Y podía ser de otra manera
o de otra forma distinta
quizá más original
o más idílica
o mas utópica
o más entrañable y menos dura.
Y yo creo que no se debe pecar de dureza
se pueden decir las cosas con un tono más entrañable,
menos cortante y hasta menos afilado.
No hace falta que para decir algo
tengas que destrozar a alguien
y dejar sus trozos en el suelo
y listos para que los buitres se pongan las botas.
No hace falta derramar tanta sangre
y para sentirte un miembro más de la matanza de Texas
no hace falta tanta sangría gratuita y tan excesiva
ni tanta víscera colgada del ventilador del techo
ni tanto órgano desparrado por el suelo
y todo esto, mientras le arrancas los ojos
y juegas a las canicas con ellos.
Y ya sé que venimos de la sangre
que somos sangre y que comemos carne,
pero eso no nos debe llevar
a darnos baños de sangre y al caer la tarde
y cuando la noche nos presenta sus credenciales.

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