24 de Enero, Sábado. Son las 7,30 y no he pegado ojo. Ahora escribo y porque me levanté de la cama todo desesperado y como dicen que cuando a uno le cuesta dormir lo mejor es levantarse y hacer algo que llame tu atención y así lo hice y me puse delante del televisor pero seguía igual despierto y ahora estoy probando mi última actividad y si está falla ya no sé que puedo hacer. Menuda tormenta hay afuera y con todo su aparato eléctrico y con los petardazos que meten los truenos y todo esto, bien amenizado con abundante lluvia. Aún es de noche y es tan oscura que hasta da un poco de yuyu. Negra sombra que me asombras...dice aquél poema gallego y que es lúgrube, algo siniestro y que te invita a recogerte donde puedas o donde te den cobijo. Pero hoy para recogerte no hace falta recurrir a ese poema y porque con éste tiempo que está haciendo, te aseguro que te recoges en donde sea. En donde sea no es muy gráfico y será en un lugar bien resguardado de la intensa lluvia y si está bien calentito, será un bien añadido. Yo sigo en mi casa y seguiré todo el día. Hoy tengo coartada para quedarme en casa. Y va la pasma y me pregunta y usted donde estaba a las 7,30 de la manaña del día 24 de Enero, que es cuando se cometió el crimen y yo le diré, pues estaba en mi casa y en ese justo momento, estaba escribiendo. No tengo testigos y porque a esas horas, la gente suele estar durmiendo. Y os podría contar las veces y veces que soñé con quemar una clínica privada en la que trabajé hace mucho tiempo. Y sus dueños eran unos buenos explotadores que a sus trabajadores y yo incluído, nos exprimían hasta la última gota de sudor y sangre.
Mal y peor pagados. El trato de ellos (los dueños) hacia nosotros (los trabajadores) era completamente asqueroso, irrespetuoso y esclavista. Se creían los putos amos del mundo y por tanto para ellos éramos sus esclavos y además debíamos estar agradecidos y porque gracias a ellos podíamos comer. Pedían obediencia ciega y por un trabajo muy mal pagado. No permitían que entre sus trabajadores hubiera un sindicato y además, eso era un motivo más de despido. Promovían un chivatismo que hasta había veces en que pensaba que estábamos en el colegio. Aquello olía a fascismo, a clasismo y a explotación descarnada y descarada. Y lo peor del tema es que esa clínica privada estaba en connivencia con un ayuntamiento que en teoría era del PSOE. Apoyaban a esa clínica, entre ellos se comían la boca y a veces, la polla y en fin, que daba un asco que te cagas. Aclaro que de aquellas el PSOE de Andalucía de socialista y progresista no tenía ni un sólo pelo. Llevaban como 20 años seguidos ganando en Andalucía y por mayoría absoluta y aquello olía a pescado podrido y porque realmente eran una puta mafia que ejercía como una apisonadora contra todo tipo de derechos laborales y sociales. ¿Y como si no se podía apoyar y ensalzar a semejante empresa de mierda?. Pues lo hacían y sin ningún reparo y hasta les concedían medallas por ser una empresa ejemplar. Que asco me daban los unos y los otros. Y ejemplar lo eran, pero como explotadores y negreros.
Aún me entran arcadas y naúseas cuando recuerdo aquellos lejanos y duros tiempos. Se llamaba Centro Médico y aunque algunos le llamábamos por su verdadero nombre, Centro Negrero. Todo un ejemplo de como hay que saber explotar y reventarles el culo a sus trabajadores. Aquello era el medievo y había la figura del amo con su castillo (que era la clínica) y de los siervos que éramos todos sus trabajadores. El dueño del tinglado, era un Trump en pequeñito y como eso es imposible de corregir, lo seguirá siendo. No tengo ninguna duda al respecto.

No hay comentarios:
Publicar un comentario