A veces me siento a hablar con mi pobre conciencia
esa que es tan pecadora y esa misma que dice
que se arrepiente de muy pocas cosas
y me siento con ella para hacer recuento
de si ayer o anteayer hubo una baja nueva
de si hoy es posible que haya alguna más
o de si hoy vienen bien dadas
y entonces puede ser ser posible lo contrario
y no habrá ninguna baja nueva
y eso será porque he decidido seguir hacia delante
sin peleas, sin broncas y sin mal entendidos
pasando de todo y declarándome,
como felizmente casado conmigo mismo.
Ahora, ya no tengo que pasarle las cuentas a nadie
aunque dudo mucho y por ser tal como soy
que algún día se las tuviera que pasar a alguien
y en teoría, sí
pero en la práctica, lo dudo mucho
y como soy un puto maestro de la mentira
me extraña mucho que no deformara los hechos
para dar una de mis mejores versiones
y para sentirme vencedor de ésta mierda que ahora os estoy
contando.
Siempre intento empezar bien
pero no sé que me pasa
porque el resultado final
no es que el que me esperaba
y así un día tras otro
y así desgastándome cada día un poco más.
Y aunque cuando alcanzo una de esas pequeñas metas
que yo mismo me he impuesto
me llega el sabor de esa pequeña victoria
y como si fuera la más grande de las victorias
o la madre de todas las victorias.
Y a esto algunos le llaman autoengaño
y yo en cambio no le llamo nada
y porque me tengo demasiado respeto
y de tener que poner un nombre a éste proceso sería
con una larga frase
estoy felizmente casado conmigo mismo
y que le vayan dando al que diga lo contrario.
Estoy como estoy. Y punto final.
A veces me siento para hablar con mi pobre conciencia
esa que es tan pecadora y la misma que dice
que se arrepiente de muy pocas cosas
y me siento con ella para hacer recuento
de si ayer o anteayer hubo una baja nueva
de si hoy es posible que haya alguna más
o de si hoy vienen bien dadas
y entonces puede ser ser posible lo contrario
y no habrá ninguna baja nueva
y eso será porque he decidido seguir hacia delante
sin peleas, sin broncas y sin mal entendidos
pasando de todo y declarándome, felizmente casado conmigo mismo.
Ahora, ya no tengo que pasarle las cuentas a nadie
aunque dudo mucho y por ser tal como soy
que algún día se las tuviera que pasar a alguien
y en teoría, sí
pero en la práctica, lo dudo mucho
y como soy un puto maestro de la mentira
me extraña mucho que no deformara los hechos
para dar una de mis mejores versiones
y para sentirme vencedor de ésta mierda que ahora os estoy
contando.
Siempre intento empezar bien
pero no sé que me pasa
porque el resultado final
no es que el que me esperaba
y así un día tras otro
y así desgastándome cada día un poco más.
Y cuando alcanzo una de esas pequeñas metas
que yo mismo me he impuesto
me llega el sabor de esa pequeña victoria
y como si fuera la más grande de las victorias.
Y a esto algunos le llaman autoengaño
y yo en cambio no le llamo nada
y porque me tengo demasiado respeto
y de tener que poner un nombre a éste proceso sería
estoy felizmente casado conmigo mismo
y que le vayan dando al que diga lo contrario.
Estoy como estoy. Y punto final.

No hay comentarios:
Publicar un comentario