RECUERDOS

 


De todo lo que vivimos apenas...
apenas nos queda nada,
como mucho queda un residuo gris ceniza,
o un rostro difuminado
o una vieja foto descolorida
o unas risas que resuenan dentro del cajón de la mesilla.
A veces,
soy capaz de ver tu cuerpo dibujado,
lo percibo más que lo siento,
ha perdido carne y hueso
y ha ganado en aire y viento,
y al abrir la ventana
sale despavorido
por cualquier resquicio del olvido.
De todas formas,
los recuerdos permanecen en el polvo
y entre los pelos del pincel con el que limpias el portátil.
De hecho,
los recuerdos habitan entre sus teclas.

De la periodista y escritora asturiana Ángeles Caso


En este momento de mi vida, no quiero casi nada. Tan sólo la ternura de mi amor y la gloriosa compañía de mis amigos. Unas cuantas carcajadas y unas palabras de cariño antes de irme a la cama. El recuerdo dulce de mis muertos. Un par de árboles al otro lado de los cristales y un pedazo de cielo al que se asomen la luz y la noche. El mejor verso del mundo y la más hermosa de las músicas. Por lo demás, podría comer patatas cocidas y dormir en el suelo mientras mi conciencia esté tranquila. También quiero, eso sí, mantener la libertad y el espíritu crítico por los que pago con gusto todo el precio que haya que pagar. Quiero toda la serenidad para sobrellevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno. Un instante de belleza a diario. Echar desesperadamente de menos a los que tengan que irse porque tuve la suerte de haberlos tenido a mi lado. No estar jamás de vuelta de nada. Seguir llorando cada vez que algo lo merezca, pero no quejarme de ninguna tontería. No convertirme nunca, nunca, en una persona amargada, pase lo que pase. Y que el día en que me toque esfumarme, un puñadito de personas piensen que valió la pena que yo anduviera un rato por aquí. Sólo quiero eso. Casi nada o todo.

Charlie Brown


 

"Hoy por fin me di cuenta de que todos somos diferentes: hay quien tiene belleza, quien tiene talento, quien tiene dinero, y luego estoy yo, que tengo sueño".

Charlie Brown

SEGÚN PASAN LOS AÑOS (Natalia Carrizo). Blog de "EMMA GUNST"


 

SEGÚN PASAN LOS AÑOS

Es que los años pasan, mi amor.
Pasan y se llevan
la propensión al desarraigo,
las cascaritas,
la lengua partida y el romance
con lo oscuro de la noche.
Dejan estrellas, la fiebre;
lavan el paño enfermo
y el mito
de que el insomnio es el sueño
de corazones ardientes.
Amar también es descansar.
Esos mambos de brazos rotos,
de abrazo frágil,
empiezan
a volverse pequeñitos;
mamadera de dolor…
Y ya no, amor,
ya no.
Porque los años pasan
y se llevan el gesto
de revolcarse entre astillas
con la esperanza
de sentir algo.
Pasan y dejan esta fe
en que el amor es eso
que hace cuerpo
del hambre del cuerpo
y sienta al sol
a mirar de reojo.
*

¿PARA QUÉ? (Juan José Millás)


 

¿PARA QUÉ? (Juan José Millás)
Me gustaría estar siempre recién duchado, como ahora. Me siento mal cuando llevo más de cinco horas sin ducharme. Es una enfermedad. Mi psicoanalista dice que intento limpiarme algo que no está en el cuerpo.
-Si no está en el cuerpo –pregunto yo–, ¿por qué me encuentro tan a gusto conmigo mismo cuando salgo del baño?
A eso no responde. También me encanta el sabor que me queda en la boca tras tomarme un café solo. Había dejado el café por el té verde hace años, pero he vuelto a caer. Me lo tomo poco a poco (como me ducho poco a poco), con pánico a vaciar la taza. El regusto permanece diez minutos, quince si estaba muy cargado. Los placeres fuertes son cortos. Podría estar todo el día a café, pero entonces empiezan a manifestarse molestias digestivas.
La vida es un conflicto.
Mi padre tomó café y se duchó sin ayuda hasta sus últimos días. Lo que peor llevaba era no poder atarse los zapatos. Hay dos edades importantes en la vida del hombre: aquella en la que aprendes a atarte los zapatos, y aquella otra en la que no eres capaz de agacharte para hacerlo. Entre una y otra, discurren miles de domingos por la tarde que al final se apelmazan para parecer uno. Recuerdo, asimismo, los lunes por la mañana. Cogía el autobús cerca de casa para volver al trabajo tras el fin de semana. Me veo en la parada, muerto de frío, junto a otros muertos de frío. Uno de ellos lleva desatados los cordones de los zapatos. Me parece imposible que no se haya dado cuenta, por lo que no me atrevo a decirle nada. Es un señor mayor, muy gordo. A lo mejor no ha podido.
Un día llevé a mi padre unos mocasines, pero me dijo que los odiaba. Le parecían de pijo o algo así. Prefería ir sin cordones. Estaba el hombre en una habitación del sanatorio y me duché absurdamente en su cuarto de baño. Nadie visita a un enfermo para ducharse, pero me quedé a gusto. Luego fui a la cafetería y cogí un café para él y otro para mí. Nos los bebimos juntos y pocas veces en mi vida me he sentido mejor. La ducha pide café y el café pide un cigarrillo, pero en lo del cigarrillo, de momento, resisto. ¿Para qué?

ADORO...


Hoy es Sábado y todo el día. Y hoy es Sábado 14 de Septiembre de 2.019 y va a ser mi primer día de reingreso en el trabajo después de 14 días de vacaciones (que por supuesto, han sabido a demasiado poco). Hoy estoy localizado por el móvil y por si me tengo que llevar en el avión a alguien jodido y bien jodido y al hospital de la Isla mayor (Mallorca). Esperemos que no y porque eso indicaría que no hay otro nuevo jodido o tan jodido con necesidad de ser trasladado. Se me entiende ¿no?. O estoy demasiado espeso, denso, nublado y patoso...Denso estoy y porque hoy dormí de esa forma en que nunca se debiera dormir y me desperté 100 veces y en unas escuchaba como la lluvia atizaba con fuerza y destreza las tejas y en otras, oía al poderoso viento dando portazos y silbando canciones para los que no duermen, como yo y entre medias yo meando como un descosido, meadas que no eran humanas y eran de animales prehistóricos (por lo menos de dinosaurios), porque creo que ésta noche de autos he meado los dos Riñones, la Uretra, la Vejiga y el Hígado.
Aún no logro entender de donde coño ha salido tanto líquido y con ese chorro tan prolongado en el tiempo. A veces no sé, ¿no tenéis la impresión de haber meado mucho más que lo bebido e ingerido?. Pues yo esa misma preocupación la tuve ésta noche y volvía a la cama y no paraba de darle vueltas a ese asunto. Estaré meando los Pulmones y después, vendrá el Cerebro diluido en medio de una balsa enorme de urea, ácido úrico y ácido clorhídrico.
Hoy es Sábado y es un Sábado atípico, porque así lo he decretado. Hoy según los vaticinadores del tiempo tendría que ser un día despejado y así como el otro día rompí una lanza a su favor y porque en general aciertan con sus pronósticos, pues hoy va a ser que no. Hoy, día nublado y lluvioso. Día caluroso de denso sudor. Hoy observé como las primeras hojas empezaban su proceso de transformación hacia el denso ocre amarillo otoñal. Claro que se acerca el día 21 de septiembre que era cuando yo decretaba la llegada del otoño y ya podíamos estar a más de 30º C (en Galicia no, pero en Cádiz a esas alturas del mes, era fácil que eso ocurriera)...que a mi me daba exactamente igual. Yo encendía mi chimenea y así quedaba inagurada la temporada otoñal. Claro que al rato, había que abrir todas las ventanas y puertas de la casa y porque del calor que hacía, no se podía ni respirar. Tengo que decirlo claramente, a veces (yo creo que muchas y demasiadas veces) me pueden las ganas. Y mis ganas porque llegue el otoño son especiales y son muy impulsivas y compulsivas. Adoro el otoño tanto como adoro la vida.

SOBREVIVENCIA (Antonio Deltoro)


Una vez viste la verdad,

ya no te acuerdas.

Llueve
y sonríes
al sentir la lluvia
que, muchos años después,
sigue cayendo.

Qué maravilla reducirse,
concentrarse,
no salir,
no abarcar,
quedarse con la lluvia,
no con el trueno y el rayo
que enceguecen
al oído y al ojo

cuando caen
juntos, los dos,
al mismo tiempo.


 

HAY...



Hay máquinas del tiempo
que miden el destiempo
y también miden,
las ganas de querer...

Hay horizontes lejanos
y miedos tempranos
que asoman en la niñez,
Hay miedos que se disfrazan de héroes
y hay valientes que perdieron el norte antes de vencer
y que aún ahora...
buscan su razón de ser.

Hay días que nacen muertos
y morirán podridos,
Hay otros que se consideran vivos aunque nacen malheridos,
Hay algunos que asoman entre los dedos de su mano
nublada
y en los que tendría que llover...
Y hoy tengo ganas de coger el día
y lavarlo con la lluvia del amanecer...

No es fuerza lo que necesito

 


No es fuerza lo que necesito.

Es entereza,

es mantener el rumbo firme y fijo,

es desafiar los imponderables,

es esperar a que pase la tormenta

y que todo se calme y que la luna no cambie de ciclo.


Necesito certezas y aunque no sean ciertas,

necesito dulces mentiras y falsas caricias,

y que alguien me diga,

¡te necesito!.


Necesito sentir el sabor amargo de la mentira

más dulce.

EL OTOÑO


No es época de siega,
ni de lavarse las manos en el agua turbia de la lluvia.
No es época de amores a destiempo
y bajo el manto oscuro de la noche.

Es época de manta,
de lluvia,
de castañas asadas,
de setas hermosas,
de tardes cortas y demasiado cortas
de leña y de su olor a gloria.
Es tiempo de tierra mojada,
de escarchas,
de barros,
de recordar pérdidas y ausencias,
de lavar a conciencia las entrañas
y de tirar los remordimientos al cubo de la basura.

Es tiempo de limpieza profunda y sincera
es tiempo de desbrozar recuerdos y darles forma
es tiempo de enfrentarse a ellos
y de ponerlos en su sitio.

LIBRE TE QUIERO (Agustín García Calvo)

 


Libre te quiero
como arroyo que brinca
de peña en peña,
pero no mía.
Grande te quiero
como monte preñado
de primavera,
pero no mía.
Buena te quiero
como pan que no sabe
su masa buena,
pero no mía.
Alta te quiero
como chopo que al cielo
se despereza,
se despereza,
pero no mía.
Blanca te quiero
como flor de azahares
sobre la tierra,
pero no mía.
Pero no mía
ni de Dios ni de nadie
ni tuya siquiera.

Dylan Thomas

  "Guardo una bestia, un ángel y un loco dentro de mí; mi búsqueda es saber cómo obran y mi problema es juzgarlos y vencerlos, derribar...