INGLESES DE MENORCA


Último domingo del mes de julio del 2.013 y hoy si que dormí a pierna suelta. Ayer no puse el despertador, pues estaba derrotado y me dije como el anuncio, yo me lo merezco y acabo ahora mismo de despertar, justo a las 10 de la mañana, ¡qué lujo!. El sueño me debe muchas horas o yo se las debo a él, porque en realidad yo no lo trato muy bien, más bien lo maltrato. Hay noches de curre que duermo en tres pedazos, ahora una hora, después hora y media y al final cinco minutos y lo más curioso de todo, es que el sueño me obedece y soy capaz de sobarme en cada intento...pero no siempre sale así la cosa, pues hay noches de guardia en que literalmente no pego ojo. Aunque al día siguiente y duerma o no duerma, yo no soy persona, soy un zombie que aguanta de pie ese día y para no descontrolar más el horario del sueño. Así que es un día nulo y en el que no me entero de casi nada, pero que todo sea por la patria, al sueño hay que cuidarlo y mimarlo y él tiene su horario hecho y por eso y por encima de todo, hay que respetarlo.

Aquí estoy escribiendo en la sala de mi casa prestada, pues tuve que irme de la mía, elemental si tenía que alquilarla. Y en ésta sala escucho de fondo la música muermo de la iglesia Anglicana, pues esta casa tiene enfrente una pequeña y coqueta iglesia anglicana. En este pueblo hay muchos ingleses, si el pueblo tiene 7.000 habitantes, pues 800 son ingleses. Hay pub, tiendas e inmobiliarias inglesas, ellos tienen su submundo dentro de la Isla, su sector servicios que cubre casi todas sus necesidades: mecánicos, jardineros, fontaneros, carpinteros y hasta abogados. Médicos no, pues la sanidad pública española tiene su prestigio internacional y ellos, que no son tontos, saben que hay que aprovecharla. Es una colonia que vive en su mayoría de espaldas al resto de los habitantes autótonos y forasteros peninsulares afincados en Menorca (como yo) y es verdad que el tópico funciona, privan hasta a sus muertos si tienen forma de botella. No todos pero casi, están embalsamados en alcohol y lo único que les une con el resto de los habitantes de la Isla, es cuando necesitan atención médica.

Bueno, me voy a desayunar y a ducharme y después haré un rato de meditación, pues los Domingos son días de reflexión y respeto, vamos hoy de terapia introspetiva y de hacer balance de la semana. O sea de hacer análisis de conciencia y de vaciarte de las maldades. Los ateos o agnósticos o como se nos llame, también tenemos nuestros momentos de análisis y de autocontemplación transcendental y yo en concreto, hago mis abluciones más elementales, los Domingos por la mañana y por tanto ahora mismo me voy al water, a rezar sentado en mi santuario personal.

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