Háblame con esa suavidad que te caracteriza tanto
y que tanto me gustaba
háblame del viento, del amor,
de la osadía,
de nuestros mejores momentos
de como nos conocimos
de como nos dejamos de conocer
de aquél hermoso día
de aquella tarde maravillosa
de aquella luna tan enorme
y roja como tu sangre
o como la mía
o simplemente, no me cuentes nada
y porque no pasa nada
yo adoro el silencio
me callo y tú te callas
me hablas
y no te contesto
me dices algo y no te oigo
me llamas y sigo andando como si nada.
Ahora
me pierdo sólo
y me mareo sólo
y al final lo que me pasa
es que me doy cuenta
que sigo hablando sólo
no hay nadie al otro lado
y si hay alguien
es producto de mi imaginación
o forma parte de un deseo
o es una parte de ese sueño con el que me he despertado en el
día de hoy.
Tampoco pasa nada si no hay nadie al otro lado
si lo hay, puede que me acabe gustando
y si no lo hay
pues será otro día más dentro de éste cuento que estamos
viviendo
o que yo estoy viviendo.
Soñar es muy bueno para el cuerpo
te mejora el cutis
te suaviza por dentro y por fuera
te aumenta las ganas de seguir viviendo
y porque los sueños sueños son
pero sobre todo,
te sorprenden con algo nuevo y de cada vez más hermoso
te regalan belleza a manos llenas
y por eso mismo
hay que dejar pasar a los sueños
que llamen a tu puerta
y si me apuras, habrá que ponerle una alfombra roja
y porque simplemente
ellos se lo tienen merecido.
Sin sueños no somos nada, ni somos nadie.

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