HAY MOMENTOS Y MOMENTOS

 

Estoy convencido que el demonio viene a verme todas las noches y debe ser cuando duermo plácidamente a pierna suelta, pues pasa que por la mañana me despierto enfurecido, como si estuviera endemoniado y porque por mi boca salen babas llenas de saliva enrabietada, aparte de que crecen unos hermosos cuernos muy ramificados y me pregunta es: los cuernos me salen porque me crecen porque sí o será porque me los ponen y el problema está en saber ¿quién coño me los pone?, pues de tanta tía que tengo a mi alrededor, que me revolotean como lindas mariposas alrededor de mi cabeza (qué más quisiera yo), así en principio me es imposible adivinar cual es la causante de mis ramificados cuernos y además en el fondo tengo que decir ¿qué a mi que me importa?, si esos cuernos me quedan que ni pintados. Después voy presumiendo de ellos y les digo a todos: ¡mirad a un hombre cornudo que además presume de serlo!. Y eso descoloca a todos, los deja perplejos y a la vez que piensan: ¡éste no es hombre como debe ser, éste es un ser blandengue que no tiene pelotas! y en mis tiempos vuelve a pensar, lo lapidaríamos en la plaza del pueblo. Esto, antes lo pensaban muchos pero no lo decían y ahora en cambio, lo piensan y lo dicen y forman parte de la ultraderecha. Quién me iba a decir a mí, que retrocederíamos más de 50 años en el tiempo. Esto no entraba ni en mis peores presagios. Y es un ejemplo más, que la vida no es una línea recta y tiene paradas, desviaciones y retrocesos y de nuevo, tendrás que volver a empezar. Y eso a mis 70 años, sólo cansa con pensarlo. Yo creo y lo digo sinceramente, que yo y otras personas que pensamos parecido, nos mereceríamos más, que hemos dado mucho más de lo que al final nos han dado, pero como ésta vida las cosas no se consiguen por un concurso de méritos, nos tenemos que sentir satisfechos o por lo menos en parte, con lo conseguido y lo de dar las gracias, ya depende de cada uno.

Yo, doy las gracias por haber vivido y por haber sentido como he sentido y por vivir momentos alucinantes y esos grandes e inmensos momentos ya quisiera uno poder repetirlos con igual intensidad o más que antes. Mi esperanza llega tan lejos, que incluso cuando esté a un minuto de la muerte, seguiré en tiempo de espera y porque en un segundo se puede querer todo lo que no has podido querer en tu vida. Y también y ojalá pudiera reunir en un segundo todos esos momentos donde pudiste ser feliz y que por diversas circunstancias no lo fuiste y porque no te dejaron o porque yo estaba demasiado confuso y espeso. He hecho cosas mal y muy mal, pero todas han sido parte de mi aprendizaje o eso pienso ahora o mejor dicho, eso es lo que quiero pensar. Y me lo digo a mí mismo y para sosegarme y no venirme tan arriba y porque algunas cosas las hice mal, pero mal del todo y siendo plenamente consciente de lo que hacía y de esas veces no puedo sacar otra conclusión que no fuera, que en esas veces he sido un cabrón redomado sin escrúpulos. Hay cosas que uno ha hecho, que no tienen perdón, que no hay atenuantes posibles y de tipo: es que yo estaba fatal en esos momentos o tenía el ánimo por los suelos o no sabía muy bien lo que hacía. Hay cosas que son imperdonables y ya sea en ésta vida o en la próxima o mismo si ocurren en la Patagonia o en Polonia.













No hay comentarios:

Publicar un comentario

NADIE APRENDE A VOLAR (José María Zonta).

Nadie aprende a volar hasta que inventa un cielo.