Nosotros
los de antes
los que en su día fuímos jóvenes
y pensábamos que el mundo estaba en nuestras manos
ahora no somos ni la sombra de lo que fuímos.
Hemos evolucionado y envejecido,
hemos perdido la frescura y la dureza de la carne
pero poco a poco fuímos ganando comprensión y ternura.
Ahora somos menos fieles al otro
pero en cambio
somos más fieles a nosotros.
Ahora nadie jura de por vida,
ahora dices y al otro día
te contradices
y al siguiente
te has perdido entre la gente.

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