Los días van pasando como si nada
los días, las noches, las mañanas,
las hermosas tardes
el sol, la luna, las mareas
la luz de la mañana
que se pasea con la de la tarde
y que las dos se duermen cuando llega la noche
y entonces manda la luz de luna
que se hace más o menos intensa
según a ella más le convenga.
Yo, me he enamorado más veces
con luz de luna llena
que con una pobre luz menguante
donde apenas se ve y apenas se siente
y que para sentir algo fuerte
tienes que pellizcarte
o abrirte en canal
y sacar con tus manos
tu corazón hipertrofiado.
Yo prefiero
que sobre mi corazón palpitante
incida un rayo de luz blanca, fuerte e intensa,
que vaya directamente
al centro de mis emociones
y allí active mis sentimientos.

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