No me plantees las cosas, así
así como el que no quiere la cosa
con esa indiferencia casposa y pastosa
con ese desprecio con el que miras al resto de la gente
miras allá a lo lejos y desde las alturas
y porque te sientes superior a mí y a todo lo que te rodea.
Pero en realidad no estabas a la altura
ni te acercas a ella
y ni siquiera saldrías en la foto de grupo
y no porque fueras feo
o demasiado guapo
y puede que sería porque a lo mejor no te lo merecías
pero como te lo creías tanto
así sería
y tengo más argumentos guardados en mi bolsillo
porque entre otras cosas
todo esto no te lo habías ganado a pulso
ni con el pegajoso sudor de tu frente
pero en principio, esa era tu idea fija
salir en la foto como sea
vivir del cuento que tantas veces nos habías contado
poner cara de guapo, de inteligente y de tío interesante
y pensar y pensar...que eras el mejor y que eras el más grande.
Decirte a tí mismo, que te lo habías merecido
y sin ni siquiera dirigir tu mirada al resto de tus compañeros
y porque tú creías que estabas a otra altura
y siempre sintiéndose muy por encima de los demás
y siendo de otro planeta que está fuera del universo
y para tu nivel mental
que todo esto acabara
con un beso en tu culo.
Mucho desprecio en sus ojos
muchos gestos altivos y marcando distancias
yo, aquí arriba
y tú, ahí abajo
y todos tus gestos dirigidos hacia mi punto más débil
y para doblegarme sin más y hasta que yo besara el suelo
que tú habías pisado anteriormente.
Todo en tí rezuma odio y rencor
y hasta la espuma de aquellos días
está contaminada por tanta lluvia ácida.

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