Hoy al parecer
necesito reafirmarme
y apuntalarme como persona que soy
y que he sido y que seguiré siendo.
Necesito verme en el espejo y decirme
¡qué grande eres!
y el que está al otro lado del espejo me dirá
si necesitas algo para ser más grande
tú solo dímelo
no te cortes
y háblame y manifiéstate a través del espejo
y porque para mí tus deseos son órdenes
y si prefieres que me calle para siempre
yo seré el primero en desaparecer del mapa.
Claro que así planteado
él que vive al otro lado del espejo
parece ser más bien tu esclavo
y tú, su puto amo.
Con lo poco que cuesta pedir las cosas educadamente
y con todo el respeto del mundo
y dirigirte a tu prójimo del otro lado
que además vive en ese espacio tan reducido
al que delimitan los bordes de tu espejo
y además si te fijas bien
no hay comida ni bebida
ni hay un sofá cómodo que esté delante de una estufa de leña
y ahora que estamos en verano y en plena ola de calor
no hay ni un aparato de aire acondicionado
que le alivie un poco más su vida
y entonces concluyes
su decorado es espartano y minimalista
y en consecuencia, su vida también lo será
y en cambio de sentirte empático y solidario con él
te revuelves en contra suya y lo desprecias delante de su cara.
Pues así no son las cosas
y no lo son si quieres ser una persona decente,
amable, solidaria, razonable, cariñosa,
empática y no sé cuantas cosas más
pero yo así no te reconozco
y si te veo por la calle
te retiraré el saludo.
Y que no sé hable más de éste asunto.
Caso cerrado.

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