No se trata de esto
ni de lo otro.
Se trata de disfrutar de lo que tienes
y de lo demás
ya se encargaron otros
y porque siempre hay gente dispuesta
a meterse en líos ajenos
y para darnos todo un surtido de posibles soluciones.
Y yo no quiero que nadie opine sobre mí
y para que ellos cubran su necesidad de curiosidad.
Dicen la curiosidad mató al gato
y ahora entiendo el sentido de ésta frase.
El curioso invade tu vida
y se mete hasta en tu propia cocina
y todo esto lo hace, sin pedirte permiso
y porque considera que lo tuyo es suyo
y además, piensa que te está haciendo un gran favor
y porque parte de que estás más perdido que un pulpo en un
garaje
o sea que aún encima te insulta y te desprecia
y porque te considera un incapacitado
que está impedido y necesitado de ayuda.
Lo más jodido de éste tema es que nunca le pediste ayuda
y menos, que reclamaras su presencia ni psíquica ni física
pero como a ellos les resbalo todo
se presentan en tu casa todos convencidos de lo que están haciendo.
Son como esos que pertenecen a una secta religiosa
y que van de puerta en puerta
y vendiéndote a dios.
Tú abres tu puerta
y ellos ya saben que estás en pecado mortal
porque al fin y al cabo, todos lo estamos
todos menos ellos
pero su idea,
es que pases del lado del pecado al lado de la fe,
y en ese tira y afloja te mueves durante dos o tres minutos
y porque al cuarto
ya los estás mandando a la mierda y por pesados e
insoportables.
Pero al tema que yo iba
es que cada rechazo los fortalece más en su fe cristiana.
Llevarles la contrario es una forma más que tienen para
recargar su fe cristiana.
Hay teorías por ahí que se basan en la negatividad de los
hechos
o en el no, que le estás diciendo en su puta cara.
Me recuerda a aquellas dinamos
que antiguamente usábamos en las bicis
y para darle luz a un foco que a veces iba a la altura del
manillar
y que en otras, iba un poquito más abajo.
Pues la dinamo tenía una pequeña ruedecita que iba sobre la
rueda de delante
y a medida que la rueda daba vueltas la ruedecita iba girando
y mandaba toda su energía al foco de adelante
y cuantas más vueltas daba más intensidad de luz conseguías.
Pues a ésta subespecie de larvas
les pasaba una cosa parecida
y a más dificultad para convencerte...más ganas le entraban de
convencerte por sus cojones.
Eran Mormones o Evangélicos y la mayoría eran yanquis de la
América más profunda
blanquitos como la leche, un poco o un mucho grimosos
barbilampiños, altos y con demasiada cara de niños
llevaban una corbata tiesa y almidonada tirando a color gris
pero eso sí, nunca demasiado colorida
su camisa blanca nunca fallaba en esa especie de uniforme
pantalón estilo pitillo, estrecho de piernas
y apretado sobre los huevos y para marcar paquete.
Llegaban en pareja
y se supone que era para que uno protegiera al otro
y el otro al uno.
Hay que entender que venir de un campo de Minnesota
a mi pueblo de Es Castell requiere tener unos cojones de
caballo
y más teniendo un nivel de español bastante bajo o deficiente
y para colmo, los soltaban a la calle al segundo día
y aquello debía de ser como para decir, tierra trágame.
Y una vez al mes, creo que era un Domingo
se reunían todos los miembros de la zona o comarca
y para intercambiar pareceres y para hacer recuento de altas y
bajas.
Pues a nuestra pareja de larvas
le preguntaba el que venía a ser su jefe
que datos tenéis hoy
y uno de ellos le contestaba que habían conseguido 4
nuevos miembros
y como anédocta les voy acontar una cosa
al quinto que le intentamos comer el coco se enfadó
muchísimo con nosotros
y nos cerró la puerta en la cara.
Y resulta que ese quinto, era yo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario