¡QUÉ ME ALEGRO MUCHO POR ELLOS DOS!

 Hay amores que resultaron ser muy duros

para poder llegar hasta donde ahora han llegado

y si uno o los dos han tenido hijos previamente

¿para que contaros como lo debieron pasar?

Pues ayer ví por las redes sociales

un bello y hermoso mensaje

que ella había hecho hacia él y agradeciéndole

que todo éste tiempo él le hubiera dado tanto,

tanto amor y tan de todo

y que gracias a él sus hijas la acabaran aceptando a ella

a ella que era la víbora que había roto el matrimonio de sus

 padres

o la mujer perversa que se había metido por el medio de la

 historia de sus padres. 

La mala, la perversa, la mujer veneno, la bruja,

la amante de su padre que tanto daño le había hecho a su

 madre

y seguramente será así

o será bastante parecido a la versión que dará su madre

y no me extraña

porque también uno debía meterse en el papel de la madre

y en éste caso, la verdad es demasiado cruda

pues él la acabó dejando por otra mujer

y que además pensaría su anterior mujer, 

ella trabajaba con él o por lo menos eran del mismo gremio

practicaban el mismo deporte

y coincidían en gustos parecidos

y él se acabó enamorando de ella, como un piojo

y por lo que fuí viendo por las redes sociales

también ella se enamoró de él.

Ella no sé si cambió o no

porque no la conocía de antes

pero él se transformó en otra persona totalmente distinta

iba contento a su trabajo

si en nuestro trabajo nos llamaban varias veces en plena noche 

ya no protestaba de igual manera que antes

y cuando por la mañana y después de dormir una hora como

 mucho

no andaba de aquella mala hostia que antes tenía.

En fin, que se hizo amable 

y buena persona (aunque esto último ya lo era previamente)

¿Y para que después digan que el amor

no transforma a las personas?.

Pues hay casos como éste, en que se demuestra que el poder

 del amor

puede atravesar cualquier tipo de obstáculos.

Y una última cosa tengo que decir 

¡qué me alegro mucho por ellos dos!.

PALABRAS. Anne Sexton


Ten cuidado con las palabras, incluso con aquellas milagrosas.
Para las milagrosas hacemos lo mejor posible, a veces se enjambran como insectos y dejan no una picadura sino un beso.
Pueden ser tan buenas como los dedos.
Pueden ser tan confiables como la roca
sobre la que apoyas tu trasero.
Pero también pueden ser tanto margaritas como moratones.
Aún así, estoy enamorada de las palabras.
Son palomas que caen del techo.
Son seis naranjas sagradas posadas en mi regazo.
Son los árboles, las piernas del verano,
y el sol, su apasionado rostro.
Aún así, me fallan a menudo.
Tengo tanto de lo que quiero decir,
tantas historias, imágenes, proverbios, etc.
Pero las palabras no son lo suficientemente buenas, las equivocadas me besan.
A veces vuelo como un águila,
pero con las alas de un gorrión.
Pero intento tener cuidado
y de ser suave con ellas.
Las palabras y los huevos deben ser tratados con cuidado.
Una vez rotos, son cosas imposibles de reparar...

VALENTÍN TOMÉ. "El otro Marruecos"

Afortunadamente he podido viajar bastante a lo largo de mi vida, siempre por mi cuenta, nada de viajes organizados por agencia. Por eso puedo afirmar que de todo el Magreb no he visto país más abandonado de todo Estado de Derecho que Marruecos. Quién haya conocido el Marruecos lejos de las postales turísticas sabe de lo que hablo. Miseria, analfabetismo, hambre, enfermedad, corrupción generalizada en las microélites de poder. Esa gente sobrevive gracias a las redes comunitarias que han formado, en la que uno deja de comer un día para que coma otro, o se reparten las dádivas del turista, o comparten el mismo burro famélico y extenuado para que mueva el molino. De todos, el verdadero intocable es el bereber, su verdadero poblador autóctono y sin embargo, el escalafón más bajo de la sociedad marroquí, al que le está vedado cualquier derecho de los pocos que disponen los "árabes" civilizados, para ellos son las tierras infértiles del Atlas o el Rif. Entiendo que toda esta realidad se silencia en nuestro país pues el Reino de Marruecos es lo que han dado en llamar un aliado estratégico, una pieza fundamental en la maquinaria otanista. Solo quien haya visto las zonas rurales, las áreas montañosas del Alto y Medio Atlas, las tierras áridas del sur y la región sureste de Drâa-Tafilalet, los asentamientos fronterizos con Argelia en mitad de la nada, o los cordones interminables de chabolas y los barrios marginales en las periferias de Casablanca, Fez o Taourirt sabe por qué la huida es la única opción.

Cristina Peri Rossi. "VIAJE"


Mi primer viaje
fue el del exilio
quince días de mar
sin parar
la mar constante
la mar antigua
la mar continua
la mar, el mal
Quince días de agua
sin luces de neón
sin calles sin aceras
sin ciudades
solo la luz
de algún barco en fugitiva
Quince días de mar
e incertidumbre
no sabía adónde iba
no conocía el puerto de destino
solo sabía aquello que dejaba
Por equipaje
una maleta llena de papeles
y de angustia
los papeles
para escribir
la angustia
para vivir con ella
compañera amiga
Nadie te despidió en el puerto de partida
nadie te esperaba en el puerto de llegada
Y las hojas de papel en blanco enmoheciendo
volviéndose amarillas en la maleta
maceradas por el agua de los mares
Desde entonces
tengo el trauma del viajero
si me quedo en la ciudad me angustio
si me voy
tengo miedo de no poder volver
Tiemblo antes de hacer una maleta
—cuánto pesa lo imprescindible—
A veces preferiría no ir a ninguna parte
A veces preferiría marcharme
El espacio me angustia como a los gatos
Partir
es siempre partirse en dos.

MI TODOTERRENO

Y dando más vueltas sobre mi puñetero viaje de 7 días en Agosto y tengo que corregir un hecho y para mí muy importante y ese es que no realicé ese viaje  en el 2.021 sino que fue en el 2.015 y me acuerdo por que estaba estrenando mi último coche en un largo viaje y mi coche tiene ahora 11 años y unos pocos meses. Me acuerdo muy bien y porque aparte de la razones que expliqué en otros escritos, entre ellas estaba que quería saber como se iba a comportar mi coche en un largo viaje, saber como aceleraba, si tenía potencia suficiente, si se agarraba bien a la carretera, si frenaba bien o mal o regular y si era lo suficientemente cómodo para realizar un largo viaje. Yo no sé mucho de coches, digo en plan mecánica de motor, pero me encanta conducir y eso también forma parte de como disfruto un viaje. Y eso que desde hace unos años bajé mi velocidad de conducción y desde esas ya no aprieto tanto el acelerador, pero que conduzca a menos velocidad que antes, no quiere decir que no me encante conducir. Empecé tarde a conducir y porque entre otras cosas me saqué el carnet de conducir sobre los 35 años y vivía en Corcubión (Costa da Morte) y lo más curioso del caso, es que primero me compré el coche. Era un Misubitshi Pajero, un todoterreno verde precioso que lo habían traído drectamente de Alemania y los mendas que me lo vendieron me decían, éste es un cochazo y hasta el año que viene no iremos a Alemania a por más coches. Y entonces y como era un pringado y novato en éstas lides, piqué en su anzuelo y se lo acabé comprando. De todas formas aquél coche era pura potencia y subía las cuestas más empinadas como si fueras montado en un cohete. Yo aún sin carnet lo había probado varias veces y estaba totalmente entusiasmado con aquél cohete con cuatro ruedas. 

Me acuerdo que la médico del pueblo a que a veces sustituía y que en los 4 meses de verano trabajaba yo como médico de refuerzo de verano, pues la tipa tenía un marido de esos que saben de todo y según él había tenido un todoterreno hacía bastantes años, pero él se declaraba conocedor de estos coches y un día y no sé muy bien si yo se lo pedí o el simplemente se ofreció a ir conmigo y para enseñarme los cuatro truquitos de este tipo de coches. Y así quedamos un día precioso de necesidad y para irnos al monte a conducir el coche y cuando llegamos al monte me dijo ahora hay que subir por esa ladera que tenía una pendiente del 80% o algo parecido y estaba llena de grandes e inmensas rocas y con unos matojos más grandes que mi persona. Y lo dijo y no esperó más y puso la reductora y el coche empezó a dar unos bandazos tremendos y mientras yo estaba oyendo como aquellos inmensos matojos iban rayando mi precioso coche. Y cuando llegamos arriba, al punto más álgido de aquella ladera, le pedí que parara y para poder comprobar que el coche estaba completamente rayado. El tío intentaba explicar que para eso está un todoterreno y yo sé que le dije, que cuando él se comprara uno lo podría rayar como él quisiera, pero ahora había que aclarar que el coche era mío y me negaba a que le rayara más. Bajamos la ladera con sumo cuidado y los dos en completo silencio y porque yo estaba convencido de que me había rayado el coche porque no era suyo y eso de alguna manera le divertía y él estaba convencido de que yo nunca aprendería a utilizar un todoterreno en el monte. Y yo pensaba, pues si no aprendo a usar un coche como éste en el monte, pues no me iba a pasar nada, pero aquél sufrimiento que yo llevaba por dentro y por el maltrato que estaba recibiendo mi querido coche, yo sí que quería quitármelo de encima. Y yo también pensaba en que podía valer todo aquél destrozo sobre aquella preciosa pintura verde oscura y metalizada. Por supuesto, nunca más se lo dejé conducir y preferí dejarlo aparcado a la puerta de mi casa.

Pues más o menos al mes siguiente me saqué el carnet de conducir. Y estuve como dos meses disfrutando como un loco y porque me encantaba especialmente conducir aquél coche. Pero a lo largo de mi vida, aprendí que las cosas buenas duran lo que duran. Y un día en que nos habíamos ido de romería a una pequeña aldea de mi pueblo de Corcubión y la romería se hacía bajo una preciosa carballeira (bosque de carballos o robles) y allí nos pusimos todo ciegos (cosa que para nada era raro en aquellos tiempos). Y yo con el pedo que llevaba me empeñé en conducir mi precioso coche y en una de esas curvas tan gallegas y tan cerradas me salí por la tangente y me tragué un pino enterito y que en fin, que nos metimos una hostia que no veas. Y tuvimos suerte y porque tres tuvimos simples contusiones pero una de ellas sufrió una fractura de muñeca, que por supuesto se encargó el seguro hasta su total curación. Total, que llevaron el coche al taller y allí me dijeron que se había doblado por su eje y que había que estirarlo a tope y que no podían asegurar que al final se quedara bien del todo la dirección del coche. Y yo que me había quedado totalmente hecho polvo después de la hostia les dije que prefería que ante todo mi coche fuera seguro. Y en eso, les llegó un Golf nuevo y sin estrenar y que harían una buena rebaja si les entregaba el todoterreno. Y hasta ahí mismo llegó mi relación con mi todoterreno. Y sólo  duró dos meses y a tomar por culo.

¡QUÉ ME ALEGRO MUCHO POR ELLOS DOS!

  Hay amores que resultaron ser muy duros para poder llegar hasta donde ahora han llegado y si uno o los dos han tenido hijos previamente ¿p...