UN PLAN B


 Yo no soy poeta al uso

pero tampoco lo soy al desuso

y en cambio aquí me tenéis marginado

y en el fondo de ésta papelera

arrugado, maltratado

desahuciado, manchado de grasa de un bocadillo

y de restos de saliva

amado sin ser amado

vilependiado, insultado

agredido por unas manos violentas

que siempre me amenazaron

y que ahora, me siguen agrediendo.

Siempre fuí demasiada poca cosa para él

hablo, para el que me odia

y siempre le molesté con mis palabras y actos

y era abrir mi boca

y él se ponía en guardia

y me atravesaba con su mirada furibunda

sus pupilas puntiformes

se convertían en balas de cabeza hueca

que al tocar mi piel y mi carne

explotaban como si dentro de mí

tuviera un volcán encendido

que sólo estaba esperando a que llegara ese momento

y cuando por fin explotaba

el agujero que dejaba era del tamaño de una bala de cañón

10 0 20 centímetros de carne quemada y destrozada

10 o 20 centímetros de carne arrancada sin tener ninguna

 compasión

10 o 20 centímetros

que lo mismo podían ser 50 o 60 centímetros

y mi problema verdadero

era que no sabía como rellenar aquél enorme agujero

no tenía instrumentos

ni nada que aliviara aquél dolor inhumano

ponía gasas y trapos y muchas ganas para se curara

pero las ganas en estos casos tenían el mismo valor

que si te arrodillabas y te ponías a rezar.

Después y más tarde

se cubrió mi agujero con una lámina de tejido de granulación

y a partir de ahí, todo en mí se ponía a crecer

y poco a poco todo se iba reconstruyendo

y hasta sentía que mi alma

era parte de esa gran herida.

Y allí aprendí 

a mantener mi llama viva

y no por nada en especial

si no que era parte de un plan de supervivencia

y cuando lo decías nadie entendía el significado de mis

 palabras

y no entendían que en ésta vida y llegado su momento

no había un plan B o un plan alternativo

siempre había que ir de frente y con la mirada fija

tú apuntabas a tu objetivo

y le disparabas una bala de cabeza hueca

y tranquilamente te sentabas

y para ver como a los 5 segundos

 le reventaba su cabeza de pájaro de mal agüero.

Y eso que no soy un ser violento

ahora bien

si me provocan y me atacan

mi violencia se pondría a su nivel.

Y entonces

era yo o era él

y como siempre aposté por mí,

pues resulta que era Yo

el que se tenía que salvar.

Y eso hice

y por eso mismo, estoy y sigo aquí.




















 .

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MARGUERITE YOURCENAR