No debería ser así.
No debería sentirme mal
habiendo hecho las cosas bien.
Tengo derecho a sentirme bien
y sobre todo,
cuando me reafirmo con que lo hice bien.
Me deberían dar una medalla
o un título o una nominación
por haber hecho las cosas bien
y no al revés
y haberme dejado tirado como un perro abandonado
y carcomido por las pulgas de su mala conciencia.
La mala conciencia
es el puto remordimiento que a veces ladra y no muerde
y que en otras, te muerde y se ceba contigo
pero en éste caso en concreto
no sé de donde y porque me viene esa mala conciencia
esa que me reconcome por mis adentros
y que de seguir así, me acabará haciendo papilla.
La mala conciencia se tiene
por haber hecho algo mal
y nunca por haberlo hecho bien
o por haber engañado a alguien que no se lo merecía
o por haber maltratado a gente inocente
y en el que "el sin querer" que siempre se dice a continuación,
no amortigua ni atenua el posible castigo
o por haber dicho algo que debiste guardar sólo para tí
y en cambio y sea por lo que sea, escogiste soltar lastre
y dar rienda suelta a todo lo que tenías guardado dentro de tí
y sin haber calculado los posibles daños colaterales
que serán muchos
o por lo menos
serán muchos más de los que habías calculado.
Eso sí habías pensado en ellos.
La mala conciencia es una piraña que vive dentro de tí
y cuando a veces la dejas nadar a su libre albedrío
te muerde hasta en el centro de tu propia conciencia
y sin más, la reconvierte en mala conciencia.

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