DECISIONES

 


Yo no soy de los tipos que empieza su relato

con monsergas de éste tipo... 

cada vez que cojo un avión

siento que quiero cambiar mi vida

y al mismo tiempo pienso en mi infancia

y que mierda de infancia tuve

y cuando estoy a más de 10.000 pies de altura

no me da por pensar que soy un cero a la izquierda

y que necesito un cambio radical en mi vida.


No, no soy de esos.


Lo mío es mucho más suave y más tranquilo.

Yo claro que pienso en los cambios,

pero la diferencia estriba

en cual es mi mejor sitio para tomar decisiones,

y por mayoría absoluta 

gana la alternativa...de cuando estoy en el water.


Ahí, si que decido cosas importantes.


Mis mejores decisiones en ésta vida

las tomé cagando 

y de alguna forma le sigo rendiendo homenaje a ese acto,

por eso cuando tengo un gran problema

lo aplazo y hasta que me aprieten las ganas.


Merece la pena esperar.

PERRO DE HUESO (Eva H.D.)

 

Perro de hueso  




Volver a casa es horrible,
ya sea que los perros te lamen la cara o no.
Ya sea que tengas una esposa
o una soledad en forma de esposa esperando por ti. 
Llegar a casa es terriblemente solitario, 
tanto así que añoras con ternura aquella 
opresiva presión barométrica 
de donde acabas de volver,
porque todo es peor
una vez que estás en casa.

Piensas, con nostalgia,
en las alimañas que se aferran a los tallos de la hierba,
las largas horas de camino,
la asistencia en carretera, los helados
y las formas peculiares de ciertas nubes y silencios,
porque no querías volver.
Regresar a casa es
espantoso.

Y los silencios domésticos y sus nubes
hogareñas no contribuyen en nada
más que a todo el malestar.
Miras con sospecha las nubes como son,
hechas de una materia distinta
de aquellas que dejaste atrás.
Tú mismo estás cortado de una tela diferente,
turbia.
Devuelto,
repudiado,
mal recibido
por la luz de luna, infeliz de regresar,
holgado en todos los puntos equivocados,
como un traje lleno de costuras,
un trapo andrajoso de cocina, usado.

Llegas a casa
como a otro planeta, ajeno.
El tirón gravitacional de la Tierra,
un esfuerzo ahora redoblado,
suelta los cordones de tus zapatos
y hace que arrastres los hombros,
grabando aún más profunda la estrofa
de la angustia en tu frente.

Vuelves a casa hundido,
como un pozo sin agua ligado al mañana
por una frágil hebra de “qué más da”.
Suspiras frente a la avalancha de días idénticos,
bien podrían ser uno solo, y uno a la vez.

Bueno,
qué más da,
volviste.

El sol sube y baja
como una puta cansada,
el clima inmóvil 
como un miembro roto mientras envejeces.
Todo permanece inmóvil,
menos las mareas cambiantes
de sal en tu cuerpo.
Tu visión se nubla,
llevas encima tu clima contigo;
una gran ballena azul,
una oscuridad hecha esqueleto.

Vuelves a casa
con visión de rayos X,
tus ojos convertidos en hambre.
Y así, regresas con tus dones
mutantes a una casa de hueso.
Todo lo que ves ahora, todo, es hueso”.

LU SESMA



Después de varias semanas
de oscuridad,
hoy por fin, abro el armario
para guardar en él
todas mis gastadas vestiduras.
Las perchas se apelotonan
en su barra
como los años recorridos.
Cojo la primera percha
y cuelgo en ella la angustia,
arrugada y descolorida
de tanto usarla.
En la segunda percha
cuelgo el miedo.
La coloco al fondo
para que me cueste encontrarla
la próxima vez
que abra el armario.
Busco otra percha vacía
y cuelgo en ella las manías,
son muchas,
tendré que comprar perchas nuevas,
así que, por el momento
dejaré algunas fuera,
que todavía me pongo.
En la última percha
colgaré algún sueño perdido
que ya no me sirve.
Lo estiro bien,
con cuidado, con mimo,
por si tengo que volver
a ponérmelo alguna vez.
Lo pongo entre las perchas
de la nostalgia y la infancia.
Sigo buscando más perchas vacías,
quedan pocas,
y me cuesta encontrarlas.
Descubro la percha donde hace meses colgué la ilusión.
Hoy me apetece ponérmela,
me queda bien, me encuentro guapa.
Cierro el armario
hasta la próxima vez.
Nunca me ha gustado
colocar los armarios,
seguiré otro día. 

JULIO CORTÁZAR




Si de tu boca no sé más que la voz
y de tus senos sólo el verde o el naranja de las blusas,
cómo jactarme de tener de ti
más que la gracia de una sombra que pasa sobre el agua.
En la memoria llevo gestos, el mohín
que tan feliz me hacía, y ese modo
de quedarte en ti misma, con el curvo
reposo de una imagen de marfil.
No es gran cosa ese todo que me queda.
Además opiniones, cóleras, teorías,
nombres de hermanos y de hermanas,
la dirección postal y telefónica,
cinco fotografías, un perfume de pelo,
una presión de manos pequeñitas donde nadie diría
que se me esconde el mundo.
Todo lo llevo sin esfuerzo, perdiéndolo de a poco.
No inventaré la inútil mentira de la perpetuidad,
mejor cruzar los puentes con las manos
llenas de ti
tirando a pedacitos mi recuerdo,
dándolos a las palomas, a los fieles
gorriones, que te coman
entre cantos y bullas y aleteos.

NO TE DIJE NADA NUEVO

 


No te dije nada nuevo.

Yo sé que me repito

y que canso y agoto

y que de vez en cuando me reboto...


Yo sé que soy pesado,

que insisto,

que peso,

que no me convences tan fácilmente...


Dios me dotó de dientes

y para morder y destrozar fibras,

pero también me dotó de mi lado más terco,

soy tozudo,

soy un incansable tozudo

que casi nunca da ni dará su brazo a torcer.

CUANDO ME AMÉ DE VERDAD (Charles Chaplin)

 

 


Cuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto y en el momento preciso. Y entonces, pude relajarme. Hoy sé que eso tiene nombre… autoestima.
Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no son sino señales de que voy contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es… autenticidad.
Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a ver que todo lo que acontece contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama… madurez.
Cuando me amé de verdad, comencé a comprender por qué es ofensivo tratar de forzar una situación o a una persona, solo para alcanzar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento o que la persona (tal vez yo mismo) no está preparada. Hoy sé que el nombre de eso es… respeto.
Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas y situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. Al principio, mi razón llamó egoísmo a esa actitud. Hoy sé que se llama… amor hacia uno mismo.
Cuando me amé de verdad, dejé de preocuparme por no tener tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé, que eso es… simplicidad.
Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y, con eso, erré muchas menos veces. Así descubrí la… humildad.
Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y de preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama… plenitud.
Cuando me amé de verdad, comprendí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, es una valiosa aliada. Y esto es… saber vivir!
No debemos tener miedo de cuestionarnos… Hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas.
Charles Chaplin.

ES SENCILLO

 


No me canso de decirlo,

mi idea es sencilla.

Quiero resumir la vida en una sola palabra,

decir por ejemplo... "vida"

y en un simple segundo vendría

una secuencia bestial de acontecimientos

donde se contaría mi vida

y de principio a fin...


Es sencillo,

quiero llegar al máximo del minimalismo,

lo que ocupaban 99 palabras,

ahora lo ocuparán 99 silencios,

y la palabra restante, 

sería la única nota discordante.

CAEN LAS HORAS

 

Caen las horas,

a veces se pegan al paladar blando

pero en otras,

serán digeridas antes de ser comidas

y la queja será la de siempre

el tiempo pasa y a la velocidad del vértigo.


Mientras afuera, 

el viento sigue su variable curso,

lleva tres días desatado,

levantando olas y mares,

esparciendo espuma blanca salada,

y aullando por los tejados como un lobo solitario...

DOS DE AVIARIO (Gsús Bonilla)


 

 

 

 

Las semillas de los chopos nos blanquean la umbría de tinieblas y oropéndolas en el dolor. Nuestra suerte es habitar algunas calles de la ciudad, las más simples, las más bellas. Somos barrios. Ciudadanos dignos. Tribu. Porciones de vello aterciopelado que se encuentran por encima de nosotros, que se desvanece entre el paragolpes de los coches o se acurrucan en el borde de las aceras. Lactantes, los animales más hermosos de la tierra, que intercambian cromos. Naturaleza propia por hormigón armado.

 

Martes, 26 de mayo

 

 

 

El pubis negro y los huevos negros. El tabaco negro y un libro negro. Los gatos negros y el futuro negro. El humor negro y el corazón negro. El dinero negro, el mercado negro, los trapos negros. Los negros. Los zapatos negros, el jersey negro, el vestido negro, el coche negro, el espacio en negro. La viuda de negro y el viudo de negro. El luto negro en un país monocromo,

 

Miércoles, 27 de mayo

 

 

 

Aviario

Cuaderno de excusas

Gsús Bonilla

INFINITIVO (Irene Gruss)

 





INFINITIVO



Antes de morir debo pasar por la óptica,
la verdad no sé, el armazón está bien
es sólo la patilla, lo veré en el camino.
Y debería renovarme también,
tener un pulóver como la gente,
mi madre diría como Dios manda
pero antes de morir da impresión,
¿será cursi nombrarlo?
Observo la casa, cambio las toallas por si acaso
(a veces cae gente), el camisón está listo,
mejor me tiro un rato, una siesta nomás,
y después salgo.


Irene Gruss

Dylan Thomas

  "Guardo una bestia, un ángel y un loco dentro de mí; mi búsqueda es saber cómo obran y mi problema es juzgarlos y vencerlos, derribar...