas.

No soy capaz de contestar a esa pregunta

no tengo argumentos ni las herramientas necesarias

para poder traducir mis sensaciones a palabras

y para que puedan dar una explicación a esa simple pregunta.

La injusticia ahora y en ésta época en la que ahora vivimos

campa por sus anchas

y está fuera de control.

En cierta forma van ganando la batalla

los que van sembrando el odio con sus bulos y mentiras

son un ejército de seres inmundos al servicio del todopoderoso

 Trump

el todopoderoso porque él lo dice 

y como nadie o casi nadie le lleva la contraria

el se lo acaba creyendo dos veces

y al final, hasta piensa que le puede quitar el trono a dios.

En otros tiempos

sus inmensos aires de grandeza

serían calificados como patológicos

y formarían parte de una enfermedad psiquiátrica.

Pero ahora es tan grande su poder

que nadie se atreve a alzar la voz contra él.

Hay que reconocer que el que se inventó su personaje

tiene su mérito.

Combina sus locuras, 

con su egocentrismo, 

con sus payasadas de circo,

con sus miradas foribundas, 

con sus desprecios, 

con sus gracietas de niño pequeño,

con sus desplantes de rico consentido

con sus bailes ridículos

con sus alucinaciones de grandeza

con sus locuciones premonitorias

con sus excesos verbales y verborreicos

y todo esto admite millones de combinaciones

y un día más de esto y menos de lo otro 

y al día siguiente, lo mismo

pero combinado de otra manera y en otras cantidades.

Yo soy de los que pienso

que estamos ante un mundo desconocido

y porque todo lo que haga este señor

va a cambiar el mundo y a todos nosotros.

En concreto a mí, 

me está cabreando demasiado

y eso me desequilibra y me está volviendo loco.
















SECTA DE LA NOCHE


 Si yo me fiara de todo lo que pienso

no estaría aquí al pie del cañón

y dando ideas

y recibiendo otras.

No sería parte de estos intercambios culturales

ni tendría que decir que ahora pienso esto

y que después pienso lo otro

y para que entre otras cosas

tenga que demostrarme que soy un ser humano

que va evolucionando hacia no sé sabe donde.

Desde el principio tenía muy claro

que si me he presentado ante vosotros

con ésta especie de Blog o como le quieran llamar

era para que me conociérais mejor

y así pudiéramos intercambiar hermosas sensaciones vitales. 

Cosa que en parte he conseguido

pero sólo en parte. 

Si me fiara de los putos números estadísticos

sería el puto amo del mundo

más de 2.800000 de visitas o veces que me habéis leído

y cuando veo esa cifra tan de otro mundo, 

y Trump y yo nos sentaríamos en la misma mesa

y el colofón del tema sería...

no puedo creerme que sigo en el planeta Tierra.

Por eso tampoco me lo creo mucho

y porque me gusta relativizarlo todo.

Soy así

y no puedo hacer nada ante ello.

Hay cosas que se pueden cambiar

pero hay otras que nunca se deben tocar

e intentar tocar lo que algunos llaman, personalidad

es como aceptar una agresión descaradamente grave

hacia tu persona

Es como dar tu permiso a que todos puedan opinar sobre como

 eres

y sin filtros ni límites y sin condiciones previas.

Ya me estoy arriesgando demasiado

con lo que estoy haciendo.

Yo era una persona tranquila y sosegada

que vivía y vivo en una hermosa isla mediterránea.

Me gustaba ir a desayunar al bar de la esquina

al que ahora no voy

y no voy, 

no porque haya pasado algo que alterara mi delicado equilibrio

 emocional

si no que más bien y para ser claro y clarividente

no sé porque lo hice,

lo hice y punto

y ahora me toca buscar los argumentos de porque lo hice.

Quizá haya sido

por la relación tan dañina que tengo con la noche

me he vuelto noctámbulo empedernido

y me declaro miembro de la secta de la noche

y la noche tiene sus grandes argumentos

pero también tiene otros en contra

y que hace que sean demasiado peligrosas.

El gran problema de la noche

es que si le coges gusto a ese hermoso silencio

donde todo el mundo duerme

y en que nadie se atreve a alzar su voz

y esa noche bañada en esa maravillosa luz de luna

y con su inmenso cielo estrellado

que yo veo a través de mi ventana

no podrás o te costará mucho volver al día.

Yo espero volver al día

y disfrutar de las mañanas

y volver a desayunar en el bar de la esquina

y en el que tantas veces disfruté.

Me gusta estar en todos los sitios y en todo tipo de situaciones

me gusta el día, me gusta la noche,

me encantan las tardes y las mañanas

soy bicho que se adapta todo

y no puedo ocultar que soy feliz con casi todo.
















MIS PAISAJES DE HOY









 Mi vida ahora

está dotada por suerte, de todo tipo de paisajes

como la de todos, supongo

Pero la mía a veces está  llena de visiones catastróficas

con mucho hormigón y demasiado hierro retorcido

con pequeñas columnas de humo siempre humeantes

mientra la niebla poco a poco lo va cubriendo todo

y porque en modo catástrofe y más tarde o más temprano, 

la niebla siempre acaba apareciendo.

Hay también mucha rata por las calles

y mucho miedo en los pocos humanos que han quedado vivios.

miedo, desazón, pánico en los ojos, 

desconfianza hacia todo lo que le huela a humanidad

pues al fin al cabo

la humanidad les ha dejado ésta herencia entre sus manos

hambre, miseria y una destrucción pertinaz, persistente y apocalíptica

tan parecida a como quedó Hiroshima y Nagasaki tras la

 bomba atómica

y ante esa visión tan inhumana

 hasta hay veces en que se asusta hasta el propio narrador

que en éste caso, soy yo.

Hay otros momentos en que el paisaje se hace más tropical

playas enormes de arena blanca y aguas cristalinas.

cocoteros que casi llegan hasta el mar,

selvas tropicales con toda la vida que llevan en su seno

 olas que cuando rompen en la orilla

nos enseñan su belleza con su sonrisa de blanca espuma

siempre aparece un mono desinhibido que quiere salir en la

 foto

y un guiri que se ha perdido de su grupo de amigos o de su

 grupo de excursionistas...

Serpientes no veo

y porque en mi mente las tengo en estado de extinción,

aniquiladas, expulsadas para siempre de mi paraíso y 

condenadas al mayor de mis ostracismos

y porque no le doy cabida en ninguno de mis paisajes.

También hay paisajes tipo gallegos

extensas playas, enormes olas,

demasiadas gaviotas emitiendo graznidos

acantalidos muy altos

barcos zarpando, otros buscando refugio

en pequeños y diminutos puertos

que si nadie te dijera que están ahí 

nunca los llegarías a ver.

Y me falta esa parte de mi visión más salvaje de un paisaje

donde la belleza se hace tan monstruosamente grande

que tener miedo no es una anédocta

y porque ya lo llevas incorporado desde tu nacimiento

paisaje tipo Islandia

donde todo está magnificado

y donde se convierte al ser humano y todo lo que puedas ver a

 su alrededor, en cenizas volcánicas

porque todo lo vuelve a su origen volcánico

y es que la expresión ante éste tipo de paisaje

no está escrita en ningún lado.

A veces pasa eso, te quedas en blanco

y porque ante semejante muestra

de belleza salvaje e indomable

y por eso a veces, te quedas mudo y sin palabras.

Y eso es lo que a mí me había pasado

mudo y completamente entregado al paisaje

y que ese mismo momento,

pensabas que estabas ante un paisaje de otro mundo.

En éste mundo, te decías,

no puede haber semejante despliegue de belleza.









UNO DE MIS TRAUMAS


 No te preocupes por mí. 

Ahora soy así

y espero que mañana sea otro y que sea diferente al que 

 soy ahora.

Uno siempre tiene la esperanza de ser otro.

Tampoco lo puedo prometer o jurar

con la mano sobre la biblia.

O puede que sí

y porque paso de biblias y de leyes celestiales

y de confesiones que después me puedan tocar los cojones

y por haber dicho lo que no tenía que decir

en fin, que paso de todo lo eclesiástico

y de toda esa legión de curitas que parecen cuervos negros

que esconden sus partes nobles bajo una sotana

que cuando era niño tanto miedo me daba

y porque a esos curitas les encantaba el culito de los niños.

En Portugal vendían una figura de un curita con su

 correspondiente sotana

y al tirar de la cuerda que le colgaba por el medio

le salía una inmensa polla por la sotana

y esa misma imagen la tengo grabada a fuego lento. 

La función de la cuerda

era la misma que su asquerosa mano de curita

en tu puto culo de niño

y porque eran dos formas de empalmarse

y supongo que después, de masturbarse

y ahora vuelvo a ver la misma imagen 

y como al tirar de la cuerda le salía esa inmensa polla por la

 sotana. 

Y si me quiero flagelar pienso en esa figura del curita

y si me quiero deprimir, también pienso en ella

y si la quiero para sentir naúseas e infinito asco, también me

 vale

y en fin, para que voy a seguir por éste camino tan absurdo y

 tan deprimente.

Hace unos años

se puso en contacto conmigo

un tío que decía ser de una asociación de niños 

que fueron abusados en aquellos lejanos tiempos

y el tío iba al mismo colegio que yo

pero yo no me acordaba ni de la cara que tenía él 

el tío me soltó toda una perorata sobre los abusos de los curitas

y yo todo complaciente le dije a todo que sí

y que firmaría donde hiciera falta

y que yo también le contaría mi caso.

Pero no lo hice

no le conté mi caso

y no lo hice porque en aquél momento 

no me apetecía remover toda aquella mierda insana e insalubre

de pobre niño abusado

y vuelta atrás 

y para volver a sentir aquella mano tocando mi suave culito

y solo pensarlo me entraban arcadas y escalofríos.

Al final, ni le escribí, ni le dije nada más.

De todas formas yo me considero un caso raro

y porque nunca tuve ganas de rebanarle los huevos

al curita de turno

y con la piel de su escroto hacerme un hermoso monedero

donde iría guardando todos mis ahorros

 y porque también era de los que pensaba que el pasado era

 pasado

y que ahí, se  debería quedar.

Y sigo pensando lo mismo

pero por una sencilla razón

porque en el fondo

no me considero una persona traumatizada por ese tema tan

 duro y tan asqueroso.

Para otros lo será, pero para mí no lo es.

Ahora bien

no puedo ver esa figura del curita con su sotana y con su gran

 polla apuntando al cielo.

Y ahora que lo estoy diciendo

quizá esa sea una forma más de rechazo o una forma de

 de una fobia

y que al final, 

todo esto que estoy contando

sea una parte más de mi trauma.

Pero a estas alturas

no tengo ninguna gana de tirar de ese hilo

y porque a lo mejor

lo que me aparece después de tirar del hilo

es una inmensa polla bajo una sotana que está apuntando al

 cielo.

Y entonces 

o me suicido o me mato.












MIS VUELOS Y OTROS VUELOS










 No esperaba de tí

que pudiéramos llegar a un pacto final y definitivo

y para dar y recibir

y repartirnos todos los palos que nos hemos dado, llevado y

 recibido

pero tampoco me esperaba llegar tan pronto a esta muerte

 tan prematura.

Mi plan, 

si a esto se le puede llamar, plan

era llegar hasta el próximo mes 

y porque era incapaz de ver más allá.

Mi frontera era todo lo que duraba un mes

y todo lo que acontecía dentro de ese mes

y dentro de ese mes,

siempre estabas tú

o por lo menos así fue

 hasta que se nos acabaron las pilas

y para que poco después, 

todo se nos fuera a la misma mierda.

Yo no soy especial

tú no eres ni fuíste especial

y habría que decir los dos juntos,

no somos ni hemos sido seres especiales

ni seres con luz ni sin luz.

Y somos y hemos sido trozos de carne humana

y eso y para nada, nos permite ser clasificados, 

como seres especiales.

Tampoco soy un pedazo de carne doblegada

y es hasta podría decir

que me rebelo y siempre me he rebelado 

contra el que ha intentado pisar mis ideas

y mis mejores pensamientos

y esto que digo me duele más, al saber 

que el que lo hace o lo intenta

no lo hace porque piense lo contrario de lo que tú piensas

y porque eso sería lo lógico

y si no estamos de acuerdo

nos lo decimos y santas pascuas 

y no tendría que pasar nada más

pero el verdadero problema viene después

y porque el que lo hace o lo intenta

se deja guiar por la pasión de su maldad infinita

porque a lo mejor no le gusta mi aroma

o porque le da pereza tener que decir lo que está pensando 

o porque se siente cómodo pisándome el cuello

o porque le encanta humillar a los demás

en la plaza pública del pueblo

y eso no tiene cura

ni tiene remedio

y eso le define como un prototipo de chulo venido a menos.

Si fuera un chulo venido a más

no estaría praticando esa humillación conmigo

y apuntaría más alto

e iría a por personas que en teoría, volarían más alto.

Yo vuelo bajo

y porque me encantan los vuelos rasantes

y esa inmensa sensación que cuando estás en pleno vuelo

me encanta tocar el suelo con la punta de mis dedos.

No soy un personaje de altos vuelos

pero hay muchos que sí lo son

y hasta podría decir, que hay muchísimos

o que hay muchísimos más de lo que pensamos.

Suelen andar por las copas más altas de los pinares

y como a mí encantan los pinos y más si son piñoneros

pues cuando voy andando bajo la sombra de un

 hermoso pinar todo rico y lustroso

suelo ver a esos señores de altos vuelos saltando de copa en

 copa y de pino en pino

y hasta que uno de ellos se equivoca y sin más, 

se cae al suelo y como si fuera un peso muerto de altos vuelos.

Y resulta que al final, sí lo es

pero como yo no soy forense

nunca pude saber la verdadera causa de la muerte

 de los habitantes de las copas más altas de los pinos.

Y NO SÉ COMO HE LLEGADO HASTA AQUÍ

 

Y no sé como he llegado hasta aquí

y eso me digo a mi mismo todas las noches 

y justo antes de irme a dormir. 

Aunque habría que decirlo todo

y porque al cabo de un minuto me vuelvo a contestar a mi

 mismo

y me estoy diciendo... ya que he llegado hasta aquí

no me lo pensaré dos veces más y entonces entono mi

 conclusión final 

¡pues prosigamos sin más!.

¿Ventajista?, pues puede que lo sea

pero sería un tío demasiado tonto

si no supiera aprovechar ese pedazo de ocasión. 

Si me dan un tiempo extra

o me hacen correr en una carrera de 100 metros,

80 metros y no más...

pues ¿quién diría que no?

Yo creo que soy lo que quiero ser

y si me arrepentiera de algo

puede que dijera

me gustaría haber sido más tramposo

y mucho menos sincero de lo que fuí

y porque por esa sinceridad me he comido miles de hostias

y además la otra pregunta del millón sería

¿que he ganado yo con mi sinceridad?

aparte de las hostias que he recibido

pues más hostias, más palos y más traiciones

y más puñaladas en mi espalda.

No he recibido nada bueno

por llevar la sinceridad como bandera.

Claro que casi todas las banderas

no te suelen llevar por el mejor camino

o por lo menos, por el camino que tenías trazado en tu mente

y de ahí viene esa otra reflexión que más o menos dice:

a veces, hay que saber dar un paso atrás

y para reconducirte de nuevo

por el mejor camino.

Si los objetivos pueden cambiar

porque no se va a poder cambiar la táctica

que a lo mejor te está diciendo

por aquí, no y por aquí, sí

y por aquí, no sé si será posible

y de esa conjunción de posibilidades

tendrán que salir las más sabias de tus decisiones. 













¿SOMOS MÁQUINAS O SOMOS ROBOTS TELEDIRIGIDOS?


La verdad es que los que somos idealistas, lo somos de verdad y por eso me temo, que lo seguiremos siendo. Y lo digo porque estamos en el año 2.026 y aún sigo esperando unas palabras de agradecimiento port seguir en pie y bregando en toda la puta pandemia. Y eso que tenía de aquellas, 63 años y con muchos ingredientes de riesgo: hipertensión, diabetes tipo 2, la edad y mi claudicación intermitente, la cual no era tener un intermitente y para señalar que me desviaba hacia lado o hacia el otro, sino que era que cuando andaba 300 metros y sólo 300 metros me quedaba varado y lastrado por el dolor que se me producía en los gemelos. Estaba jodido, estaba realmente bien jodido y todo esto sumado era como si llevara encima un puto cóctel molotov y que podía explotar en cualquier momento. Y yo me paré para valorar y sopesar si merecía la pena correr tanto riesgo. Y lo hice, pero a mí lo que realmente me puede es que soy demasiado iluso, iluminado y demasiado idealista y creo que esa decisión estaba tomada desde hace mucho tiempo y mucho antes que la puta pandemia de los cojones presentara sus credenciales. Digamos que no pasé por ninguna otra pandemia y me enfrentaba al primer marrón en este aspecto. Menudo marronazo, me dije muchas veces. Pero claro uno no sabe donde se mete hasta que te has tragado el sapo. Una vez tragado no tenías otro remedio que seguir para adelante y sí o sí. La marcha atrás nunca fue contemplada como una posible solución. Con la posible marcha atrás se me iban la honradez y la dignidad de paseo y yo sé que sin dignidad no soy nadie y por eso éste camino estaba totalmente cerrado. No era posible ir por ahí. Tenía que seguir hacia delante como fuera y con la dignidad entera.y así lanzarme a la piscina de cabeza y sin pensarlo más veces. La decisión estaba tomada y no había vuelta atrás. Hay un punto, en que las cosas las haces o no y ese es un punto de ebullición donde todo el cuerpo te arde y hasta la sangre burbujea por estar tan contenta y tan alegre. Las burbujas son las carcajadas de la sangre. Tomar una decisión es tiene mucho más importancia de lo que nos queremos creer. Tomar esa decisión y después y poco a poco vendría ese aluvión de otras pequeñas decisiones y que serían consecuencias colaterales de la decisión principal.

Bueno, volvamos al principio y para no perder el hilo de la cuestión. Y yo me concedo mucho mérito por mi comportamiento inicial y porque me sentí valiente y decidido y dispuesto a dejarme hasta el alma en esa lucha contra la pandemia. Yo mismo me felicité muchas veces y porque además que otro remedio tenía, no tenía otra y porque además una de las cosas que aprendí en esa pandemia, es que cuando entra el miedo en la sociedad y como si fuera un bisturí no muy afilado pero eso sí, eficaz, el miedo hace que cada uno busca la visión de su propio ombligo. El miedo te da una visión en túnel que siempre acaba en el ego de tu propio ombligo. Y por eso te encontrabas gente que nunca te iba felicitar y como no lo hicieras tu mismo, nadie te iba a felicitar. Claro que a veces hay que saber ponerse en el ombligo de los demás y así pensar que lo que me pasó a mí, les pudo pasar a los demás. Que seguro que también les pasó lo mismo o algo parecido y esperaban esas felicitaciones y por su labor y su trabajo y que nunca les llegaría. No sólo eres tú y somos todos.

Y visto esto, tendría que decir que tuve algunos compañeros de mi trabajo que se comportaron como unos auténticos cobardes. Se inventaron bajas laborales y cuando la realidad era que tan estaban acojonados, que ahora que lo estaba pensando, quizá y digo quizá, pienso que en esas condiciones de miedo y de cobardía fue lo mejor que pudieron hacer. No los disculpo pero tampoco me gusta regodearme en los malos y peores momentos y señalar personas y compañeros y como si fueras un puto chivato vengativo. No quiero sentirme de esa manera y como si el barco hiciera aguas antes de empezar a navegar. No todos somos iguales y menos que no lo somos y porque entonces no seríamos seres humanos con un distinto control de sus emociones. Y porque en eso se basa todo éste sistema que nos hemos montado y es que cada uno es diferente al otro y eso no ofrece ninguna duda y eso nos enriquece como personas que somos. Si todos fuéramos iguales y tuviéramos el mismo comportamiento, no seríamos seres humanos y habría que hacerse una pregunta evidente ¿somos máquinas o somos robots teledirigidos?.















YO ESCOGÍ ÉSTE OFICIO

Yo escogí éste oficio, digo...el de ser médico, el de escribir... vino después, mucho después, fue tanto después... que no me acuerdo del ti...