FIESTAS Y TRAJES

Las 7 de la tarde y entramos en el modo noche, el sol ya se tumbó en su cama y la Luna está presidiendo la fiesta, bueno y el viento, que ya sabemos que es aire en movimiento, pero que aparte de todo, hoy el Viento está desatado y porque está cabreado. Sí, hoy es viento frío del Norte, del Norte de los tiempos y del Norte de la vida y puede que hasta de mis pensamientos y porque hoy me siento un Vikingo a punto de acudir a una fiesta salvaje. Bueno ya está más próximo mi cumpleaños y ahí, en el día y en la hora, tendrá lugar la puta fiesta. Para fiestas estoy yo, que podía estarlo, pero ahora prefiero una fiesta en silencio y sin música, que mil fiestas festeiras y hasta que arda y explote el mundo.

No sé, ahora prefiero una fiesta de pijamas y de almohadas y jugar a la gallinita ciega y poner en pelotas a la ciega y a la gallina. Ahora, las únicas fiestas que me permito, son las que están relacionadas con temas sexuales y el asunto del folleteo. Y eso que ahora soy abstemio y no follo nada por indicación de mi médico de cabecera, pero claro, a veces me escapo por la ventana de atrás y me echo un casquete todo descopetado, tipo conejo. Y cuando escribo esto, pienso: si tu te follaste hasta una mosca y no sé, pero debe ser que me siento recompensado y por todo lo follado, ahora no vas a follar nada.

Sí, hablo del equilibrio de las cosas y porque las cosas tienen que tener su punto justo de equilibrio y porque así nos los han dicho y porque así nos lo han contado y lo crees o no lo crees. Yo personalmente del equilibrio paso y porque siempre me gustaron las cosas desequilibradas y las personas, también. A mi me van los locos desatados o los chorizos de poca monta o los colgados de todo tipo de drogas y de cuantas más estén colgados, pues mejor. Hay una gran verdad dentro de todo esto y es que dentro del mundo hay muchos mundos o submundos y a veces, pasa que tu mundo no te gusta o que no te gustó y entonces, buscas prendas o trajes entre las basuras de la sociedad y pensando que alguno te puede quedar bien. Y por eso yo volví del submundo y porque comprobé que nada me quedaba bien y a la medida y desde que volví, no necesito traje ninguno y también comprendí, que nunca lo necesité y que el traje te lo ponen los demás o te lo pone la sociedad.

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