EL ESPINO
Al lado tuyo, pero no
de tu mano: así te miro
andar por el jardín
de verano: las cosas
que no pueden moverse
aprenden a mirar. No necesito
perseguirte a través
del jardín; en cualquier parte
los humanos dejan
señal de lo que sienten, flores
esparcidas en el polvo del camino, todas
blancas y doradas, algunas
levemente alzadas
por el viento de la tarde. No necesito
seguirte adonde estás ahora,
hundido en la ponzoña de este campo, para
saber la causa de tu huida, de tu humana
pasión, de tu rabia: ¿por qué otra cosa
dejarías caer todo aquello
que has acumulado?
EL ESPINO (Louise Glück)
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
A VECES ME ENTRAN GANAS DE...
A veces me entran ganas de destrozarlo todo borrar mi pasado aniquilar mi presente anular mi futuro y valorarme después. Y si aún así ha qu...
-
Usted y yo padecemos ciertas “curiosas anomalías”: Nos jugamos el tipo por las palabras. Confesamos la sed y el hambre, el azul y los...
No hay comentarios:
Publicar un comentario