De tanto decir
¡te quiero!
se me está deformando la boca,
mis labios son tan finos como un suspiro,
mi lengua, que siempre fue bífida y asesina,
ahora tiene el tacto de una lija
y mi palabra,
que en su tiempo tuvo tanto peso,
ahora se ha convertido en un nido de víboras.
Por tanto,
no soy mejor ni peor que antes,
antes era menos bicho
pero ahora
soy mejor persona.
Y quién al final
no se compensa
es porque no quiere o porque no le da la gana.
De tanto decir
¡te quiero!
se me está deformando la boca,
mis labios son tan finos como un suspiro,
mi lengua, que siempre fue bífida y asesina,
ahora tiene el tacto de una lija
y mi palabra,
que en su tiempo tuvo tanto peso,
ahora se ha convertido en un nido de víboras.
Por tanto,
no soy mejor ni peor que antes,
antes era menos bicho
pero ahora
soy mejor persona.
Y quién al final
no se compensa
es porque no quiere.
%20(1).jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario