No te preocupes por mí.
Ahora soy así
y espero que mañana sea otro y que sea diferente al que
soy ahora.
Uno siempre tiene la esperanza de ser otro.
Tampoco lo puedo prometer o jurar
con la mano sobre la biblia.
O puede que sí
y porque paso de biblias y de leyes celestiales
y de confesiones que después me puedan tocar los cojones
y por haber dicho lo que no tenía que decir
en fin, que paso de todo lo eclesiástico
y de toda esa legión de curitas que parecen cuervos negros
que esconden sus partes nobles bajo una sotana
que cuando era niño tanto miedo me daba
y porque a esos curitas les encantaba el culito de los niños.
En Portugal vendían una figura de un curita con su
correspondiente sotana
y al tirar de la cuerda que le colgaba por el medio
le salía una inmensa polla por la sotana
y esa misma imagen la tengo grabada a fuego lento.
La función de la cuerda
era la misma que su asquerosa mano de curita
en tu puto culo de niño
y porque eran dos formas de empalmarse
y supongo que después, de masturbarse
y ahora vuelvo a ver la misma imagen
y como al tirar de la cuerda le salía esa inmensa polla por la
sotana.
Y si me quiero flagelar pienso en esa figura del curita
y si me quiero deprimir, también pienso en ella
y si la quiero para sentir naúseas e infinito asco, también me
vale
y en fin, para que voy a seguir por éste camino tan absurdo y
tan deprimente.
Hace unos años
se puso en contacto conmigo
un tío que decía ser de una asociación de niños
que fueron abusados en aquellos lejanos tiempos
y el tío iba al mismo colegio que yo
pero yo no me acordaba ni de la cara que tenía él
el tío me soltó toda una perorata sobre los abusos de los curitas
y yo todo complaciente le dije a todo que sí
y que firmaría donde hiciera falta
y que yo también le contaría mi caso.
Pero no lo hice
no le conté mi caso
y no lo hice porque en aquél momento
no me apetecía remover toda aquella mierda insana e insalubre
de pobre niño abusado
y vuelta atrás
y para volver a sentir aquella mano tocando mi suave culito
y solo pensarlo me entraban arcadas y escalofríos.
Al final, ni le escribí, ni le dije nada más.
De todas formas yo me considero un caso raro
y porque nunca tuve ganas de rebanarle los huevos
al curita de turno
y con la piel de su escroto hacerme un hermoso monedero
donde iría guardando todos mis ahorros
y porque también era de los que pensaba que el pasado era
pasado
y que ahí, se debería quedar.
Y sigo pensando lo mismo
pero por una sencilla razón
porque en el fondo
no me considero una persona traumatizada por ese tema tan
duro y tan asqueroso.
Para otros lo será, pero para mí no lo es.
Ahora bien
no puedo ver esa figura del curita con su sotana y con su gran
polla apuntando al cielo.
Y ahora que lo estoy diciendo
quizá esa sea una forma más de rechazo o una forma de
de una fobia
y que al final,
todo esto que estoy contando
sea una parte más de mi trauma.
Pero a estas alturas
no tengo ninguna gana de tirar de ese hilo
y porque a lo mejor
lo que me aparece después de tirar del hilo
es una inmensa polla bajo una sotana que está apuntando al
cielo.
Y entonces
o me suicido o me mato.

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