Ahora mismo estoy ante una página en blanco
no hay letras, no hay palabras, no hay tinta,
no hay comas, no hay puntos
ni siquiera hay una arruga en una esquina de la página,
ni una mancha, ni una huella
ni la intención de un poema que aún no fue escrito.
Estoy ante un folio en blanco
y siento que a mi alma le está pasando lo mismo
me muevo entre dos blancos
el del papel que es blanco polvoriento
y el de mi alma que es polvo de ángel
y hasta mi sangre es un líquido blanco
que poco a poco se convierte en tinta negra
que en éste momento
empiezo a imprimir con mis dedos.
Y éste es el parto de un poema.

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