MI PEQUEÑO TESORO


 
Anda ya...no me jodas

mira que no tendrás otras cosas que hacer

y que haces aquí perdiendo el tiempo

si no hay nada que solucionar

si no hay nada que salvar

si lo poco que se pudo salvar

ninguno de los dos, se lo quiso quedar

y allí lo dejamos

tirado en el suelo.

Y eso que eran los últimos restos de nuestro naufragio.

Tampoco había muchas cosas

había miles y miles de mensajes

y unas cuantas fotos mal enfocadas

y porque cuando nos las hicimos

ninguno de los dos tenía mucho interés por salir en la foto

y se nos notaba en la cara y en la tensión de nuestros gestos

brazos demasiados pegados al cuerpo

demasiado rígidos

como empastados

como adheridos

como si fueran brazos mecánicos

como si su torsión fuera un imposible.

Las caras denotaban tensión y preocupación

y aquél sol de justicia

se encargaba de parecer más patéticos.

Era una tarde de verano 

y metimos los restos en una pequeña caja de madera

la cerramos lentamente

y como si ninguno de los dos quisiera que nunca pasara el

 tiempo

pero el tiempo pasó

pero eso sí, pasó lentamente

y tardamos un mundo en cerrar aquella hermosa y pequeña

 caja.

Era nuestro último vestigio de nuestra pequeña historia

pero en aquél momento

ninguno quiso hacerse cargo del destino de nuestros restos

y por mi parte

no sabes como me arrepiento

y ahora mismo no sabes como añoro mi pequeño tesoro.
















Anda ya...no me jodas

mira que no debes tener otras cosas que hacer

y que haces aquí perdiendo el tiempo

si no hay nada que solucionar

si no hay nada que salvar

si lo poco que se pudo salvar

ninguno de los dos, quiso quedarse con ello

y allí lo dejamos

tirado en el suelo.

Y eso que eran los últimos restos de nuestro naufragio.

Tampoco había muchas cosas

había miles y miles de mensajes

y unas cuantas fotos mal enfocadas

y porque cuando nos las hicimos

ninguno de los dos tenía mucho interés por salir en la foto

y se nos notaba en la cara y en la tensión de nuestros gestos

brazos demasiados pegados al cuerpo

demasiado rígidos

como empastados

como si fueran un poco mecánicos

como si su torsión fuera imposible.

Las caras denotaban tensión y preocupación

y aquél sol de justicia

se encargaba del resto del destrozo.

Era una tarde de verano 

y metimos los restos en una pequeña caja de madera

la cerramos lentamente

y como si ninguno de los dos quisiera que nunca pasara el

 tiempo

pero el tiempo pasó

pero eso sí, pasó lentamente

y tardamos un mundo en cerrar aquella hermosa y pequeña

 caja.

Era nuestro último vestigio de nuestra pequeña historia

pero en aquél momento

ninguno quiso hacerse cargo de nuestros restos

y por mi parte

no sabes como me arrepiento de ello

y ahora mismo no sabes como añoro mi pequeño tesoro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

YO PENSÉ QUÉ...

Yo pensé qué... yo pensé qué todo sería más fácil, que después del primer beso vendrían millones de besos, que después de aprender a hablar ...