ESE OTRO ORDEN (Tomás Sánchez Santiago)



Casa sola

Son con el verano
los síntomas primeros de soledad:
desarropadas perchas, estantes saqueados,
salas vacías de luz
donde hubo vida
y ya solo hay misterio, pureza
ilimitada
como único ropaje donde se deposita
la última claridad de estos crepúsculos.

Serán largas las noches, sin afán
ni deseos, hechas por el contrario de una larga
carencia y pobladas
de una congoja hostil –quizás el miedo–
que deja un rastro sucio de sudores
en el hilo encalado de la almohada.
¿Será la vida así,
un perpetuo miedo, y nosotros
tan solo
el lento abatimiento
que vive en los espejos de esta casa
tan sola...

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Longitud del silencio

"Mide bien tus palabras", me aconsejó el viejo,
y él se fue a ver el mar y yo a mi cuarto.

Y, ¿por dónde empezar? Cifras y versos
en perpetuo litigio enmascarado
tras imágenes mías y que yo solo entiendo
ciertas noches.
Las sendas de lo mágico
responden en poesía a juicios aritméticos.

Tardé en saberlo todo; solo cuando
una segunda lectura al consejo
hallé, me vino luz. Estaba claro.

"Mide bien tus palabras" era solo
otra noble razón
de invitarme a callar poquito a poco.

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……………………..(biopsia)

Hace calor. Póngase bolsas verdes.
La nuca me hace ruido. Tórax frío.
Almacén de sudor bajo la máscara;
desnuda, una mano se abre camino.
Legiones de alcanfor vuelan la sala.
Mis ojos buscan algo. "Denme hilo".
Por los tibios labios de una enfermera
se escapa la arquitectura de un trino.

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Cajeras

Nadie las reconoce si no es en el andar
tan poco apresurado con que vuelven a casa
y el reflujo en las ropas de un olor comercial

aún con esa sal triste de las numeraciones
a punto de cuadrar. Y no se sobreponen
–maquillaje abatido y el carmín ya en desorden–

si oyen en el abismo de las últimas calles
chapoteo de cocinas o rechinar de alambres,
y el llanto de unos niños les recuerda que es tarde.

Mujeres ensopadas por la melancolía.
El neón de los horarios difíciles lastima
su pelo con un óxido de bayoneta antigua.

 

EL JINETE PÁLIDO (Laura Spinney)

 

El jinete pálido. 1918: La epidemia que cambió el mundo, de Laura Spinney



La muerte del poeta [se refiere a Apollinaire, que falleció de gripe] es una metáfora del olvido colectivo de la mayor matanza del siglo XX. La gripe española infectó a una de cada tres personas del planeta, a 500 millones de seres humanos. Entre el primer caso registrado el 4 de marzo de 1918 y el último, en algún momento de marzo de 1920, mató a entre 50 y 100 millones de personas, o a entre el 2,5 y el 5 por ciento de la población mundial, una variación que refleja la incertidumbre que aún la rodea.

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La gripe se transmite de una persona a otra a través de las minúsculas gotitas de mucosidad infectadas que se arrojan al aire al toser y estornudar. Los mocos son un misil muy eficaz: han de serlo, ya que fueron diseñados en un túnel de viento, pero no pueden volar más allá de unos pocos metros. Por tanto, para que la gripe se propague, las personas deben vivir muy cerca unas de otras. Se trataba de una idea crucial, ya que los humanos no siempre han vivido cerca unos de otros.

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Cuando surge una nueva amenaza que pone en peligro la vida, la primera preocupación y la más apremiante es ponerle un nombre. Una vez nombrada, se puede hablar de ella. Se pueden proponer soluciones, y adoptarlas o rechazarlas. Así pues, la asignación de un nombre es el primer paso para controlar la amenaza, aunque todo lo que transmita el nombre sea una ilusión de control.

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El miedo hace que las personas se mantengan alerta. Las impulsa a darse cuenta de cosas que de otro modo podrían no advertir; a prestar atención a determinadas asociaciones e ignorar otras; a recordar profecías que con anterioridad podrían haber tildado de absurdas.

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Los periódicos también acusaron a las autoridades de minimizar la gravedad del brote y de no hacer lo suficiente para proteger a la población. El Correo escribió sobre los políticos nacionales: "Nos han dejado sin ejército, sin armada, pan ni sanidad […] pero nadie parece renunciar o pedir dimisiones". Por su parte, los políticos locales habían ignorado durante mucho tiempo las peticiones de que se financiara un hospital para tratar enfermedades infecciosas y ahora hacían caso omiso de las recomendaciones de la comisión provincial de imponer unas medidas sanitarias más estrictas en la ciudad [se refiere a Zamora].

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Cordón sanitario. Aislamiento. Cuarentena. Se trata de conceptos antiguos que los seres humanos han estado aplicando desde mucho antes de que comprendieran la naturaleza de los agentes de contagio, mucho antes siquiera de que consideraran que las epidemias eran actos de Dios. De hecho, puede que tuviéramos estrategias para distanciarnos de las fuentes de infección desde antes de que fuéramos estrictamente humanos.

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La mejor oportunidad de sobrevivir era ser absolutamente egoísta. Si suponemos que se disponía de un lugar al que llamar hogar, la estrategia óptima era quedarse allí (sin emparedarse), no abrir la puerta (sobre todo a los médicos), vigilar celosamente las provisiones de alimentos y agua, e ignorar todas las peticiones de ayuda. Esto no solo aumentaba las probabilidades de seguir con vida, sino que, si todo el mundo lo hacía, la densidad de individuos susceptibles no tardaba en situarse por debajo del umbral necesario para que la epidemia se mantuviera y se acababa extinguiendo por sí sola. Sin embargo, por lo general, nadie lo hizo. Las personas mantuvieron contacto entre ellas, mostrando lo que los psicólogos denominan "resiliencia colectiva".

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A la lenta acumulación de estos errores se la denomina "deriva", pero la gripe también puede reinventarse de un modo más radical. Esto sucede cuando dos virus de la gripe diferentes se encuentran en un único huésped, intercambian genes y generan uno nuevo; por ejemplo, un virus con una nueva combinación H-N. Este tipo de cambio, llamado "desplazamiento" o, de forma más memorable, "sexo viral", suele desencadenar una pandemia, ya que un virus radicalmente distinto exige una respuesta inmunológica radicalmente diferente y se requiere tiempo para movilizarla. Si los dos virus "progenitores" proceden de dos huéspedes diferentes, de un humano y de un ave, por ejemplo, su encuentro puede dar lugar a la introducción de un antígeno que es nuevo para los humanos en un virus adaptado a ellos.

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Las ciudades eran más vulnerables a las infecciones que las zonas rurales, debido principalmente a su densidad de población, pero ¿cómo se explica la sorprendente diferencia entre las distintas ciudades? La explicación a la leve oleada de primavera podría haber protegido a los que se contagiaron, pero también repercutió la adopción de una estrategia de contención de la enfermedad eficaz. Un estudio de 2007 mostraba que medidas de salud pública como la prohibición de los actos multitudinarios y la obligatoriedad de llevar mascarilla redujeron la cifra de muertos en algunas ciudades de Estados Unidos hasta en un 50 por ciento (Estados Unidos fue mucho más eficaz imponiendo medidas que Europa). Sin embargo, el momento de adaptación de las medidas era decisivo. Había que adoptarlas pronto y mantenerlas en vigor hasta después de que hubiera pasado el peligro. Si se suspendían demasiado pronto, el virus se encontraba con un nuevo reservorio de huéspedes inmunológicamente incautos y la ciudad sufría un segundo pico de muertes.

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Al reflexionar sobre esa enorme variación, hay quienes dicen que no hay nada que temer de una futura pandemia y quienes se lamentan de lo mal preparados que estamos. Los primeros acusan a los últimos de ser alarmistas, y los últimos a los primeros de hacer como el avestruz. La división entre ellos ilustra cuánto tenemos que aprender aún sobre las pandemias en general y sobre las pandemias de gripe en particular.

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En una futura pandemia de gripe, las autoridades sanitarias adoptarán medidas de contención como la cuarentena, el cierre de las escuelas y la prohibición de los actos multitudinarios. Serán en nuestro beneficio común, por lo que ¿cómo se garantiza que todo el mundo las cumpla?

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Una guerra tiene un vencedor (y suyo es el botín, la versión que se transmite a la posteridad), pero una pandemia solo tiene vencidos.

52. «Dejar a Matilde», de Alberto Moravia

YO SIGO A LO MÍO


Yo sigo a lo mío. Y es triste comprobar la existencia algunas personas y a las que le tenía cariño y aprecio que ahora con los tiempos que corren, se han instalado en el bando negacionista (en concreto, son dos elementos). Según ellos no hay pandemia, ni virus ni pollas benditas. No hay nada en la viña del señor. Todo igual a cero o a menos cero.  Me cuesta entender lo que dicen. Para mí son como extraterrestres que han soltado por estos lares y por eso no entiendo su idioma ni su forma de pensar. Todo es catastrofista y todo va a petar. Que tampoco digo yo que no vaya a pasar eso (lo de que el mundo vaya a petar), pero claro yo lo veo posible por muy diferentes motivos. Desde luego si sigue el Trump instalado en la cúspide del globo terráqueo, seguro que avanzaremos más rápido hacia la hecatombe final. Y los dos son médicos, pero deben tener el título de médico brujo de la tribu. Una hierba en la punta de la polla y adiós covid19. Sin mascarillas andando por la vida. Bueno la llevan y por el tema multa y sanción. Después están todos esos que hablan que el virus covid19 (estos, reconocen que existe) que fue creado a propósito en un laboratorio chino o yanqui y para jodernos a todos aún más la vida. Nuestra vida de gusano rastrero que gracias al covid19 se está convirtiendo en vida larvaria. Dicen que con todo  esto las fuerzas del mal, están buscando un nuevo orden mundial. Volvemos a lo mismo, yo vuelvo a señalar a Trump y a algunos imitadores que tiene por otros países (léase, Gran Bretaña, Brasil...como posibles causantes de semejante y posible descalabro.


A ver...que tampoco nadie se piense que por éste tema les voy a dejar de saludar. Los saludaré y porque así he sido educado, pero con lo candente que hoy está ese tema del covid19 a los 2 minutos ya la tendremos montada. Bronca segura. Guerra sin cuartel y sin hacer prisioneros. A muerte. A degüello. A que yo seré un médico de pacotilla, pero  tú mi querido amigo, eres un payaso de circo. Hay temas en la vida que son irreconciliables. Y no dejo de preguntarme que coño les ha pasado como para que ahora se hayan instalado en la edad media y en épocas de magos y brujas. Y mira que a mi lo mágico me encanta y soy otro ferviente seguidor del tema, pero de ahí a mear tan fuera de tiesto, hay un largísimo recorrido. Hay años luz por el medio. Y entonces, lo que no logro entender es como ha ocurrido todo ese proceso de cambio. A lo mejor ellos, ya eran así y yo de aquellas no les quise o no les pude ver que su trastienda la tenían repleta de hierbajos e infusiones de todo tipo. Claro que si los desglosas más profundamente, siempre se encontrarás un antecedente previo (un rasgo, una sombra, un indicio) y a uno le iba un poco las asuntos más esotéricos y a la otra, la medicina alternativa y el yin y el yan de los cojones.

DESANDAR

















Andar hacia atrás en la memoria,

desandar y desangrarse 

a veces, lucrarse

y de vez en cuando emanciparse.


Ser libre

como no lo fuiste en aquellos tiempos,

enterrar lo malherido

y aunque en parte siga vivo,

coser heridas

zurcir la piel desgarrada,

y en fin, 

curar los viejos agravios

y por fin,

cerrar y sellar la puerta.

GORRIONES EN LA LLUVIA (Pedro Sevilla)

 


Pedro Sevilla (Pardais à chuva)




GORRIONES EN LA LLUVIA



No sé por qué - aunque sí lo sé -
pero siempre que os veo bajo la lluvia
en las frías aceras del invierno,
con las plumas mojadas
y los ojos radiantes de impaciencia,

me acuerdo de un muchacho lejanísimo
que en un mundo anterior, en otras lluvias,
los zapatos mojados
y el corazón brincándole en el pecho,
se apostaba en la tarde
esperando el instante de unas trenzas,
las migajas de luz de una sonrisa.

Pedro Sevilla


 


 

COSAS QUE PASAN



 Hay quién agrede porque sí

o porque le sale de esa parte tan íntima 

y de la que ahora no recuerdo su nombre

o porque le enseñaron a defenderse como leones enjaulados

dentro de un circo de maltratadores

o porque un día se les apareció la virgen

y entonces, 

decidieron agredirnos a todas las personas de a pie.


Somos carne de cañón

y nos duele la carne

y algún que otro trozo de nuestro ser,

por ejemplo, el sentido.


A mi a veces, 

también me duele el alma

y la duramadre,

mis meninges se inflaman

y me obstruyen el alma...

entonces,

 mis sentimientos no pueden circular

y me quedo en una especie de estado vegetativo

y tal y como ahora estoy.

PENSAMIENTOS DE SEPTIEMBRE


 Lo correcto y lo políticamente correcto sería cagarme en todo y en ese todo entra también cagarme en mi existencia. Entra todo. Para ser incorrecto siempre se está a tiempo. Lo haces y punto. Hoy, en el calendario pone que estamos a día 17 de Septiembre, pero en la práctica (que es lo que importa) es un día en pleno mes de Agosto o de Julio. Hace un calor de mil pares de cojones. Y son las 8 de la mañana y ya estoy bañado en sudores pegajosos y asquerosos. Que ganas tengo de que llegue el frío y la lluvia, pero no la lluvia ácida, sino la de verdad. 


La lluvia que cura tus heridas mentales, que te levanta el ánimo y que te la pone dura. Espero la llegada del otoño como agua de mayo. Desde luego la llegada del tren, no la voy a esperar. En ésta pequeña y diminuta isla perdida en medio del mar Mediterráneo, no hay tren ni hay visos de que algún día pueda existir. Sería un tren aburrido, 50 kilómetros para aquí y otros 50 de vuelta, con el mismo paisaje en la ida y en la vuelta y del derecho y del revés. Claro que los trenes están para contemplar el paisaje, pero también están hechos para leer tranquilamente. Te pillas un libro y te lo devoras en el puto viaje. Eso en los trenes de largo recorrido. En los cortos (como sería en ésta isla) te puedes leer el libro capítulo a capítulo. Como era aquello...un tren, un libro y plantar un árbol. Y yo añadiría y mear en la tumba de tu peor enemigo y ya te quedarías realizado del todo y para siempre. 


Adoro los silencios y el ruido de las pisadas. Hoy mi calle está desértica y pasan muy pocos coches. Hoy se puede escuchar el suave ruido de los pasos, que parecen que hablan a susurros y entre medias se oye algún pajarito despistado. Bueno, eso era a las 7 de la mañana. Ahora que son las 10 de la mañana, los coches han hecho su aparición, los pajaritos han dejado de piar y los pasos no sé adonde se han ido, pues os puedo jurar, que ahora no están. De fondo se escucha el martilleo de alguien contra algo. Hay un motor diesel encendido y porque el diesel es más ruidoso y más molesto y más jodido. Ahora se escucha a un niño dando gritos agudos (berreos). Difícil saber si son de alegría o si está reclamando algo, por ejemplo la atención de su papi o mami. Esto de escribir sin argumento tiene su aquél, improvisas un rato, en el siguiente te levantas de la silla, y mientras das otra vuelta de tuerca y piensas que para escribir bien hay que seguir escribiendo. Que nadie te regala nada. Que te dolerán los dedos por tanto teclear. 



Y sigues pensando... Que cuando eras un tío joven y guapo siempre te daba tiempo para ligar. Ahora que estoy haciendo oposiciones a la vejez, no ligo ni me dejo ligar. Ahora voy de aséptico, aunque hay veces en que me sorprendo a mi mismo y se me escapa alguna mirada tierna y sexuada. Desde luego la imagen de viejo verde, que existe y además la hay, en mi caso... no es. Yo ahora en el sexo tiro hacia el lado contrario...poco o muy poco. Yo ahora quiero sexo de calidad y en días contados. Las hormonas sexuales tiene sus días contados (hablo de mi caso). Yo sinceramente no me veo follando sin dientes y con la bolsa de colostomía en una mano y en la otra la de la orina caliente. Yo calculo que de vida sexual me quedarán de 8 a 10 años y punto. Tengo ahora 64, pues pongamos que a los 75 entraré en período de sequía permanente. Las cálculos no fallan y lo que fallan y realmente fallan y para nuestra desgracia, son las personas. Y lo dejo aquí y con éste último pensamiento que parece decir algo pero que en realidad no dice nada.

AHORA ME VES, AHORA NO ME VES



Ahora me ves

ahora no me ves. 

Ahora estoy

ahora me voy.

Ahora vuelvo,

pero cuidado

porque hay días en que me retuerzo.

Ahora dime algo

ahora no me digas nada.

Fluctúo con las mareas vivas,

me subo sobre una ola

y en la orilla me bajo. 

Soy ambidiestro,

más zurdo que diestro. 

Amo la vida

y temo a la muerte.

Soy un hombre serpiente,

tengo veneno mortal a toneladas,

de tacto soy frío,

aunque por dentro soy de sangre muy caliente.

Soy de reflejos rápidos,

ataco y sino corro me mato.

Soy buena persona,

si ser buena persona significa ser algo. 

Adoro la luna

y me siento un lunático.

El viento me trae y me lleva

y nunca sé como y donde.

Me gusta el amigo invisible,

porque así han sido casi todos mis amigos.

La noche y la madrugada.

El atardecer en una remota playa.

Los bosques y los ríos.

Y por supuesto,

la lluvia sobre tu pelo.

Dylan Thomas

  "Guardo una bestia, un ángel y un loco dentro de mí; mi búsqueda es saber cómo obran y mi problema es juzgarlos y vencerlos, derribar...