Querida vida:
he llegado hasta aquí
y no soy más que antes
pero ahora bien, tampoco soy menos.
En fin,
soy un ser evolucionado
que se ha avejentado
con el paso de los años.
Como le ha pasado a todos los viejos
y ni más ni menos.
Por el camino
he tropezado un millón de veces
con la misma piedra
pero en casi todas
me he levantado de nuevo.
Sino no estaría ahora aquí
y escribiendo tonterías a la velocidad del sonido.
He sufrido
con la nostalgia
de aquellas hermosas noches de verano
y con la venganza que a veces se adueñó de mí,
y hasta me he visto con un cuchillo entre los dientes.
He sacrificado miles y miles de cosas
he luchado hasta desfallecer y dejarme la piel,
he comido uvas, moras, ciruelas y mandarinas
he caminado por los senderos más estrechos
y más cercanos al cielo
y hasta he aterrizado en campos de amapolas.
He sentido el despertar de cada mañana
y ahora toca sentir el latido de cada noche.
El próximo viaje empieza aquí
y estoy seguro que el viaje será el fin,
la causa y el motivo por el que me he ido.

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