Y todo
y cuando digo todo, es todo
y no estoy dejando ningún resquicio para que se dude de lo que
digo
y por eso vuelvo a repetir
cuando digo todo, es todo
y es que ahora mismo estaba pensando que debía sincerizarme
y desnudarme ante todos vosotros.
Primero no tengo ningún lío amoroso por el medio,
ni nadie me ha dejado recientemente
ni tengo sarpullidos, ni ronchas porque alguien me haya
dejado en la estacada
ni formo parte de ese resentimiento tan primario
en que todo duele y ¡como duele!
ni tengo tanto dolor de alma
ni sangro por las noches cuando me abraza la nada
a mí nada,
a la que es mía y de nadie más.
Yo sé que sufro
pero ese sufrimiento lo meto en mi bolsillo
y lo saco cuando me invento alguno de mis personajes.
En plan amoroso no tengo nada por delante
y por atrás todas las puertas permanecen cerradas
y no hay opción a que se abra alguna.
Todo está convenientemente enterrado
y con sepelio y funeral previo
y con toda su parafernalia de hermoso entierro.
Yo me meto en una situación determinada
y partir de ahí,
desarrollo mi propia historia o mi propio cuento.
Me gustan los temas amorosos
y porque el amor
es uno de mis grandes misterios
y antes de irme para el otro barrio
me gustaría saber algo más de él
y a lo mejor por ésta vía que he abierto
quién sabe si tendré nuevos datos sobre el amor.
Amor inventado, imaginado,
siempre fiel al que se lo merece y se lo ha ganado a pulso,
amor prohibido,
amor escondido bajo el poder de mis palabras,
amor clandestino,
amor enorme que sigue vivo en mi cuerpo
y por eso lo suelto y le doy rienda suelta.
Y cuando por fin me vengo de vuelta,
pienso que todo esto ha merecido la pena.
¡Viva el amor y viva el amor incomprendido!.

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