Claro que cuando alguien me pregunta
¿porque los seres humanos somos tan injustos?
pues pasa que me quedo en pañales y a dos velas.
No soy capaz de contestar a esa pregunta
no tengo argumentos ni las herramientas necesarias
para poder traducir mis sensaciones a palabras
y para que puedan dar una explicación a esa simple pregunta.
La injusticia ahora y en ésta época en la que ahora vivimos
campa por sus anchas
y está fuera de control.
En cierta forma van ganando la batalla
los que van sembrando el odio con sus bulos y mentiras
son un ejército de seres inmundos al servicio del todopoderoso
Trump
el todopoderoso porque él lo dice
y como nadie o casi nadie le lleva la contraria
el se lo acaba creyendo dos veces
y al final, hasta piensa que le puede quitar el trono a dios.
En otros tiempos
sus inmensos aires de grandeza
serían calificados como patológicos
y formarían parte de una enfermedad psiquiátrica.
Pero ahora es tan grande su poder
que nadie se atreve a alzar la voz contra él.
Hay que reconocer que el que se inventó su personaje
tiene su mérito.
Combina sus locuras,
con su egocentrismo,
con sus payasadas de circo,
con sus miradas foribundas,
con sus desprecios,
con sus gracietas de niño pequeño,
con sus desplantes de rico consentido
con sus bailes ridículos
con sus alucinaciones de grandeza
con sus locuciones premonitorias
con sus excesos verbales y verborreicos
y todo esto admite millones de combinaciones
y un día más de esto y menos de lo otro
y al día siguiente, lo mismo
pero combinado de otra manera y en otras cantidades.
Yo soy de los que pienso
que estamos ante un mundo desconocido
y porque todo lo que haga este señor
va a cambiar el mundo y a todos nosotros.
En concreto a mí,
me está cabreando demasiado
y eso me desequilibra y me está volviendo loco.





