y el porqué los dos funcionamos en paralelo
y porque en otras veces,
nos salimos por la tangente
y porque allí arriba y en aquél ángulo muerto,
siempre nos acabamos encontrando.
Lo más sublime de nuestro caso
es que antes de conocernos
ya sabíamos el uno del otro y viceversa
y eso nos dió una gran ventaja
y uno ya sabía de que iba el otro
y por eso en aquél día cuando nos conocimos de verdad
los dos tuvimos la misma sensación
y yo a tí te conozco de algo
y yo a tí, también.
Y habría que meterse en la historia de cada uno
y rebuscar en nuestros antecedentes familiares
y ver si en un cruce de caminos
se conocieron alguno de nuestros antepasados
y por si fue posible esa casualidad.
Yo no creo mucho en las casualidades
pero tampoco encuentro otra explicación
y porque la sensación que tuve de que te conocía de antes
me produjo tal descarga neuronal que desde aquél día
me emociono por todo
lloro por todos los rincones
pero lloro de alegría y por haberte conocido
y brindo por nuestro lejano pasado
que es cuando nos conocimos por primera vez
y no teníamos cuerpo
y éramos pura energía inestable
que no sabía como quedarse quieta.
Esa sensación tan alucinante
me la llevo conmigo
la tengo guardada en una cajita de roble
y para que el roble la proteja contra los malos espíritus
y los peores augurios
y también he metido un ajo
y para reforzar que nadie que venga del otro lado
pueda tocar esa que es
mi sensación alucinante.

No hay comentarios:
Publicar un comentario