Vivo en la entraña
en la mía y en la que a veces duele
y la que en otras, se hincha de aire y gases
mezclada con restos de comida y detritus celulares.
O también podría vivir
en la caries de una muela
metido y comprimido dentro de su agujero
y con cara de que yo no tuve la culpa
y a la espera de que alguien me perdone.
Y vete tú a saber
si podría vivir en la rama más alta de un árbol
y no lo sé
porque excedo de peso
y como además, no puedo volar,
y porque nunca tuve plumas ni alas
tendría que ir de rama en rama
y como si fuera un puto mono de esos que viven en las copas de
los árboles más altos.
A veces me quedo inconsciente
o semiinconsciente
y por tanto amor que he sentido
y que también he dado a manos llenas
y será mejor que no me acuerde muchas veces de esto
que he dicho anteriormente
porque cuando me acuerdo de todo el amor
que he tenido entre mis manos
descontrolo mis esfínteres y todos a la vez
y me cago y me meo y a la vez, me muero de miedo.
El esfínter que regula el miedo y la valentía
también existe.
Mi instinto no es tan primitivo
como yo quisiera que fuera
lo preferiría más instintivo, más animal y más primario
o dotado con más de agallas viscerales
y eso conlleva
ser rápido, inesperadamente rápido
ser parte del factor sorpresa
y atacar cuando uno menos se lo espera
y activar todos tus reflejos al mismo tiempo
y sólo dejarte llevar por ellos..
En ese instante
tan corto pero a la vez tan intenso
el que manda es tu instinto primitivo
y en el instinto no hay un orden establecido
ni tampoco hay una razón de ser
que te sirva de justificación
para poder calmar y acallar tu mala conciencia
y solo te mueven las ganas instintivas de pillar al
contrario
lo más desprevenido posible
y con sus defensas en horas bajas
y el instinto ya se encargará de decirte cual es el mejor
momento.
A veces hay que dejarse llevar por el instinto
es lo más primitivo que tenemos
y tantos siglos dentro de nuestros cuerpos
claro que se han ganado un sitio
pero nadie sabe donde está o donde se sitúa,
pero con el alma pasa exactamente lo mismo,
y porque nadie sabe donde está localizada
pero no por ello, se le pone en duda
ni sirve de argumento para dudar de su existencia.
Vivo en la entraña
en la mía y en la que a veces me duele
y la que en otras, se hincha de aire y gases
mezclada con restos de comida y detritus celulares.
O también podría vivir
en la caries de una muela
metido y comprimido dentro de su agujero
y con cara de que yo no tuve la culpa
y a la espera de que alguien me perdone.
Y vete tú a saber
si podría vivir en la rama más alta de un árbol
y no lo sé
porque excedo de peso
y como además, no puedo volar,
y porque nunca tuve plumas y alas
tendría que ir de rama en rama
y como si fuera un puto mono de esos que viven en las copas de
los árboles más altos.
A veces me quedo inconsciente
o semiinconsciente
y por tanto amor que he sentido
y que he dado a manos llenas
y será mejor que no me acuerde muchas veces de esto
que he dicho anteriormente
porque cuando me acuerdo de todo el amor
que he tenido entre mis manos
descontrolo mis esfínteres y todos a la vez
y me cago y me meo y a la vez, me muero de miedo.
El esfínter que regula el miedo y la valentía
también existe.
Mi instinto no es tan primitivo
como yo quisiera que fuera
lo preferiría más instintivo, más animal y más primario
o dotado con más de agallas viscerales
y eso conlleva
ser rápido, inesperadamente rápido
ser parte del factor sorpresa
y atacar cuando uno menos se lo espera
y activar todos tus reflejos al mismo tiempo
y sólo dejarte llevar por ellos..
En ese instante
tan corto pero a la vez tan intenso
el que manda es tu instinto
y en el instinto no hay un orden establecido
ni tampoco hay una razón de ser
que te sirva de justificación
y para calmar y acallar tu conciencia
y solo te pueden mover las ganas instintivas de pillar al
contrario
lo más desprevenido posible
y con sus defensas bajas
y el instinto ya se encargará de decirte cual es el mejor
momento.
A veces hay que dejarse llevar por el instinto
es lo más primitivo que tenemos
y tantos siglos dentro de nuestros cuerpos
claro que se han ganado un sitio
pero nadie sabe donde está o donde se sitúa,
pero con el alma pasa exactamente lo mismo,
y nadie sabe donde está localizada
pero no por ello, se le pone en duda
ni sirve de argumento para dudar de su existencia.

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