A veces uno se desvanece y desaparece entre la bruma
y lo hace sin despedirse de nadie
simplemente ha estado
y ahora, se ha ido.
Otras veces uno se hace gigante
y se siente amable y poderoso
convencido de lo que dice y hace
y no tiembla, ni duda y ni siquiera llora
y los demás,
te escuchan convencidos de que están ante un líder
sabes de todo
tienes la solución para las peores situaciones
conoces los entresijos y las personas que mueven los hilos del
poder
diriges, mandas
y por supuesto, ordenas
y porque al fin y al cabo
los demás son parte de tu rebaño.
Algunas otras veces
uno se hace transparente e invisible
y nadie te mira, ni nadie te escucha
ni nadie quiere saber de lo que le hablas
pasas entre le gente
y te hacen un traje lleno de desprecios.
Y ¡pobre tío! y éste ¿qué hace aquí?
tendría que estar con los suyos
Y ahí y en ese justo momento
te han convertido
en un don nadie
o en un objeto inanimado
no eres, no estás
y además, has dejado de ser atractivo
(si es que lo fuíste algún día)
y a precio de mercado
tu valor es cero.
Otras veces te vistes de persona normal
y hablas y escuchas
pero lo haces moderadamente
y tampoco te mojas demasiado con tus opiniones
y politícamente no serás de izquierdas ni de derechas
y te declararás de centro
y formarás parte de esa masa amorfa
que se considera neutral
y que a la hora de votar
su derecha es la que manda.

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