Y el Elon Musk queriéndonos joder hasta en nuestro futuro. Y porque al tío se le va la olla con lo de Marte y en sus planes tiene apuntado, voy hacer un resort de lujo en pleno Marte y con vistas a Júpiter o a Saturno o a Júpiter o a la misma cara oculta de la luna. Y sólo podrán ir personajes podridos de dinero y porque según el menda, los supermillonarios se lo tienen merecido. Y menudo sabandija el tío éste y como somos la élite más elitista y nos sobra la pasta por todos lados, pues te pago lo que haga falta y me llevas en tu nave espacial hasta aterrizar en un cráter de Marte. Para éste tipo de gentuza, el dinero es un papel que al quemarlo le sirve para encenderse un cigarrillo y hacerlo delante de tu cara y para joderte un poco más de lo que ya estás y para que te sientas más pobre de lo que eres. Para éste tipo de gente el ser pobre es una humillación que ellos suponen, que es demasiado deprimente y porque ninguno de estos personajes nunca vivió sin pasta. Nacieron con la pasta de sus padres, que ya eran ricos y vivieron en grandísimas casas señoriales con servicios de todo tipo. Y hagamos recuento: El mayordomo, el chófer, los camareros que le servían en la mesa y tocaba a uno por persona, los jardineros de sus inmensos jardines victorianos llenos de estanques y de hermosos rosales que trepaban, el fontanero localizado, el electricista también, el que mantenía su piscina al día y hasta el barmant que les hacía sus cócteles preferidos, y yo un cóctel de ginebra con un poco (como un dedo) de ron envejecido en barricas de roble y por supuesto, de la mejor cosecha y con dos aceitunitas que adornen el cóctel un poco mejor y porque es un detalle exótico y que ayudan para activar tus jugos gástricos y que te entre el apetito. Yo de cócteles sólo conozco los cócteles Molotov y a veces hasta tengo sueños sobre cuantos necesitaría para quemar su Resort de ricachones de mierda y dejarlo todo echo cenizas y que el viento galáctico que debe soplar con fuerza, allí arriba, que se encargara de esparcirlas por el espacio. Claro que primero habría que llegar hasta allí y montarte en una nave Tesla con 20 motores de mil caballos cada uno. Y que cuando se encienda el motor, no que ruja, si no que atruene como un millón de bestias demoníacas enfurecidas. Y darle la pasta a semejante excremento con patas, me pone de los nervios y en fin, que me altero demasiado con sólo tener ese pensamiento conmigo. Además en un tema tan elitista como éste, yo no cuelo y porque se me pondría tal cara de mala hostia, que me delataría a primera vista. El portero de su nave, me sacaría en volandas y sin que pudiera tocar el suelo. Y venga tío y véte a molestar a otros, me diría el susodicho portero y mientras me daría un buen empujón por la espalda y para que enterara de lo que podría suceder si volvía a intentarlo de nuevo en ese día. El seguiría todo el día allí y si hubiera una próxima vez, me juraba que me rompería la cara en mil pedazos y que sería mejor que asegurara mis huevos con un seguro de los buenos y por que se iba hacer una tortlla con ellos. Y bravata o no bravata y esa comprobación semántica se la dejo para otros, Por supuesto, yo no volví en ese día, pero en otro día sí que lo hice, Primero fuí a ver el matón que hacía de portero y para que no estuviera el mismo del primer día y porque ante otro, podía jugar mis bazas de una mejor manera. y empezar por las buenas y acabar otra vez, por las malas. Y ésta vez el nuevo matón me agarró directamente por el cuello y lo hizo con tanta fuerza que casi me ahogo, Debió contarle cosa el otro matón y porque al segundo ya tenía sus manos en mi cuello y tal como me miraba, pensé para mis adentros: este pedazo de carne hormonada e hipertrofiada me va a matar, Y me va a partir el cuello y después me dirá ¡tú te lo estabas buscando! y te voy abrir en canal y te voy arrancar el corazón y las entrañas con mis manos. Y mucho Resort de lujo pero demasiada violencia gratuíta y agresiva. Tampoco le dije mucho más y porque al tío se le veía tan metido en su papel de matón, que preferí darme la vuelta y volver sobre mis pasos. A los matones no sé les tose ni se les lleva la contraria, cuando están en pleno apogeo de su amenaza de que si sigues insistiendo con tocarle sus santos cojones de matón, seguro que te acabaré mandando al otro barrio. Y a mi en concreto, me gusta la vida y me gusta mi barrio y ahora mismo, en que he puesto al tío desquiciado, prefiero pedir paz y darnos educadamente las ¡buenas noches!.
Y el Elon Musk queriéndonos joder hasta nuestro futuro. Y porque al tío se le va la olla con lo de Marte y en sus planes tiene apuntado, voy hacer un resort de lujo en pleno Marte y con vistas a Júpiter o a Saturno o a Júpiter o a la misma cara oculta de la luna. Y sólo podrán ir personajes podridos de dinero y porque según el menda, los supermillonarios se lo tienen merecido. Y menudo sabandija el tío éste y como somos la élite más elitista y nos sobra la pasta por todos lados, pues te pago lo que haga falta y me llevas en tu nave espacial hasta aterrizar en un cráter de Marte. Para éste tipo de gentuza, el dinero es un papel que al quemarlo le sirve para encenderse un cigarrillo y hacerlo delante de tu cara y para joderte un poco más de lo que ya estás y para que te sientas más pobre de lo que eres. Para éste tipo de gente el ser pobre es una humillación que ellos suponen, que es demasiado deprimente y porque ninguno de estos personajes nunca vivió sin pasta. Nacieron con la pasta de sus padres, que ya eran ricos y vivieron en grandísimas casas señoriales con servicios de todo tipo. El mayordomo, el chófer, los camareros que le servían en la mesa y tocaba a uno por persona, los jardineros de sus inmensos jardines victorianos, el fontanero localizado, el electricista también, el que mantenía su piscina al día y hasta el barmant que les hacía sus cócteles preferidos, y yo un cóctel de ginebra con un poco (como un dedo) de ron envejecido en barricas de roble y por supuesto, de la mejor cosecha y con dos aceitunitas que adornen la movida. Yo de cócteles sólo conozco los cócteles Molotov y a veces hasta tengo sueños sobre cuantos necesitaría para quemar su resort de ricachones de mierda y dejarlo echo cenizas y que el viento galáctico que debe soplar con fuerza, allí arriba, que se encargara de esparcirlas por el espacio. Claro que primero habría que llegar hasta allí y montarte en una nave Tesla con 20 motores de mil caballos cada uno. Y que cuando se encienda el motor, que atruene como un millón de bestias demoníacas. Y darle la pasta a semejante excremento con patas, me pone de los nervios y en fin, que me altero demasiado con sólo tener ese pensamiento conmigo. Además en un tema tan elitista como éste, yo no cuelo y porque se me pondría tal cara de mala hostia, que me delataría a primera vista. El portero de su nave, me sacaría en volandas y sin que pudiera tocar el suelo. Y venga tío y véte a molestar otros, me diría el susodicho portero y mientras me daría un buen empujón por la espalda y para que enterara de lo que podría suceder si volvía a intentarlo de nuevo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario