Lo que realmente nos pasa es que vivimos en una esquizofrenia galopante, pues funcionamos con los dos polos de la película: la vida es un chollo o la vida es un monstruo de dos cabezas. Y la vida no es ningún chollo ni es un mostruo, la vida es lo que es y es a veces difícil y en otras, es tan suave como la ropa lavada con Norit. O sea yo odio el extrapolar las cosas y odio tanto el negativismo como el positivismo. yo soy más de la filosofía del día a día y mañana ya veremos otro partido distinto al de hoy. Los excesos de optimismo y de pesimismo me producen sarpullidos y porque soy alérgico a su polen.
No soporto a los vainas que les das una hostia y se quedan tan tranquilos y porque le ven el lado positivo al asunto y que es, que tú te hayas desahogado. Pues me pasa que ante un tío así, me hierve la sangre de tal manera que por mi lo forraría a hostia viva, es decir, lo pondría del revés. Claro que el que peca del otro lado, el amorfo insondable que todo lo ve funesto y negro, también me desquicia y ¡de qué manera!. Yo no lo mandaría a una Isla desierta porque es capaz de deprimir hasta los pinos y palmeras, más bien lo mandaría a galeras a remar y para que aprendiera que vivir es muy costoso y que hay que tener una buena actitud vital.
En fin, que no todo el monte es oregano y que si por si acaso florecieran los positivistas y negativistas o sea que en plan preventivo, que había que disecarlos, tal y como hacen esos animales que se dedican a disecar a sus congéneres. Yo sería de los me pondría la cabeza de un negativista o positivista en el salón de mi casa y claro y justo, encima de la chimenea, bajo el calor de la lumbre y a luz de la chimenea. Y después contaría la historia: a éste personaje lo cazé un día que estaba hasta los cojones de oír su discurso amargo como la hiel o dulce como la miel y sin más, le corté la cabeza y ahora ya véis, que aquí la tengo colgada.
No soporto a los vainas que les das una hostia y se quedan tan tranquilos y porque le ven el lado positivo al asunto y que es, que tú te hayas desahogado. Pues me pasa que ante un tío así, me hierve la sangre de tal manera que por mi lo forraría a hostia viva, es decir, lo pondría del revés. Claro que el que peca del otro lado, el amorfo insondable que todo lo ve funesto y negro, también me desquicia y ¡de qué manera!. Yo no lo mandaría a una Isla desierta porque es capaz de deprimir hasta los pinos y palmeras, más bien lo mandaría a galeras a remar y para que aprendiera que vivir es muy costoso y que hay que tener una buena actitud vital.En fin, que no todo el monte es oregano y que si por si acaso florecieran los positivistas y negativistas o sea que en plan preventivo, que había que disecarlos, tal y como hacen esos animales que se dedican a disecar a sus congéneres. Yo sería de los me pondría la cabeza de un negativista o positivista en el salón de mi casa y claro y justo, encima de la chimenea, bajo el calor de la lumbre y a luz de la chimenea. Y después contaría la historia: a éste personaje lo cazé un día que estaba hasta los cojones de oír su discurso amargo como la hiel o dulce como la miel y sin más, le corté la cabeza y ahora ya véis, que aquí la tengo colgada.
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