No soy un buen receptor de malas noticas
las leo, intento interpretarlas lo mejor que puedo
y por último decido si las comparto
o las mando a la papelera de reciclaje.
Que las haya leído
no significa que esté de acuerdo con ellas.
Y porque las malas noticias también tienen su carga emocional
y porque depende de donde vengan
sabrás que intención pueden llevar.
Si vienen de un enemigo declarado
ya sabes que su intención será hacerte el mayor daño posible
y que llevará una carga extra
que como la dejes explotar
te harán papilla.
Claro que lo peor que te puede pasar
es que te las mande un falso amigo
y porque no sabías que eran tan falso
y porque el daño causado puede ser atroz.
En principio le dejas pasar
y porque en ese momento sigues pensando que es tu amigo
lo invitas a comer en tu casa
le ofreces todo lo mejor que tienes
y venga a hablar de todo y risas y carcajadas
y unas cuantas cervezas
y más risas y más cervezas
y cuando te das cuenta
ha caído la noche
y de momento,
tu falso amigo sigue siendo tu amigo
y más risas y más cervezas
y mientras el sueño va entrando por la puerta
y una vez que te ha invadido con sus dedos mágicos
te deslizas a trompicones hacia tu cama.
Y el falso amigo se acaba de ir hace un momento.
Y en la cama empiezas a darle vueltas al tema de la amistad
y de repente salta la liebre
y tu falso amigo deja de ser tu amigo
y porque por debajo de todo esto,
había una sospecha que iba in crescendo
y como si fuera un tumor en expansión
vas dejando de tener fe en tu falso amigo
y entonces la sospecha se ha convertido en una certeza
y cuando ha pasado eso, ya no habrá marcha atrás.
Siempre hay y habrá motivos para dejar atrás
la traición de un falso amigo
y por eso mismo, era falso
y porque en su alma llevaba escrito
a éste tío lo voy a dejar en pelotas.
Hay personas que son así,
personas que disfrutan con la destrucción
que van causando
y digo personas
por no decir otra cosa mucho más fea.
No soy un buen receptor de malas noticas
las leo, intento interpretarlas lo mejor que puedo
y por último decido si las comparto
o las mando a la papelera de reciclaje.
Que las haya leído
no significa que esté de acuerdo con ellas.
Y porque las malas noticias también tienen su carga emocional
y porque depende de donde vengan
sabrás que intención pueden llevar.
Si vienen de un enemigo declarado
ya sabes que su intención será hacerte el mayor daño posible
y que llevará una carga extra
que como la dejes explotar
te hará papilla.
Claro que lo peor que te puede pasar
es que te las mande un falso amigo
y porque no sabías que eran tan falso
y porque el daño causado puede ser atroz.
En principio le dejas pasar
y porque en ese momento sigues pensando que es tu amigo
lo invitas a comer en tu casa
le ofreces todo lo mejor que tienes
y venga a hablar de todo y risas y carcajadas
y unas cuantas cervezas
y más risas y cervezas
y cuando te das cuenta
ha caído la noche
y de momento,
tu falso amigo sigue siendo tu amigo
y más risas y más cervezas
y mientras el sueño va entrando por la puerta
y una vez que te ha invadido con sus dedos mágicos
te deslizas a trompicones hacia tu cama.
Y el falso amigo se acaba de ir hace un momento.
Y en la cama empiezas a darle vueltas al tema de la amistad
y de repente salta la liebre
y tu falso amigo deja de ser tu amigo
y porque por debajo de todo esto,
había una sospecha que estaba in crescendo
y como si fuera un tumor en expansión
vas dejando de tener fe en tu falso amigo
y entonces la sospecha se ha convertido en una certeza
y cuando ha pasado eso, ya no habrá marcha atrás.
Siempre hay y habrá motivos para dejar atrás
la traición de un falso amigo
y por eso mismo, era falso
y porque en su alma llevaba escrito
a éste tío lo voy a dejar en pañales.

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