ADICTO


Sigo ahí, de pie y con la frente alzada y enfrentándome a las malditas estadísticas. Me he liberado de los números y cifras y me importa una mierda que ahora me lean 2.500.000 que 5.000 personas o cifras que representan las veces que me están leyendo. Iba por las 2.500.000 pero ya no me ata ese número, ni me alimenta el ego, ni como he dicho siempre no me hago esclavo de mis propias estadísticas. Ahora prefiero lo poco y bueno o no es que lo prefiera, pero mi pretensión es que no me influya y me esclavice. Además mi personalidad tiene muchos rasgos de adicto y me convierto en un ser totalmente compulsivo y entusiasta y con una facilidad que te cagas. Toda mi puta vida fuí adicto a algo. De pequeño estaba atado a mis pensamientos, pensaba que eran tan profundos y atrevidos que podrían hasta tener de valor de poder atravesar el mundo. Después me hice adicto a la militancia política, empecé por sentirme un poco jipi, un poco rebelde y le añadí unas dosis de revolucionario y de esa sopa viví unos cuantos años. Hasta que un día se me cayó todo mi chiringuito al suelo y eso fue un golpe muy fuerte, demasiado fuerte diría yo y porque había dejado tantas cosas en el camino y por la revolución pendiente, que a continuación me sentí vaciado de todo principio.

Después me hice adicto del descontrol, bebía como un cosaco y más y para poder olvidarme de todo lo que me había bebido y por eso empecé a darle a las pastillas dormideras y que mezcladas con el alcohol, era una mezcla cuando menos que explosiva. Después y durante unos años me hice adicto a la heroína, aunque entraba y salía y volvía a entrar y de nuevo salía y hasta que un día dije basta. De la cocaína no, porque la cocaína me excitaba demasiado y por tanto me descontrolaba al instante. Y después me hice limpieza interna y externa y tuve mis muy buenos períodos sin ningún tipo de enganche. Tuve épocas de psiquiatras y loqueros y psicólogos, a que me los pasaba a todos por el mismo forro. Me encerraron dos veces y por petición propia, en un loquero. Dos meses en total los pasé entre rejas y entre pastillas de todos los colores y formas.

Nada que objetar, esa fue mi puta vida en plan resumida en cuanto a mis adicciones. Desde luego al sexo no me hice adicto, aunque tuve mis pinitos que fueron más bien cortitos. Ahora vivo del cuento, vivo dentro de mis recuerdos, hago ejercicio, me cuido por dentro y por fuera y una vez al mes y como mucho, me hago una paja. Ahora soy adicto al escribir y eso que he bajado la frecuencia y la intensidad de mis escritos.


























No hay comentarios:

Publicar un comentario

ESCALERAS QUE LLEGUEN AL CIELO

Cambio mis viejas historias por tus hermosos cuentos o mis viejos cuentos por tus pequeñas historias, no importa el orden, ni la suma... ni ...