Àlex López sobre el Doctor Segarra

Si este hombre debe ser el faro del conocimiento, la esperanza y la espiritualidad, la decadencia de Occidente es imparable.
La caradura y la soberbia humana es algo que se distribuye de una forma extraordinariamente homogénea. Y el Doctor Segarra es una demostración excelente de ello.
Ser un Doctor cirujano jubilado de prestigio no te exime de acabar convertido en un predicador vendehumos, eso sí, a cambio de pasar por caja a precio de Rock Star en sus convenciones.
Desde luego lo que vende es un producto ganador: hay vida más allá de la muerte y te lo digo yo que he visto palmar más gente que Rambo en Vietnam.
¿Que cómo lo demuestro?
Pues como se demuestra todo hoy en día, utilizando terminología de la física de partículas y la mecánica cuántica (como el entrelazamiento cuántico o citas tergiversadas de físicos como Michio Kaku) para intentar demostrar científicamente la existencia de la vida después de la muerte o de Dios.
Que yo soy Cirujano pero que si me tengo que hacer pasar por físico de partículas cuñado, todo por la pasta oiga.
Da igual si científicos y divulgadores, como el doctor en física de partículas Javier Santaolalla, hayan criticado duramente sus teorías porque las leyes cuánticas que rigen el mundo subatómico no son aplicables a la conciencia humana ni a la escala macroscópica de nuestro cerebro.
Eso es lo de menos. A ninguna religión le exigieron prueba científica alguna y los clientes deseosos de que alguien les diga que serán eternos son legión, no nos vamos a poner ahora exquisitos con las demostraciones.
Es más viejo que ir a pie el creer que una vida profesional exitosa (en este caso como jefe de cirugía en un hospital) te otorga un “argumento de autoridad” ante un público deseoso en comprar la vida eterna.
La comunidad científica critica que sus conclusiones no se basan en el método científico. Es algo así de básico. Los críticos señalan lo que para la mayoría es obvio, que sus afirmaciones sobre una “conciencia no local” eterna entran directamente en el terreno de las creencias espirituales o metafísicas.
Intentar vender estas ideas místicas bajo el sello de la ciencia rigurosa es considerado por biólogos y físicos como una forma de pseudociencia, o una tomadura de pelo como yo digo de forma llana.
Las Experiencias Cercanas a la Muerte (ver túneles, luces o sentir paz) están ampliamente documentadas por la neurociencia. No hay nada místico en ellas.
La ciencia médica las atribuye a fallos neuroquímicos, falta de oxígeno (anoxia) o la liberación masiva de endorfinas en un cerebro que está sufriendo un estrés extremo o una isquemia cerebral.
Pero claro Segarra, si hiciéramos caso a las causas naturales demostradas, el chiringuito no es tan rentable y tus salas de conferencias estarían más vacías que tus principios.
Mi abuela era una firme creyente de mil supercherías, y me enseñó algunas. Recuerdo jugar de pequeño con ella a leer cartas del Tarot, tradición y conocimiento traspasado entre generaciones en mi familia.
Pero confundir un divertimento, algo recreativo y en lo que no estoy en contra, con ciencia, es algo que no debemos permitir, te apellides Segarra o López.

 

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