De tanto decir

 


De tanto decir 

¡te quiero!

se me está deformando la boca,

mis labios son tan finos como un suspiro,

mi lengua, que siempre fue bífida y asesina,

ahora tiene el tacto de una lija 

y mi palabra, 

que en su tiempo tuvo tanto peso,

ahora se ha convertido en un nido de víboras.

Por tanto,

no soy mejor ni peor que antes,

antes era menos bicho

pero ahora

soy mejor persona.

Y quién al final

no se compensa

es  porque no quiere o porque no le da la gana.




























De tanto decir 

¡te quiero!

se me está deformando la boca,

mis labios son tan finos como un suspiro,

mi lengua, que siempre fue bífida y asesina,

ahora tiene el tacto de una lija 

y mi palabra, 

que en su tiempo tuvo tanto peso,

ahora se ha convertido en un nido de víboras.

Por tanto,

no soy mejor ni peor que antes,

antes era menos bicho

pero ahora

soy mejor persona.

Y quién al final

no se compensa

es  porque no quiere.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿SOMOS NÚMEROS?

                                                Y que pasa si un día te despiertas y te das cuenta que todas tus fortalezas se han convertid...