A mí me gustaría y mucho
poder volver a los campos de mi infancia
volver a aquél pajar con su intenso aroma a esencia de paja
que aumentaba de intensidad
cuando la lluvia lo acariciaba
y cuando él se dejaba acariciar.
Tiene que haber una simbiosis casi perfeta
entre un querer dar
y que a la vez, que te lo den con ganas.
Y los campos de maiz
convirtiéndose poco a poco en cosecha
pero antes y hasta llegar hasta ahí
de verde han pasado a amarillo de hoja seca
y de ese amarillo pálido a mazorca
y de mazorca a engrosar una nueva etapa,
la de formar parte de la definitiva cosecha.
Y que me dices de los frutales
de los frutales de mi infacnia
recuerdo el ciruelo al lado del pozo
y mostrando con todo su entusiasmo
las ciruelas nuevas,
las de cada verano
y con su sabor a verdadera ciruela.
Era algo mágico
y hablo del proceso de envejecimiento del ciruelo
y de su proceso embrionario
y de flor pasaba ciruela que apenas ocupaba un espacio
tan diminuto como una aceituna
y quién iba a pensar
que eso sería el germen de la más hermosas de las ciruelas
que he visto en mi vida
la madre de todas las ciruelas ricas, poderosas y sabrosas
y todo esto ocurría delante de tí cada verano
aquello si que era algo mágico
y tú en cambio
te lo tomabas
como el que ve crecer la hierba.
Que cantidad de pensamientos
tuve montado en una de sus ramas
y a la sombra de sus hojas
y escuchando al pozo, que de vez en cuando se agitaba
y porque alguien reclamaba su agua
y como su motor se ponía en fucionamiento
y siempre con el mismo tono y la misma cadencia.
Que grandes ratos he pasado allí
y jugar con sus hojas
ahora veo el cielo
y ahora, ya no lo veo
y soñar que de mayor
tendría un ciruelo al lado de un pozo
y que para ello, pondría todo mi empeño
y mi tenacidad
y hasta pondría en peligro mi salud mental
esa misma que ahora me está sosteniendo
pero seamos claros del todo,
ella me sostiene mientra siga viviendo
en un claro de un bosque
o bajo la sombras de un árbol.
Me identifico con casi todo
y pondría un ciruelo en mi bonita casa
y sí y reconozco que para mí es muy bonita
pero no tiene terreno
y el pequeño patio que tiene
reconozco que es demasiado diminuto
y más lo es,
como para plantar un árbol o un frutal.
En el fondo sé
que soy de pequeños y diminutos espacios
como también sé que a veces me vengo arriba
y ya no sé en que terreno estoy viviendo.
A mí me gustaría y mucho
poder volver a los campos de mi infancia
volver a aquél pajar con su intenso aroma a paja
que aumentaba de intensidad
cuando la lluvia lo acariciaba
y cuando él se dejaba acariciar.
Tiene que haber una simbiosis casi perfeta
entre un querer dar
y que a la vez, que te lo den.
Y los campos de maiz
convirtiéndose poco a poco en cosecha
pero antes y hasta llegar hasta ahí
de verde han pasado a amarillo de hoja seca
y de ese amarillo pálido a mazorca
y de mazorca a engrosar una nueva etapa,
la de formar parte de la definitiva cosecha.
Y que me dices de los frutales
de los frutales de mi infacnia
recuerdo el ciruelo al lado del pozo
y mostrando con todo su alborozo
las ciruelas nuevas,
las de cada verano
y con su sabor a verdadera ciruela.
Era algo mágico
y hablo del proceso de envejecimiento del ciruelo
y de su proceso embrionario
y de flor pasaba ciruela que apenas ocupaba espacio
diminuta como una aceituna
y quién iba a pensar
que eso sería el germen de la más hermosas de las ciruelas
que he visto en mi vida
la madre de todas las ciruelas ricas, poderosas y sabrosas
y todo esto ocurría delante de tí en cada verano
aquello si que era algo mágico
y tú te lo tomabas
como el que ve crecer la hierba.
Que cantidad de pensamientos
tuve montado en una de sus ramas
y a la sombra de sus hojas
y escuchando al pozo, que de en cuando se agitaba
y porque alguien reclamaba su agua
y como su motor se ponía a fucionamiento
y siempre con el mismo tono y la misma cadencia.
Que grandes ratos he pasado allí
y jugar con sus hojas
ahora veo el cielo
y ahora, ya no lo veo
y soñar que de mayor
tendría un ciruelo al lado de un pozo
y que para ello, pondría todo mi empeño
y mi tenacidad
y hasta pondría en peligro mi salud mental
esa misma que ahora me está sosteniendo
pero seamos claros del todo,
ella me sostiene mientra siga viviendo
en un claro de un bosque
o bajo las sombras de un árbol.
Me identifico con casi todo
y pondría un ciruelo en mi bonita casa
y sí y reconozco que para mí es muy bonita
pero no tiene terreno
y el pequeño patio que tiene
reconozco que es demasiado diminuto
y más como para plantar un árbol o un frutal.
En el fondo sé
que soy de pequeños y diminutos espacios
como también sé que a veces me vengo arriba
y ya no sé en que terreno vivo.

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