La belleza que cada uno tiene
es su propia belleza
y es suya y no es de nadie más
y eso y entre otra cosas, es lo que le identifica
y como ser humano que es
o como persona que ha evolucionada
hacia tanta belleza ingobernable.
No todo lo bello es tan bello
hay bellezas aparentes
hay bellezas que te dan el pego
y cuando de verdad te acercas a esa persona
todo en ella, se ha vulgarizado
aquél tacto que pensabas que había
y aquellos hermosos besos que te habías imaginado
han pasado a ser parte de otra realidad,
han perdido su halo de magia
y toda su envoltura de imaginación.
Hay cosas que nunca debieron salir de su cascarón
y porque cuando se atreven salir de él
se les cae el mascarón de proa
y en fin, que se les acaba viendo el plumero
y esa visión nueva que ahora tienes de ellos
ha perdido brillo e ilusión
y su foto ahora pasa a ser de color sepia
y con parches de blanco y negro.
A veces acercarse demasiado a alguien
te hace ver las cosas de otra manera
y toda aquella belleza que te habías imaginado
se te está hiendo por el desagüe
y ante esa visión tan cruda poco podrás hacer
y ni dándole la vuelta a todo
o poniéndote tú del revés y haciendo el pino
serás
capaz de cambiar ese destino.
La belleza es la que es
y si por cualquier causa ha cambiado sus formas
pues tendrás que adaptarte o no
a su nueva imagen.
La opción es esa
o te adaptas
o la dejas pasar
y entonces podrás volver a tu primera imagen
y tendrás que olvidarte de la nueva.
Una cosa
o la otra
y porque las dos cosas a la vez
no podrán ser.

No hay comentarios:
Publicar un comentario