Yo era,
simplemente era
y por tanto, ahora no lo soy.
He puesto todos los pros y contras
y nunca me salen las cuentas a mi favor
ni siquiera se aproximan a ese punto intermedio,
llamado equilibrio.
Tanto sacrificio para tan poco
tanto mal dormir para tanto mal vivir
tanta destrucción sin sentido
y lo digo por mí
y no por los demás
yo valoro lo mío
y que cada uno si quiere y tiene ganas
que valore lo suyo.
Hay para todos
aún tenemos el tiempo suficiente
para decidir como queremos seguir existiendo.
Cada uno conoce su verdad
conoce sus derrotas
sabe donde ha tropezado
que ha hecho mal o bien
donde ha acertado
y donde se ha equivocado.
Sólo hay que poner a cada lado lo bueno y lo malo
y ver hacia donde se inclina la balanza
aunque tampoco es coser y cantar
y porque éstas cosas duelen
¡y como duelen!
Y duelen antes de que sepas que estás pidiendo un tiempo
muerto
un tiempo de descanso,
un tiempo añadido
y un tiempo de paz infinita que puede caber dentro de un
instante
y una vez que ya lo sabes
el dolor se hace ingobernable
y es que a partir de ahí
has perdido el mando de la situación
porque será el dolor quién te llevará
hacia donde él quiera ir.
En fin, yo era
y por tanto, no soy el que era
ni es mi pretensión volver a ser el que era
porque ya es demasiado tarde para volver atrás
y ser el que antes eras
y además y en mi caso,
nadie me está preguntando
si tengo derecho a esto o a lo otro
esto por desgracia, no funciona así
mi único derecho
es saber en que fecha se me ha comunicado
y para recordarme a mi mismo
que el que se rinde
y aunque sea sólo un poquito
lo hace porque uno ha aceptado que así sea,
ha pasado ese tiempo donde se podían negociar las
condiciones previas a la rendición
y donde y como me iba a entregar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario