QUIZÁS PARA OTRO DÍA



He dicho tantas cosas

y todas tan distintas

y todas tan anacrónicas y tan dispares,

que un día dije que iba a llover

y lo que pasó después

fue que llovió por dentro de mi estómago,

tengo mi interior podrido

y mi piel externa rezuma penas inmensas,

vivo en un barrizal de estiércol contaminado,

a veces me pasa esto...

me siento más cerdo que persona,

más animal primario

que sólo se mueve por sus instintos de supervivencia,

a veces

me cortaría las venas,

pero después pienso,

¡joder! se va a manchar el suelo

y eso es como tirar de mi propia cadena,

pienso en fregona,

pienso en pasarla un millón de veces,

pienso en tener que escurrirla y hasta su última gota

y me viene una inmensa flojera con el tema

y al final me digo:

bueno, quizás para
en otro día.

ME SONROJO AL VERTE









Me sonrojo al verte

me sonrojo al no verte,

me sonrojo cuando me quedo entre a medias...

 entre el verte y el no verte,

me sonrojo al pensarte

y a medida que desciendo por tu cuerpo

me sonrojo por dentro,

y hasta mis pulmones se tiñen de color púrpura,

y hasta mi ira se rinde ante ti,

vos sos lo que siempre he soñado,


y como sueño que sois,

al despertarme sé que os habréis evaporado.

JARABE DE PALO - "EL LADO OSCURO"

¡¡¡HE DICHO!!!


Acusan a Enrique Bunbury de copiar letras de poetas famosos y no citarlos

“Buena parte de las letras que Bunbury ha escrito se compone de fragmentos de escritores a los que no cita. En mi libro se demuestra que la práctica ha sido habitual en toda su carrera, y que está presente en la muchas canciones suyas con ambición poética y literaria”, afirmó Del Val al medio español El País
Foto.@bunburyfans/Twitter
Esta no es la primera vez que el zaragozano, que ahora vive en Los Ángeles, enfrenta una situación así, pues en 2008 su sencillo “El hombre delgado no flaqueará jamás” fue acusado de “plagiar” versos de Pedro Casariego
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El cantante Enrique Bunbury ha causado polémica en las redes sociales debido a que recientemente el poeta español,Fernando de Val, comparó en su libro titulado “El método Bunbury” fragmentos de canciones del músico en las que puede notarse letras muy parecidas de autores como Fernando Arrabal, Felipe Benítez Reyes, Mario Benedetti, Charles Bukowski, Fernando Sánchez Dragó, Blas de Otero, Michel Houellebecq, Gabriel Celaya, Nicanor Parra, Antonio Gamoneda o Haruki Murakami.

 “Buena parte de las letras que Bunbury ha escrito se compone de fragmentos de escritores a los que no cita. En mi libro se demuestra que la práctica ha sido habitual en toda su carrera, y que está presente en la muchas canciones suyas con ambición poética y literaria”, afirmó Del Val al medio español El País.

 Cabe destacar que el autor del libro señaló ser un fiel admirador de Bunbury desde los tiempos de Héroes del Silencio, por lo que su afán de escuchar una y otra vez las canciones hizo que se percatara de esto por lo que dio varios ejemplos.

 “Las palabras son como avispas y la calle como un cohete cuando te espero”; “Tengo un ataúd para tus besos y una corona para tu pelo”; “Eres el verano y mil tormentas y el león que sonríe en las ortigas” (‘La bicicleta del condenado’, de Fernando Arrabal).

 “Las palabras fueron avispas / y las calles como dunas / cuando aún te espero llegar”; “En un ataúd guardo tu tacto y / una corona / con tu pelo”; “Eras verano y mil tormentas, yo el león que sonríe a las paredes” (‘La chispa adecuada’, de Bunbury, del disco de Héroes del Silencio ‘Avalancha’).

 “Hoy amanecí con los puños / cerrados”; “Nos formulan preguntas / que incluyen su semilla de respuesta”; “Ahora que estoy insomne / (…) / quiero morir de siesta”; “Alimenta rumores clandestinos” (‘La casa y el ladrillo’ y ‘Geografías’, de Mario Benedetti).

 “Amanecí con los puños bien / cerrados”; “Formulas preguntas con semilla / de respuesta”; “Ahora que padeces de insomnio / quisieras morir de siesta”; “(…) en sus rumores clandestinos” (‘Iberia sumergida’, Bunbury, del disco de Héroes del Silencio ‘Avalancha’).

 Del Val fue reconocido en 2018 con el Premio Ojo Crítico de Poesía por “Los Años Auroreales”, donde especifica que si Bunbury hubiese citado a los autores, no existiría.

 Esta no es la primera vez que el zaragozano, que ahora vive en Los Ángeles, enfrenta una situación así, pues en 2008 su sencillo “El hombre delgado no flaqueará jamás” fue acusado de “plagiar” versos de Pedro Casariego.

 

Hace días que no escribo

ahora solo copio y pego,

claro que copio lo que considero de mi interés,

además, menciono a su autor (por supuesto)

no como algunos otros

que se han montado en el dólar

a base de falsificar la autoría de sus letras,

él, además de como cantante

se presentaba como un gran poeta

con frases como estas:

las palabras fueron avispas

o me desperté con los puños cerrados,

y yo me desperté con los ojos abiertos,

y al Bunbury de los cojones 

se le acabó viendo el plumero,

que vamos a ver...

 que cantar está muy bien,

pero componer con letra poética y sin caer en la cursilería,

es todavía más difícil,

no todos nacimos poetas

y yo llevo cerca de 10 años dejándome

las pestañas pegadas a éste ordenador,

como que para que ahora venga un vampiro

que me chorice toda mi sangre poética...

¡¡¡He dicho!!!

COMO AMIGOS (Pedro M. Martínez)


Como amigos



Te quiero, pero como amigos -me dijo-.
Ella no come amigos que yo sepa, sé que en un tiempo me comió entero y  entonces no me enteré, sé que hace no tanto me mordió el corazón, muy fuerte, hizo que se tambalearan mis límites, mi historia, mi sentido de lo que era norte y de lo que era sur, no se debe entrar a una gruta sin saber si dentro vive el oso salvaje del amor y menos si uno es propenso a dejarse devorar por la belleza, que era complicado pensar en ella mientras iba y venía por esta vida que a veces es muy sencilla y a veces dolorosamente complicada, imaginarla, imaginarnos mientras lo de fuera se obstinaba en ser como era o como debe ser y quién pone barreras al deseo, a las ganas de vivir, a tanto como hay por descubrir.       
Mis respetos enfurruñados a su casi santidad, a su castidad, a sus decisiones, a su vida,  a sus opciones, a sus silencios o a sus largas descripciones de lo que hace o cómo lo hace o a lo que no hace.
Mis respetos absolutos a la distancia, a la ausencia, a todo lo que ella quiera, para seguir siendo su amigo, aunque me coma.
Pero sé que a eso no se atreverá. 
(Y yo tampoco)

VIVO EN LA UÑA (Lola Andrés)

[Vivo en la uña]


Vivo en la uña
de la voracidad
enferma
en la costra
de la abyecta
mirada
de la deflagración
y las matanzas.
Amo
me alimento
hago sexo
en el hangar del aire
cada vez más dentro
del aire
más adentro
de la vagina apátrida
dentro
de la pupila jugosa
del pezón.
Mi huerto
sabe a hierba
digerida despacio
mansamente
sin palabra.
Cada vez
más adentro
del poro de la lluvia
de las ingles
fecundas
de la tierra.
Lola Andrés.

MURIÓ CARLOS RUIZ ZAFÓN

Murió Carlos Ruiz Zafón, el novelista que imaginó una Barcelona gótica

Se hizo conocido mundialmente por la novela La sombra del Viento, que vendió más de 15 millones de ejemplares, y por la saga del Cementerio de los libros olvidados. Falleció víctima de un cáncer. 
La memoria atesora frases leídas como si fueran estribillos. “Cada libro, cada tomo que ves, tiene alma. El alma de quien lo escribió, y el alma de quienes lo leyeron y vivieron y soñaron con él. Cada vez que un libro cambia de manos, cada vez que alguien desliza la mirada por sus páginas, su espíritu crece y se hace fuerte”. Daniel Sempere, el protagonista de La sombra del viento que visita por primera vez el Cementerio de los Libros Olvidados, en una imaginaria Barcelona de la segunda posguerra, escucha las palabras de su padre. “Cuando una biblioteca desaparece, cuando una librería cierra sus puertas, cuando un libro se pierde en el olvido, los que conocemos este lugar, los guardianes, nos aseguramos de que llegue aquí. En este lugar, los libros que ya nadie recuerda, los libros que se han perdido en el tiempo, viven para siempre, esperando llegar algún día a las manos de un nuevo lector, de un nuevo espíritu”. El escritor español Carlos Ruiz Zafón, bautizado por el diario Corriere della Sera como “el Dickens de Barcelona”, murió a los 55 años en Los Ángeles, la ciudad donde vivía desde 1994, después de luchar durante más de dos años contra un cáncer de colon.


OTRO DOMINGO MÁS






Otro domingo más

y otro domingo precioso del mes de junio,

y van varios y van muchos,

hay domingos bestiales,

domingos de claridad alucinante,

domingos de suave brisa veraniega

y de tierna ternura, 

hay domingos para enmarcar

y sobre ellos hacerte la foto familiar,

hay domingos que me remiten a mi infancia,

y más si se acompañan

de éste maravilloso olor a mar,

sabor a yodo,

sal en la punta de la lengua,

algas que cuelgan de mi paladar duro

y la voz de mi madre diciéndome,

¡Javier ponte derecho

y ya te has manchado la camisa!

TRES (Anne Carson)

Tres


Tres mujeres silenciosas en la mesa de la cocina.
La cocina de mi madre es oscura y pequeña pero del otro lado de la ventana
está el páramo, paralizado con hielo.
Se extiende hasta donde alcanza la vista
a lo largo de kilómetros planos hasta un cielo blanco sólido no iluminado.
Mamá y yo estamos masticando lechuga cuidadosamente.
El reloj de la pared de la cocina emite un bajo zumbido irregular que salta
una vez en el minuto justo de las doce.
Tengo a Emily pág. 216 abierta y apoyada sobre la azucarera
pero furtivamente estoy observando a mi madre.
Miles de preguntas chocan contra mis ojos desde adentro.
Mi madre está estudiando su lechuga.
Paso a la pág. 217.
“En mi fuga a través de la cocina tropecé con Hareton
quien ahorcaba una camada de cachorros
desde el respaldo de una silla en la puerta. . .”
Es como si a todas nos hubieran bajado dentro de una atmósfera de vidrio.
De tanto en tanto un comentario atraviesa el vidrio.
Impuestos en el lote de atrás. No es un buen melón,
falta para los melones.
La peluquera del pueblo encontró a Dios, cierra la tienda cada martes.
De nuevo hay ratones en el cajón de los repasadores.
Pequeñas bolitas. Mordieron
los bordes de las servilletas, si supieran
lo que cuestan las servilletas de papel hoy en día.
Esta noche llueve.
Mañana llueve.
Ese volcán en las Filipinas otra vez activo. Esa que no me acuerdo el nombre
Anderson se murió no Shirley no
la cantante de ópera. Negra.
Cáncer.
No estás comiendo tu guarnición, ¿no te gustan los pimientos?
Por la ventana puedo ver hojas muertas que atraviesan las tierras planas
y residuos de nieve herida por la mugre de los pinos.
En el centro del páramo
donde la tierra desciende hacia una depresión,
el hielo ha comenzado a abrirse.
Llegan aguas abiertas y negras
cuajadas como la ira. Mi madre habla repentinamente.
Esa psicoterapia no te está ayudando tanto, me parece.
No lo estás superando.
Mi madre tiene esa manera de resumir las cosas.
A ella nunca le había gustado Law
pero le gustaba la idea de que yo tuviera un hombre y que continuara con mi vida.
Pues él es de los que toman y tú de las que dan espero que funcione,
era todo lo que dijo después de haberlo conocido.
Dar y tomar eran sólo palabras para mí
en ese momento. Nunca antes había estado enamorada.
Era como una rueda que bajaba rodando una colina.
Pero temprano esta mañana mientras mamá dormía
y yo estaba abajo leyendo la parte de Cumbres Borrascosas
donde Heathcliff se aferra a la celosía durante la tormenta sollozando
¡Entra! ¡Entra! al fantasma del tesoro de su corazón,
caí de rodillas sobre la alfombra y también sollocé.
Ella sabe cómo ahorcar cachorros,
esa Emily.
No es como tomarse una aspirina, sabes, le respondo débilmente.
La Dra. Haw dice que el duelo es un proceso prolongado.
Ella frunce el ceño. ¿Y qué se logra
con todo ese remover el pasado?
Oh —extiendo las manos—
¡Yo me impongo! La miro directamente a los ojos.
Ella sonríe. Sí lo haces.

Dylan Thomas

  "Guardo una bestia, un ángel y un loco dentro de mí; mi búsqueda es saber cómo obran y mi problema es juzgarlos y vencerlos, derribar...