¡No!..., no...
el día de hoy no es un día de embrujo,
no hay sapos, no hay culebras,
no hay duendes sueltos por las aceras,
no hay farolas irradiando magia,
no quedan peatones con ojos encendidos,
y todo discurre bajo la lluvia,
y bajo los golpes de la intensa lluvia
todo se humedece,
pero casi nada se enternece,
todo son aspavientos que parecen sentimientos
pero no lo son,
todo son luces de neón difuminadas por el agua
que dibujan caras deformadas
mientras el aire mojado acaricia mi cara,
y yo me quedo mirando al cielo
y veo que tampoco hay cielo.

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